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Nunca Estarás solaAmaya azcona

Nadie habla de las mujeres que «mueren» en cada aborto

Los relatos de muchas mujeres que sufrieron un aborto en estas circunstancias nos cuentan en RedMadre que desde entonces se han sentido como ‘muertas’, que sus emociones están anestesiadas, y su capacidad de disfrutar la vida ha quedado muy limitada. Pero, ¿quién habla de ellas?

Nadie hablará de nosotras cuando hayamos muerto. Me apropio del título de una película que nada tiene que ver con mis reflexiones... ¿O sí? Porque el significado de la frase explica profundamente la idea que quiero transmitir.

Cuando una mujer se queda embarazada y no recibe el apoyo de nadie –ni del padre de su hijo, ni de su familia, ni de su entorno– es consciente de las dificultades que tiene para seguir adelante. Frente a esta situación tan complicada empieza a surgir el pensamiento de terminar con el embarazo, que es lo mismo que acabar con la vida de su hijo. En ocasiones, la idea no nace de ella, sino de su entorno, que no solo no la apoya, sino que además ejerce presión para que el embarazo no llegue a término.

Ante esta situación tan estresante, difícil de gestionar, y en la que el miedo predomina sobre el resto de las emociones, muchas mujeres se ven abocadas a abortar sin realmente quererlo, sin haber sido informadas de manera veraz y sin haber sido acompañadas con empatía y amor.

Los relatos de tantas mujeres que sufrieron un aborto en estas circunstancias nos cuentan en RedMadre que desde entonces se han sentido como ‘muertas’, que sus emociones están anestesiadas, y su capacidad de disfrutar la vida ha quedado muy limitada.

¿Quién habla de estas mujeres cuando ya han ‘muerto’? ¿A quién le importa sus sufrimientos, angustias, soledades, abandonos, traumas o negaciones?

La invisibilidad social es una muerte dolorosa que sufren los colectivos marginados, como lo fueron las protagonistas de la película y lo son las mujeres que han abortado. Una parte de la sociedad, ciertos políticos y algunos profesionales de la salud silencian, esconden, e incluso, trabajan para que no se hable de ellas, y no se les ofrezca apoyo emocional o psicológico a quienes lo necesitan.

Una parte de la sociedad, ciertos políticos y algunos profesionales de la salud silencian, esconden, e incluso, trabajan para que no se hable de ellas, y no se les ofrezca apoyo emocional o psicológico a quienes lo necesitan

Pero siempre hay un pequeño reducto que permanece, que ve a las mujeres que han sufrido un aborto como personas que transitan un duelo, no siempre resuelto, que necesita ser reconocido tanto a nivel personal como social.

A lo largo de mi vida profesional he acompañado a muchas mujeres que en su día recurrieron al aborto como salida fácil a sus problemas, pero que luego se dieron cuenta de que no fue tal salida. Algunas volvieron a ser madres, otras no, pero ninguna olvidó al hijo que por unas semanas llevó en su seno.

Escuchar a las mujeres y hablar de ellas cuando ya han ‘muerto’ es crucial para acompañarlas en su tránsito a una vida más plena. Aunque quizás no podamos eliminar todo el sufrimiento, sí podemos aliviarlo y ofrecer a la mujer un trato que su dignidad merece.

Y sí, la historia hablará de ellas como colectivo que fue marginado en aras de una falsa liberación.

  • Amaya Azcona es directora general de la Fundación RedMadre
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