Fundado en 1910
El pequeño True y la doctora Beethe

El pequeño True y la doctora Amy BeetheYouTube

«Tenía 5 años y estaba completamente solo»: la anestesista que adoptó al niño al que iba a operar de corazón

True, de cinco años, llegó solo a un hospital infantil de Omaha para una cirugía cardiaca compleja. La doctora Beethe lo encontró sin ningún adulto a cargo... y acabó por darle una familia a él y a sus otros cinco hermanos

En una sala de preoperatorio de un hospital pediátrico lo normal es ver abrazos, besos, manos entrelazadas para paliar los nervios y susurros de cariño. Lo anormal, lo que no debería pasar, es ver a un niño de cinco años esperando una cirugía a corazón abierto sin nadie que le acompañe.

Y sin embargo eso fue lo que encontró la anestesista Amy Beethe en el hospital pediátrico de Nebraska, en Omaha, el día en que a su familia, y a otras cinco más, iba a cambiarles la vida.

El pequeño True, que por entonces tenía apenas cinco años, estaba bajo la tutela de los servicios sociales y necesitaba un procedimiento quirúrgico por una cardiopatía congénita grave: el síndrome de corazón derecho hipoplásico.

Según recoge la cadena norteamericana CBS News –que acaba de dar a conocer esa historia que comenzó en 2022–, aquel día, «por una razón desconocida», el niño fue dejado en el hospital por una trabajadora social que debía haberlo acompañado, pero que se quedó en su casa por estar enferma y no buscó a ningún otro compañero para estar junto al niño.

De modo que cuando la doctora Beethe fue a ver al tutor legal de su paciente, sólo se encontró con el pequeño, mirándola fijamente. «Estaba sentado allí, completamente solo. No había ningún adulto con él, nadie en absoluto. Y él ni siquiera sabía lo que iba a pasarle», ha explicado.

El abandono de «una carita dulce»

Cuando preguntaron al propio True si algún adulto iba a estar junto a él, su respuesta fue tan desarmante como triste: «No tengo ni idea».

El equipo médico se esforzó por tranquilizarlo y lo pasaron a quirófano. La intervención duró unas siete horas.

La doctora, con True, tras su operación

La doctora, con True, tras su operaciónTexas Right to Life

Y mientras los cirujanos y las enfermeras hacían su trabajo, la doctora Beethe confesó que no podía dejar de mirar «la carita dulce» de un niño que, en ese momento en que su vida estaba al borde del abismo, no tenía a su lado una madre, ni un padre, ni una vida familiar estable.

«Necesitamos hablar»

Al terminar la intervención, la doctora tomó una decisión que iba mucho más allá del trato hospitalario. Aunque ya tenía seis hijos, sintió que tenía que dar un paso al frente.

«Después de dejar a True en recuperación, llamé a mi marido y le dije: ‘Tenemos que hablar cuando llegue a casa. Necesito que tengas la mente abierta’».

La propuesta era, ni más ni menos, adoptar a True para que fuese su séptimo hijo.

Su marido, Ryan, reconoció que al principio dudó. Pero, como explicó después, «tan pronto como lo escuché, no tardé en sentir que era lo correcto».

Un «hogar estable», de vida o muerte

El cardiólogo pediátrico Jason Cole, director médico del programa de insuficiencia cardiaca y trasplante pediátrico del hospital, explicó a la anestesista que la enfermedad de True estaba «en el extremo severo» y que, con el tiempo, su corazón fallaría y requeriría un trasplante.

Y le dio una explicación que se clavó en el corazón de esta madre de seis hijos, y de su marido: «Sin un hogar estable, un paciente como True no podrá sobrevivir».

Entre otros motivos, porque para ser candidato a trasplante, «debes estar en un entorno estable con cuidados continuos» para evitar el rechazo del órgano.

Un año y medio después, la adopción se había formalizado.

Una cadena de adopciones

Pero no fue el final de la historia. Porque, conforme fueron ahondando en la historia del niño, los Beethe descubrieron que True había vivido toda su vida con otros cinco hermanos que habían sufrido un entorno tan inestable como él.

La doctora sabía que no podía adoptar a todos, pero tampoco se quedó de brazos cruzados, y movió cielo y tierra para evitar que los hermanos biológicos de su nuevo hijo quedaran desamparados.

Finalmente, su hermana y su cuñado adoptaron a uno de los hermanos de True. La hermana de Ryan y su esposo adoptaron a otro. Una compañera de trabajo y su marido acogieron a dos más en su hogar.

Los hermanos de True junto a sus nuevas familias

Los hermanos de True junto a sus nuevas familiasCBS News

«Quedaba una más... y entonces volví a mi marido», cuenta. Esa última, Laney, también terminó siendo adoptada por la familia Beethe. Una familia que, por cierto, ha expresado públicamente su oposición al aborto.

Por ese motivo, el portal provida Texas Right to Life, al recoger la noticia de CBS, concluye esta historia digna de un cuento de final feliz con una moraleja: «Un niño solo en una habitación de hospital sigue teniendo dignidad y valor. Un niño con necesidades médicas graves sigue mereciendo un futuro. Un niño sin un hogar estable sigue mereciendo ser amado y protegido. La doctora Beethe podría haber cumplido con su trabajo y seguir adelante, pero en cambio, eligió actuar. Eligió vivir de acuerdo con la creencia de que cada vida importa. Porque ser provida significa más que salvar a un bebé. Significa amar esa vida, protegerla y asegurar que tenga la oportunidad de desarrollarse plenamente».

Temas

comentarios
tracking

Compartir

Herramientas