El agente de la Policía Local de Parla, Jorge Bravo, con su mujer y sus hijos
Ayuntamiento de Parla
Jorge, el policía local de Parla con 9 hijos que lleva 10 días en huelga de hambre: «Sólo quiero conciliar»
El agente, de 38 años, ya ha perdido seis kilos, mientras que el Ayuntamiento socialista de la localidad no mueve ficha
Jorge Bravo es policía local en el municipio madrileño de Parla. Tiene 38 años, los mismos que su mujer, con la que tiene nueve hijos. La mayor tiene 12 años y el pequeño, apenas siete meses. Este agente cumple hoy diez días en huelga de hambre, el último recurso con el que está tratando que el Ayuntamiento le permita conciliar su vida profesional y familiar.
Según explica el agente en conversación con El Debate, pidió hace meses poder acceder al turno de noche, de tal manera que pudiera trabajar mientras su familia descansaba y poder ocuparse de ellos durante el día. Sin embargo, cuenta, se trata de un turno muy solicitado, puesto que para hacerlo atractivo y que no se quedara vacante, cuenta con una serie de beneficios, como más libranzas, a los que Bravo estaba dispuesto incluso a renunciar. Sin embargo, no logró acceder a ese puesto, ni la Policía Local aceptó ninguna de las alternativas, que no fueron pocas, que les planteó para solucionar su problema.
Así las cosas, denunció su caso ante los tribunales y solicitó como medida cautelar esa flexibilidad para poder conciliar, que le fue denegada. Con la fecha de juicio fijada para dentro de varios meses, Jorge seguía con su problema a cuestas.
En estas circunstancias, cuenta a este periódico, un día tuvo que personarse en la comisaría con dos de sus hijos. Un extremo que le valió la apertura de un expediente disciplinario, que podría resolverse con tres meses de suspensión de empleo y sueldo. Desde el Consistorio han emitido un comunicado en el que, critica, vierten falsedades sobre este episodio, al decir que podría haber dispuesto de alguno de los días de libranza que tenía pendientes para no tener que ir con los niños a la comisaría. No obstante, matiza el agente, para poder solicitar esas libranzas se tiene que hacer con 14 días de antelación y, en ese caso, la cuidadora que iba a ir a ocuparse de los menores le avisó la noche anterior de que no podría acudir. Algo que, asegura, podía demostrar, y así lo hizo con sus superiores.
Poco después, logró reunirse, no sin esfuerzo y mucha espera, con el alcalde de Parla, el socialista Ramón Jurado, quien le aseguró que le cerrarían el expediente disciplinario y le ayudaría a realizar un traslado a otro municipio donde pudiera conciliar mejor.
Una promesa que, cinco meses después, no se ha cumplido. «Me mintió», lamenta Jorge, que ha tratado durante este tiempo de hacer una permuta y, en su defecto, una comisión de servicios para poder trabajar en otra localidad.
Pero el agente ha fracasado en todos sus intentos porque, entre otras cosas, le dicen que el Cuerpo de Policía de Parla no puede asumir contar con un agente menos.
Llegados a este punto, Jorge Bravo está agotando todos los días de permiso de paternidad que le quedaban, así como vacaciones y todo tipo de libranzas, pero en menos de un mes le tocará volver a sus obligaciones. En este contexto es cuando decidió, desesperado, ponerse en huelga de hambre hace hoy diez días. Lleva desde el lunes 23 de febrero a las cuatro de la tarde sin ingerir ningún alimento, revela a este periódico.
Todos los días, después de dejar a sus hijos en el colegio en su furgoneta, se traslada a la puerta del Ayuntamiento con un cartel que reza: «Policía en huelga de hambre por la conciliación». Permanece ahí hasta aproximadamente las tres de la tarde para recoger a sus hijos.
El policía Jorge Bravo en la puerta del Ayuntamiento de Parla
Jorge quiere subrayar que él no quiere trabajar menos horas, ni ganar más dinero. Lo único que pide es poder conciliar. «Tengo la suerte de que mi 'empresa', que es la Policía Local, abre 24 horas. Lo único que quiero es poder trabajar en otro horario, y es posible», ahonda.
Interrogado sobre por qué cree que el Ayuntamiento no accede a su reclamación, considera que no quieren «abrir el melón» de la conciliación. En este sentido explica que, según el convenio, existe una norma de flexibilidad horaria para entrar y salir para poder conciliar. Pero, recuerda, este es un acuerdo de mínimos sobre el que se podría trabajar.
Además, lamenta que el Consistorio ha publicado un comunicado «repleto de falsedades e inexactitudes», como, por ejemplo, decir que ha disfrutado de medidas de conciliación, algo que niega. «He disfrutado de mis permisos de paternidad, pero de ni una sola medida de conciliación adicional», afirma.
Jorge Bravo quiere trabajar. Lo único que quiere es, además, poder cuidar de su numerosa familia. Ya ha perdido seis kilos desde que inició la huelga de hambre, pero, de momento, desde el Ayuntamiento de Parla no mueven ficha.