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El estudio sueco muestra la relación entre el exceso de tablets antes de los 5 años y un peor vocabulario

El estudio sueco muestra que empezar pronto no garantiza aprender a usar bien las tecnologíasGetty Images/iStockphoto

Que los niños usen el móvil o la tablet desde pequeños no les enseña a usarlos bien, según confirma un estudio

Un informe del Ministerio de Juventud e Infancia aclara que los niños no aprenden a usar bien las tecnologías por sí solos, ni aunque empiecen pronto: la clave está en cuándo y cómo les enseñan los adultos

A los nueve años, muchos niños «saben» usar una tablet o un móvil, como quien sabe abrir una puerta con pestillo automático: por instinto, por repetición, o porque lo ven en casa y en el aula. Pero eso no significa que hayan aprendido a utilizar esos dispositivos con criterio, ni que vayan a tener una mayor «competencia digital» frente a los que no lo hacen.

Esa es una de las conclusiones centrales del estudio Apropiación de la tecnología y percepciones en niños, niñas y adolescentes en España, presentado en el Ministerio de Juventud e Infancia y realizado con 5.685 participantes de 9 a 17 años de todo el territorio nacional.

Además, el estudio destaca que esa correcta educación digital y tecnológica es especialmente útil entre los 9 y los 13 años, porque en la adolescencia el proceso de aprendizaje (más allá de las destrezas técnicas) se ralentiza.

El «uso cotidiano» no basta

El informe subraya que usar las tecnologías todos los días no genera, per se, competencias digitales. Lo que cambia el juego es la formación específica.

De hecho, tras una intervención formativa, un grupo de 9 a 13 años analizado pasó de un suspenso (partía de 4,46) a un aprobado (6,00), con una mejora de 1,54 puntos.

En paralelo, el estudio constata que «a menor edad, mayor mejora»: los participantes de 9 años suben 1,7 puntos, frente a los de 13, que crecen 1,09. Según el análisis, por cada año adicional la mejora se desacelera en -0,14 puntos.

En el grupo de 14 a 17 años, el salto también existe, pero es menor: partían de 3,99 y alcanzaron un 5,18, con una mejora de 1,19 puntos.

Las niñas mejoran más, pero menos seguras

Otro hallazgo relevante apunta a una paradoja que muchas familias reconocen: la competencia real no siempre coincide con la percepción emocional.

Los resultados muestran que la formación tiene un impacto especialmente «significativo» en las niñas, que experimentan una mejora sistemáticamente mayor: «mejoran casi el doble» que los niños (de 0,58 frente a 0,31), pero se perciben más inseguras.

En concreto, el 78,4% de los niños dice sentirse «seguro o muy seguro» al usar internet, frente al 71,9% de las niñas. Para el estudio, esta brecha entre conocimiento y vivencia emocional refuerza la necesidad de acompañamiento y refuerzo de la confianza, no solo formación técnica.

Más seguridad, más bienestar

El informe vincula la formación con el bienestar digital: antes de formarse, un 75,5% se sentía «seguro o muy seguro» usando internet; después, ese porcentaje sube al 80,6%.

En especial, la formación resulta eficaz en áreas que suelen requerir más acompañamiento: privacidad, seguridad y gestión de riesgos.

Por edades, el estudio detalla diferencias: entre 9 y 13 años los mayores avances se dan en «seguridad al navegar» e «información y noticias en internet». En la franja de 14 a 17, destaca «compartir y colaborar online», seguido de «identidad y privacidad personal».

«Debe formar parte del currículo»

Durante la presentación del informe, el secretario de Estado de Juventud e Infancia, Rubén Pérez, defendió que las competencias digitales deben integrarse en el currículo escolar: «Cuando los niños y adolescentes tienen más herramientas para entender qué riesgos existen y cómo protegerse, no solo saben más, se sienten mejor».

También recordó que existen derechos digitales del menor y pidió «hacerlos visibles en la infancia», planteando una inmersión gradual y la obligación de que el sector tecnológico adapte sus diseños a los niños.

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