Los fundadores de Miyagi Studio, Alejandro Ríos y Aleksandar Angelov
Fotografía analógica en Madrid: la apuesta de Miyagi Studio para este verano
Un estudio en Madrid apuesta por el regreso de la fotografía analógica, ofreciendo cámaras, revelado, reparaciones y asesoramiento personalizado
Con la llegada del verano, los viajes, escapadas y planes al aire libre se multiplican, y muchas personas buscan formas distintas de conservar esos recuerdos en pleno 2025. Mientras unos lo hacen con el móvil, otros eligen un camino más pausado y especial: la fotografía analógica. Para quienes apuestan por el encanto del carrete, existen espacios como Miyagi Studio, una tienda, laboratorio y taller ubicado en la calle Feijóo número 4 de Madrid, muy cerca del metro de Quevedo.
Sus fundadores, Aleksandar Angelov y Alejandro Ríos, decidieron abrir este estudio con la intención de devolver protagonismo a un estilo de fotografía que parecía olvidado. Miyagi Studio reúne todo lo necesario para los amantes del film: cámaras analógicas revisadas, carretes para todo tipo de situaciones, servicio de revelado, escaneado de negativos y un taller de reparación especializado.
Un trato cercano que marca la diferencia
«Siempre hemos defendido muchísimo tener un trato personalizado con el cliente, poder ofrecer todos los servicios en un mismo espacio y dar ese punto de asesoramiento», explican. Su propuesta está pensada tanto para quienes se inician en la fotografía como para profesionales, con modelos como el Kodak Color Plus 200 o el Kodak Portra 400. También asesoran sobre qué carrete utilizar según el destino: playa, montaña o ciudad.
Ambos descubrieron la fotografía analógica de forma muy personal. Uno de ellos empezó con una cámara digital, pero pronto buscó algo más manual. El otro recibió una Zenit de su abuelo y quedó fascinado desde el primer disparo. «Me enamoré y fue instantáneo», recuerda Angelov. Para ellos, lo importante es disfrutar del proceso completo. «Le dedicas más mimo a todo el proceso, desde el principio hasta el final», afirman.
Un laboratorio que revive clásicos
En Miyagi Studio no solo venden cámaras: también las reparan y las ponen a punto en su propio taller. Allí conservan auténticas joyas, como una Leica M3 Double Stroke, muy valorada entre coleccionistas. Además, utilizan escáneres Fuji Frontier SP3000 para digitalizar los negativos sin perder calidad. «Es un proceso que se disfruta mucho y creo que es una gran parte de la fotografía analógica», comentan.
A pesar de lo romántico que puede sonar el proyecto, emprender no ha sido fácil. «Muchos días es agobiante… es un sector que da márgenes realmente reducidos con el esfuerzo que conlleva», explican. También deben estar al día con gestiones, ayudas y burocracia. «Tenemos que estar estudiando diariamente, enterándonos de todas estas novedades porque al final es complicado», añaden.
Enseñar lo que han aprendido
Aunque ya han logrado ofrecer todos los servicios clave, no quieren quedarse ahí. Uno de sus próximos pasos es incorporar una parte educativa, donde poder enseñar todo lo que han aprendido con los años. «Nos falta la parte de docencia, de divulgación, que siempre nos ha gustado», reconocen. Les interesa seguir ampliando la comunidad y mantener un trato cercano con cada persona que entra al estudio.
Miyagi Studio es la prueba de que la fotografía analógica no es cosa del pasado. Gracias a la dedicación de Aleksandar y Alejandro, disparar con carrete vuelve a ser una opción viva, auténtica y cada vez más presente. Como ellos mismos dicen, aún queda mucho carrete.