El Tribunal Superior de Justicia de Madrid (TSJM).

El Tribunal Superior de Justicia de Madrid (TSJM).Europa Press

Madrid

Condenan a casi 50 años de prisión a un hombre que intentó matar a su novia menor de edad

El implicado en cuestión mantuvo encerrada a su novia durante 35 días en los que le propinó palizas continuadas y la violó en varias ocasiones

El Tribunal Superior de Justicia de Madrid (TSJM) ha anunciado una pena de casi 50 años de prisión a un joven por intentar matar a su novia de aquel entonces en el 2021, cuando esta era menor de edad. El sujeto la mantuvo encerrada por 35 días en los que le pegó palizas continuadas y la violó en varias ocasiones. Los hechos ocurrieron en dos viviendas del municipio de Fuenlabrada en Madrid.

La Audiencia Provincial de Madrid, ha resuelto imponer esa condena por intento de asesinato con las circunstancias agravantes de parentesco y de género, agresión sexual, malos tratos físicos y psíquicos habituales, trato degradante, lesiones, amenazas y detención ilegal. Por su parte, el TSJM ha desestimado el recurso del implicado, E.H., para defenderse contra la resolución.

Asimismo, el TSJM ha comunicado que el condenado tendrá prohibido acercarse a menos de 500 metros a la víctima y además deberá indemnizarla con algo más de 200.000 euros. Por otra parte, tendrá una inhabilitación por 20 años para ejercer cualquier profesión, oficio o actividades que impliquen el contacto regular y directo con personas menores de edad.

¿Cómo ocurrieron los hechos?

En octubre del 2021, la Audiencia ha probado que el condenado (en aquel entonces de 19 años de edad), propuso a su pareja convivir en la residencia de su padre en Fuenlabrada durante un par de días. La víctima de 16 años en aquel momento aceptó sin comentarle nada a sus padres «convencida de que dicha estancia duraría poco».

Ante la situación, el implicado decidió sacar «provecho» de la edad de su pareja y de su relación sentimental para ejercer una situación de poder en la que agredió física y sexualmente a la víctima por 35 días, obligándola a pasar por controles continuos para aislarla e imposibilitar que saliera de las habitaciones en las que estaba encerrada, «con el único propósito de anular su libertad».

E.H. empezaría con los malos tratos cuando en una requisa al móvil de su víctima descubriría una conversación que le llevó a pensar que ella había sostenido relaciones sexuales con otro hombre y en ese momento le pegó por primera vez diciéndole que «era una fácil, puta». A partir de ahí, las agresiones físicas y sexuales aumentarían progresivamente, debido a que el acusado comenzó a usar objetos para causarle más dolor.

Pasadas casi dos semanas, E.H. alquilaría una habitación en otra casa de Fuenlabrada y la llevaría allí. Ya en el lugar, a partir del segundo día la retuvo para que no se comunicara con los otros habitantes del piso (dos hermanos y la pareja de uno de ellos), en el sitio estarían hasta el 23 de noviembre.

Ese día, la víctima se lograría zafar de su agresor y de esta manera alertar a sus compañeros de piso, quienes actuaron ante la situación, según los hechos declarados probados por la Audiencia.

El acusado interpuso un recurso en el que pidió ser absuelto al considerar que no había suficientes pruebas de cargo para condenarle y añadió que recordaba «vagamente» los hechos, ya que había consumido alcohol y cocaína. Dicha petición que fue desestimada por el TSJM, quien califica como un «irritante sarcasmo», al estimar pruebas de cargo suficientes para la condena.

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