Procesión del Cristo de Medinaceli, a 29 de marzo de 2024, en Madrid (España)Europa Press

Semana Santa

El Cristo de Medinaceli: una imagen que sobrevivió al odio musulmán hace tres siglos y hoy es el Señor de Madrid

Si hay un Cristo al que veneran los madrileños ese es, sin duda, el Cristo de Medinaceli, también conocido como el Señor de Madrid. Cada Viernes Santo, su salida en procesión por la archicofradía de Jesús de Medinaceli aglutina a unos 3.900 cofrades y a cientos de miles de devotos que no quieren perderse el momento más esperado de la Semana Santa en la capital.

El año pasado, la lluvia obligó a suspender el recorrido. Los madrileños tuvieron que conformarse con una breve salida a las puertas de la Basílica que lleva el nombre del Cristo, acompañado de la Virgen de Los Dolores. Por eso, el alcalde de la ciudad, José Luis Martínez-Almeida, vaticinó entonces: «Los madrileños os esperamos doblemente esperanzados el año que viene». Y ese año que viene ya es hoy. Un día en el que, salvo sorpresa mayúscula, la meteorología va a respetar la procesión, que arrancará a las siete de la tarde desde la Plaza de Jesús.

Esta procesión es el culmen de unas semanas en las que más que nunca, Jesús de Medinaceli se convierte en Señor de Madrid. Todo comienza el primer viernes de marzo, cuando el besapié de la imagen provoca colas infinitas a las puertas de la Basílica. La tradición habla de que al besar el pie derecho de la venerada talla, hay que pedir tres deseos.

El único que no guarda una cola que puede llegar hasta Atocha es el miembro de la Familia Real que acude siempre a este acto, dando cumplimiento a una tradición de más de 300 años. Este año acudió la Reina Sofía, mientras que el año pasado lo hizo el Rey Felipe VI.

La Reina Sofía a su salida del Besapiés de la imagen del Cristo de Medinaceli, en la Basílica de Jesús de Medinaceli, a 6 de marzo de 2026Europa Press

El rey Felipe VI sale del Besapiés de la imagen del Cristo de Medinaceli, en la Basílica de Jesús de Medinaceli, a 7 de marzo de 2025Europa Press

Una tradición que se inició en 1682, cuando el Cristo llega a Madrid con fama de milagroso. Ese año se organiza la primera procesión a la que asiste «todo Madrid», incluida la nobleza y la Casa Real. Desde entonces, todos los años, en la gran romería del primer viernes de marzo, asiste algún miembro de la familia de Su Majestad.

Su historia

Pero, antes de su llegada a Madrid, esta talla de Jesús de Medinaceli tuvo que pasar grandes penurias y sobrevivir al odio musulmán. Fue en 1614, cuando los frailes menores capuchinos llegaron a Mehdía, una ciudad del actual Marruecos -que había sido tomada por los españoles en el siglo XVII que la bautizaron como La Mamora- con una imagen de Jesús para que recibiera culto por parte de los soldados.

La talla, aunque de autor desconocido, procedía de la escuela sevillana del taller de Juan de Mesa. De 1,73 m de altura, la figura representaba un Ecce Homo cuya mirada dejaba vislumbrar un gran sufrimiento.

Al poco de ser tomada por las tropas al mando del capitán general de la Mar Océana Luis Fajardo, La Mamora fue renombrada como San Miguel de Ultramar, permaneciendo bajo dominio español durante 67 años. Los españoles resistieron hasta nueve asedios musulmanes, pero, finalmente, en 1681, cayeron ante la tropas de Mulay Ismael, el segundo rey de la dinastía alauita.

Decenas de personas durante la procesión del Cristo de Medinaceli, a 29 de marzo de 2024, en MadridEuropa Press

Este decide enviar la imagen del Cristo de Medinaceli a la localidad de Mequínez como muestra de su victoria, donde es sometida a vejaciones. Allí es arrastrada y tirada por las calles para que la gente pudiera mofarse de ella. Un padre trinitario, al ver lo que estaba sucediendo, informa al rey Carlos II que autoriza al clérigo a ofrecer por su rescate tanto oro como pesase la talla. Cuando iba a ser pesada, la imagen redujo su peso de forma milagrosa para enfado del monarca alauí. Ante aquel inesperado prodigio, los musulmanes, enfurecidos, deciden quemar la efigie. Pero, justo en ese momento, un brote de peste asola la ciudad. Ante lo cual, los musulmanes se desentienden de la imagen, momento que los cristianos aprovechan para rescatarla definitivamente. Y así, tras cruzar el estrecho, la imagen viaja hasta Madrid.

Una vez en la ciudad, la imagen empieza a conocerse como Jesús del Rescate. Es entonces cuando el Duque de Medinaceli, primer ministro de la nación, construyó una capilla en un solar de su propiedad para rendirle culto. De ahí la denominación popular de Jesús de Medinaceli.

En 1710, se constituye la Congregación de Esclavos de Jesús de la que, desde 1819, el rey figura como protector. En 1895, la capilla con la imagen fue entregada a la custodia de los Padres Capuchinos de Madrid.

Durante la Guerra Civil, por motivos de seguridad, la imagen fue traslada a diversos lugares dentro de España y finalmente salió para Suiza, en 1937, para participar en una exposición de obras de arte de la Sociedad de Naciones. Regresó en 1939. En 1945, Francisco Palma Burgos realizó un soberbio trono procesional para el Cristo de Medinaceli. La imagen formó parte del Vía Crucis que tuvo lugar, el 19 de agosto de 2011, con motivo de las Jornadas Mundiales de la Juventud, presididas por el Santo Padre, el Papa Benedicto XVI, en Madrid.

El paso de Nuestro Padre Jesús Nazareno durante la procesión del Cristo de Medinaceli, a 7 de abril de 2023, en Madrid (España)Europa Press

La talla está encorvada por el dolor de espalda producido por la flagelación. La imagen consta de un gran ajuar compuesto por más de treinta túnicas entre las que destacan una de 1846, regalada por el rey Francisco de Asís y otra de 1883, regalo de la Duquesa de Medinaceli. Para las grandes ocasiones como el primer viernes de marzo o la procesión del Viernes Santo, Jesús luce una corona de oro macizo de medio kilo de peso con piedras preciosas incrustadas, regalo de los joyeros madrileños en la década de 1950.