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La reacción violenta de un niño es más normal de lo que se puede pensar

La reacción violenta de un niño suele ser signo de inmadurez cerebral y sobreexcitaciónGetty Images/iStockphoto

Álvaro Bilbao, neuropediatra: «Así es cómo debes reaccionar si tu hijo te pega»

El conocido divulgador, que cuenta con más de dos millones de seguidores sólo en Instagram, explica cuáles son las reacciones más comunes cuando un hijo pequeño nos golpea, y cuál es el mejor modo de resolver la situación

«No te preocupes si alguna vez no sueles reaccionar bien. Esta es una de las situaciones más difíciles de gestionar para todos los padres». Así se refiere el conocido neuropediatra Álvaro Bilbao al momento en que un niño pequeño pega a uno de sus padres en mitad de un juego, o en un momento de sobreexcitación.

Este experto en educación emocional y en disciplina positiva, que cuenta con más de dos millones y medio de seguidores sólo en su cuenta de Instagram, repasa, en su último video viral, las cinco reacciones más comunes que los padres suelen tener al verse en un escenario tan anómalo (y, a la vez, tan común) como ese.

Con un matiz: Bilbao no aborda situaciones de maltrato de padres a hijos, sino a las reacciones comunes de niños más bien pequeños que, fruto de una rabieta o incluso sin un motivo aparente, tiran un objeto a sus padre o los golpean de forma deliberada.

Las cinco reacciones más comunes

Bilbao comienza por la reacción más agresiva que es, además, una de las más comunes: enfrentarse al niño y escalar el conflicto.

Sin embargo, como apunta el autor del bestseller El cerebro del niño explicado a los padres «los estudios demuestran que las reacciones muy intensas de los padres aumentan la probabilidad de que los niños pequeños vuelvan a pegar, porque hacen que el niño se sobrexcite y le enseñan que tiene mucho poder».

La segunda posibilidad es hacer una suerte de chantaje emocional al niño: «Si me pegas, papá/mamá se pone triste, ¿ves?». Aunque tenga intención de «ablandarlo» y mostrar que su acción entristece al adulto, Bilbao explica que, en realidad, «esta reacción enseña a los niños codependencia y les hace más vulnerables a la manipulación emocional».

En tercer lugar, recoge un consejo típico que hasta hace no mucho daban los psicólogos infantiles: retirarte del lugar, con la intención de mostrar al niño que su comportamiento asocial le hace merecedor de la soledad. Bilbao lo desaconseja vivamente: «Nunca te retires cuando un niño te pega. Le enseñarás a evitar los conflictos y perderás autoridad», apunta.

El cuarto escenario es interpretar el golpe como una suerte de desafío personal del padre contra el hijo, que lleva al adulto a elevar la voz y a exagerar el enfado. Cuando un padre o una madre obra así, «pone un límite claro, pero interpreta un signo de inmadurez cerebral como un ataque personal», indica Bilbao.

Por último, el neuropediatra expone el ejemplo del padre que explica con serenidad por qué no se debe pegar: «Mantiene la calma y la autoridad. Pone un límite claro con la mano y recuerda al niño una norma general, sin hacerlo algo personal. Esto es lo que realmente enseña al niño».

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