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Caso seis de cada diez niños en España no tienen con quién jugar a diario

Caso seis de cada diez niños en España no tienen con quién jugar a diarioGetty Images / iStock

España, el país donde los niños juegan en soledad: seis de cada diez no tienen con quién jugar

Mientras que el 70 % de los menores de nuestro país dicen que querrían tener más tiempo para jugar, casi seis de cada diez tienen que hacerlo solos, y normalmente aislados en su habitación

Roberto tiene muchos juguetes. Tantos, que algunos incluso tienen aún la etiqueta o parte del envoltorio. Tiene un pequeño tobogán en su habitación, circuitos para coches, aviones teledirigidos, construcciones, varios instrumentos musicales y un sinfín de artilugios con luces y sonido. Sin embargo, su apatía y su tristeza por no tener con quién jugar son tan profundas que sus padres llegan incluso a avisar al doctor para ver qué le ocurre. Así arranca el célebre cuento Roberto y el globo rojo, de Philippe Dupasquier.

Hoy, la imagen de un niño rodeado de objetos con los que tiene que jugar en solitario, encerrado en su habitación, no es una fábula ochentera, sino el retrato del día a día para miles de niños en España.

En concreto, para casi seis de cada diez (el 56,8%) de los menores de 6 a 12 años en nuestro país afirma jugar en solitario a diario, aunque preferiría hacerlo con sus amigos. Así se desprende del Estudio del Juego Infantil que han publicado el Observatorio del Juego Infantil y la Fundación Crecer Jugando, con motivo del Día del Niño que se celebra el próximo 26 de abril.

Un estudio en el que, además, más del 70% de los niños dice que no sólo querría tener a alguien con quién jugar, sino también tener más tiempo para poder hacerlo.

Y no es únicamente una cuestión de ocio. Gonzalo Jover, director del Observatorio del Juego Infantil, lo recordó al presentar el informe: «El juego es un derecho fundamental de la infancia, tan importante como el derecho a la educación o la salud». Y precisamente por eso –subrayó– hace falta saber «cómo se realiza» y qué límites encuentra en la vida real.

El juego limitado a la habitación

El estudio añade un dato que explica parte del problema: no sólo hay menos niños en las casas para jugar, sino que cerca del 60% de los menores juega únicamente en su habitación, especialmente a partir de los 8 años, «lo que refuerza el aislamiento social en esta actividad», según los autores.

En cambio, los niños de 6 a 8 años prefieren jugar fuera de ese «cuarto propio». Su lugar favorito es el parque (30,2%), y también valoran espacios que no sean ni la habitación ni el salón. A esas edades, el juego todavía requiere aire libre, capacidad de exploración y libertad de movimiento incluso dentro de la casa (la cocina, la habitación de los padres, el baño, el pasillo...).

Con el paso de los años, sin embargo, el juego se va «recogiendo» y aislando, como si la infancia también se fuese estrechando de forma prematura. Los padres comienzan a delegar en las pantallas, y los videojuegos o incluso las redes sociales empiezan a suplir la falta de hermanos. El resultado no es sólo menos tiempo de juego compartido, sino más soledad a diario.

Sin tiempo para jugar

Entre semana, el informe detecta un desajuste claro. El 66% de los niños desearía tener más tiempo para jugar, frente a un 27% que está satisfecho con el tiempo que dedica. En fin de semana, en cambio, la mayoría se muestra satisfecha.

Los padres, por su parte, estiman que sus hijos juegan una media de 2 horas diarias entre semana y 4 horas los fines de semana. Aunque estas estimaciones de los adultos pueden resultar algo chocantes o, quizás, irreales, si se cuadran con la cantidad de tareas extraescolares, los horarios de trabajo y escuela y las dificultades de conciliación.

Estar con amigos da más felicidad

El informe también incorpora marcadores emocionales, que aportan un dato es revelador: exactamente como ocurre en Roberto y el globo rojo, estar con amigos es lo que más felicidad genera en el juego (97%), por delante de los propios juguetes, los videojuegos o el uso de dispositivos electrónicos. De hecho, el uso de elementos como tablets, móviles, videoconsolas u ordenadores llega a generar sensaciones como ansiedad o nerviosismo en un 34%.

La psicóloga sanitaria Silvia Álava explica que «los niños en España no juegan lo suficiente»

La psicóloga sanitaria Silvia Álava explica que «los niños en España no juegan lo suficiente: tres de cada cuatro no están satisfechos con su tiempo de juego». Y recordó por qué importa: a través del juego, «los menores consolidan procesos cognitivos esenciales, como la atención, la memoria o la planificación», determinantes para su rendimiento académico.

El «papel clave» de los abuelos

El estudio subraya además el «papel clave» de los abuelos, sobre todo entre los 6 y 8 años: actúan como apoyo fundamental en el cuidado para un 40,3% de los casos, y llegan al 63,8% como apoyo ocasional.

Para los más pequeños, además, la presencia de los abuelos es aún más importante porque también ejercen de «compañeros de juego».

Tal y como explica Maite Francés, directora de comunicación de la Fundación Crecer Jugando, «el juego es la esencia de la infancia. Un niño que juega es un niño sano». Y recalca que la idea central del informe es que, como sociedad, es necesario procurar «tiempos, espacios y recursos» para hacer posible ese derecho.

El Día del Niño, impulsado por la Fundación Crecer Jugando, moviliza a más de 2.000 instituciones en toda España. Pero el reto real es trascender la fecha para devolverle a Roberto –y a tantos niños como él, pero reales– algo que no se compra: un amigo cercano, como el que descubrió gracias a su globo rojo.

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