El Matrix de Intxaurrondo y compañía
Ahí tienen al sanchismo televisivo, que desde su realidad alternativa se dedica a insinuar que la culpa del atentado contra Trump viene a ser del propio Trump
La física es la punta de lanza del pensamiento humano, en una pugna fascinante y sin fin por desentrañar el funcionamiento del Universo. De cuando en vez surgen nuevas teorías con hipótesis muy osadas, algunas tan sugerentes como indemostrables. Una de ellas es la manoseada Teoría de Cuerdas, que de ser cierta abriría la puerta a otras dimensiones, adicionales a las cuatro que conocemos.
En España –¡ay!– no ganamos un premio Nobel de Ciencias desde el de Severo Ochoa de 1959, quien además lo logró trabajando en laboratorios estadounidenses. Pero este año puede que nos caiga el de Física, gracias a la excepcional contribución de Silvia Intxaurrondo, investigadora del CPSB (Centro de Partículas Sanchistas de Baracaldo). Con su magazine-panfleto en TVE, ha logrado el hito de demostrar que existe una realidad paralela: la suya.
Hay un mundo real, el que pisamos y respiramos, y luego está el Matrix paralelo donde flotan Intxaurrondo, Ruiz, Cintora y Fortes. Para empezar fuertes la semana, los dos primeros dedicaron buena parte de sus programas a pregonar el siguiente mensaje: buena parte de la culpa del atentado contra Trump es del propio Trump, que ha caldeado demasiado el ambiente.
«La violencia verbal contribuye a la violencia material», afirmaba muy compuesta una tertuliana del régimen. Ana Samboal, de la cuota fachosférica –es decir, una periodista con sentido común y varios dedos de frente– osó afearles la burrada. Lo que le costó una réplica de tonillo exaltado de un tertuliano italiano de barbas, histriónico perejil de todas las salsas televisivas del sanchismo, que de paso le zurró un poco a Vox.
Cole Tomas Allen, de 31 años, es un profesor californiano que votó por Kamala Harris y en sus redes sociales se dedicaba a soltar diatribas antitrumpistas. Se hospedó en el hotel que acogía la Cena de los Corresponsales de Washington y bajó de su habitación armado con una escopeta, una pistola y varios cuchillos, dispuesto a matar a tantos miembros del Gobierno de Trump como le fuese posible. ¿Y de quién es la culpa? En el Matrix de TVE lo tienen claro: del luciferino Trump, que ha crispado demasiado.
En las redes sociales, algunos entusiastas del «progresismo» van todavía más allá. En plan terraplanistas sostienen que el atentado ha sido un montaje del propio Trump, a fin de distraer de la guerra de Irán.
Han intentado matar a Trump tres veces y en las tres ocasiones eran personas de ideología de izquierdas. ¿Una casualidad?
Hemos sufrido dolorosísimos atentados a cargo de yihadistas que asesinan invocando a Alá. Hemos visto a tiradores intentando liquidar a Trump porque lo consideran un ogro que va contra sus ideas izquierdistas. Pero lo que jamás se ha visto es a un terrorista empuñando una pistola o un cuchillo al grito de «¡por el libre mercado de Adam Smith!». No todas las ideas tienen los mismos efectos.
La izquierda se atribuye una superioridad moral absoluta. Pretende erigirse en una suerte de religión laica con soluciones para todo y aquel que se atreve a confrontarla ha de pagarlo. En las versiones más livianas, que tampoco son buenas, se hostiga al discrepante, como hacen en el Matrix de TVE. O se proclama que al enemigo hay que cercarlo tras «un muro» para que no acceda jamás al Gobierno, como ha hecho Sánchez. En las versiones más radicales y chifladas se llega a la violencia, y ahí está el tremendo historial de la izquierda, desde los brutales atentados anarquistas de finales del XIX y comienzos del XX, hasta el terrorismo de las Brigadas Rojas, Action Directe, la Baader-Meinhof, el IRA, el Grapo, ETA... bandas que desde luego no abogaban por la plácida democracia parlamentaria.
Pero en el Matrix de TVE no están para semejantes sutilezas. Ayer el teniente coronel Balas señaló en el Supremo a Ábalos con una contundencia demoledora para el PSOE. La solución en el Matrix de «la televisión de todos y todas» fue sencilla: ni una palabra en el sumario de noticias del Telediario. A la misma hora, la nueva fiscal, que está superando en forofismo al condenado Ortiz, arremetía a galope tendido en defensa de Begoña, una particular. Un día más en la floreciente democracia de Xi Sanchín.