La Policía Municipal acompaña a funcionarios del Ayuntamiento de Madrid para precintar Teatro Barceló
El Ayuntamiento de Madrid precinta Teatro Barceló tras levantarse las medidas cautelares
El precinto se lleva a cabo después de «dos infracciones graves que comprometieron la seguridad de los usuarios al superar el aforo permitido»
El Ayuntamiento de Madrid ha procedido este jueves al precinto del Teatro Barceló, una actuación que se produce tras el levantamiento de las medidas cautelares y a solicitud expresa del juzgado, después de que la Agencia de Actividades (ADA) dictase una orden de cese y clausura por un periodo de un año, debido a infracciones por exceso de aforo.
Pasadas las diez de la mañana, funcionarios municipales, escoltados por agentes de la Policía Municipal, se presentaron en el exterior del emblemático local madrileño. Allí, una decena de empleados expresó su malestar ante el cierre, que deja a la plantilla en una situación de incertidumbre sobre su futuro laboral.
Según informaron fuentes del Consistorio a Europa Press, la ejecución de la medida se realizará en dos fases: un primer periodo de clausura de seis meses y, posteriormente, se activará un segundo precinto por otra infracción del mismo tipo, que completará el año de cierre impuesto.
Hasta las inmediaciones del teatro acudieron también representantes de la Plataforma por el Ocio, quienes confirmaron a los medios que han recurrido la decisión ante el Tribunal Superior de Justicia de Madrid (TSJM) y han asegurado que agotarán todas las vías legales disponibles. No obstante, admiten que desconocen si el Teatro Barceló podrá reabrir sus puertas durante las fiestas navideñas.
«Un conflicto sin precedentes»
Jesús Martínez, portavoz de la Plataforma por el Ocio, ha criticado duramente la medida adoptada por el Ayuntamiento. En declaraciones a la prensa, afirmó que el delegado de Urbanismo, Medio Ambiente y Movilidad, Borja Carabante, ha cruzado «todas las líneas rojas», y anunció la ruptura de negociaciones con el Consistorio al entender que este cuestiona la profesionalidad y la gestión de los locales de ocio y restauración.
A su vez, denunció un «choque de trenes» entre el sector y el área de Urbanismo municipal, precisamente en un momento en que Madrid vive una etapa de esplendor en su oferta gastronómica, de espectáculos y vida nocturna, que contribuye al atractivo turístico y económico de la ciudad.
Calificó la situación como «un conflicto sin precedentes» y pidió al Ayuntamiento una reflexión, al entender que decisiones como esta pueden condenar a las empresas a su desaparición mediante sanciones impuestas «con ligereza» y sin respetar los compromisos adquiridos durante las negociaciones.
«Cerrar el Teatro Barceló es atacar a una empresa de más de 45 años, que trajo la marca Pachá a Madrid, y que, desde entonces, lleva prestando sus servicios a su público cada fin de semana de manera impecable y sin ningún tipo de incidencia en materia de seguridad», declaró.
Dos sanciones por sobreaforo
Por su parte, el delegado Borja Carabante justificó el cierre al señalar que el recinto había incurrido en dos infracciones graves por rebasar el aforo permitido, poniendo en riesgo la seguridad de los asistentes. Desde hace tiempo, asociaciones del sector reclaman una actualización normativa sobre el cálculo de aforos, que tenga en cuenta las características técnicas y de seguridad de los locales.
La vicealcaldesa de Madrid, Inma Sanz, también se pronunció sobre la cuestión. En la rueda de prensa posterior a la Junta de Gobierno, defendió la actuación municipal al explicar que el precinto se llevó a cabo tras el levantamiento de las medidas cautelares y a petición expresa del juzgado.
Por último, detalló que se trata de dos sanciones por sobreaforo «considerables» y recordó que, mientras la normativa vigente no se modifique, el Ayuntamiento tiene la obligación de hacerla cumplir.