Su propósito esencial es interconectar las seis autovías radiales nacionales
Así será la M-70, la nueva 'supercarretera' que rodeará Madrid y mejorará sus conexiones
La clave del renacimiento de este plan es la inversión de 240 millones de euros destinada al enlace de la autovía A-40 entre Toledo y Ocaña
El ambicioso proyecto de una «supercircunvalación» para la zona centro de España, bautizada en círculos técnicos como M-70, ha regresado al foco de la planificación de infraestructuras. Esta gran autopista se perfila como una solución estratégica para descongestionar el tráfico de la Comunidad de Madrid, permitiendo que el flujo de vehículos y trabajadores entre regiones vecinas no sature las vías de acceso a la capital.
Aunque el concepto original surgió en 2005 y fue postergado por la recesión económica de 2008, la propuesta ha recuperado impulso tras el impulso dado por el gobierno de Castilla-La Mancha a principios de 2024. La clave del renacimiento de este plan es la inversión de 240 millones de euros destinada al enlace de la autovía A-40 entre Toledo y Ocaña, una pieza fundamental del engranaje necesario para que esta red periférica sea viable.
La estructura de la M-70 se plantea como un gran pentágono de vías de alta capacidad y uso gratuito que rodearía Madrid a una distancia considerable. Su propósito esencial es interconectar las seis autovías radiales nacionales, desde la A-1 hasta la A-6, facilitando los desplazamientos transversales sin que los conductores se vean obligados a transitar por el área metropolitana de Madrid.
Este anillo conectaría ciudades clave como Ávila, Segovia, Guadalajara, Tarancón, Ocaña, Toledo y Maqueda, creando un cinturón logístico y de movilidad para todo el centro peninsular.
Estructura y conectividad
Para completar esta figura geométrica, la infraestructura se apoyaría en carreteras ya existentes y en proyectos pendientes de ejecución. El eje vertebral sería la A-40, complementada por las autopistas AP-51 y AP-61, además de la proyectada A-28, que debería enlazar Guadalajara con Cuenca.
La consolidación de la A-40, que busca unir Ávila con Teruel bordeando Madrid por el sur, representa la mayor esperanza para que este anillo se convierta en realidad.
A pesar de los avances en ciertos sectores, como el tramo que une Segovia con Ávila, el cierre definitivo de esta supercircunvalación todavía enfrenta obstáculos técnicos considerables. Los retos más complejos se localizan en las conexiones por el norte, específicamente en los enlaces que deben unir Maqueda con Ávila y Guadalajara tanto con Tarancón como con Segovia, evitando siempre entrar en territorio madrileño para cumplir con su función de vía de circunvalación externa.