Escultura a Blas de Lezo de Salvador Amaya en Madrid
Madrid
Un paseo por el Madrid escultórico de Salvador Amaya que ensalza la grandeza de la Historia de España
«Cuando las manos se bañan en arcilla, el detalle se convierte en deleite y el héroe, gracias al bronce, se hace eterno»
Un recorrido por la vida artística del escultor madrileño Salvador Amaya nos habla de su pasión por ensalzar la grandeza de la historia de España devolviendo la memoria perdida a través de lo estético e impregnando a su obra de un incuestionable amor a la patria.
Salvador creció entre el olor a barro, el brillo natural del mármol y un entorno creativo que le llevó irremediablemente a seguir los pasos de su padre, estatuario de profesión. Su familia materna, con una amplia tradición militar, le inculcó ese sentimiento de honor que transmite en cada obra suya con un predominio absoluto de la figura humana.
Si hay algo que le define es su necesidad imperiosa de imprimir carácter solemne a su creación artística y su afán desmedido para que sus esculturas sean accesibles a cualquier viandante. De ahí que se defina a sí mismo como «un escultor monumentalista que a través de su obra sale a la calle para que los ciudadanos puedan disfrutarla y admirarla».
Receloso del arte abstracto, busca crear un diálogo entre su creación y quien la contempla, entregando no solo tiempo y esfuerzo, también una parte de sí mismo. Su obsesión por la proporción no es capricho, sino disciplina. El compás y la plomada, extensiones de su pulso, son testigos presenciales de su rigor incuestionable. Cuando le encargan desnudar la heroicidad de grandes gestas lo afronta con orgullo, pasión y un enorme respeto al deber bien cumplido. Valores universales que definen su marcada personalidad dotando a su testimonio de una connotación perpetua.
Madrid, la ciudad despierta que siempre alberga y nunca olvida, es un bonito escenario que muestra en sus plazas, calles y paseos, personajes históricos moldeados por Salvador Amaya: «Forman parte de nuestro pasado y condicionan lo que somos en el presente».
Un recorrido por las zonas más emblemáticas de la capital, como si de un libro abierto se tratase, nos habla del esfuerzo, del honor y sacrificio que abanderaban figuras claves de nuestra historia.
Blas de Lezo era conocido como «medio hombre» por perder en combate parte de sus miembros. Entre otras heroicidades defendió con arrojo y valentía Cartagena de Indias en 1741 con solo 6 navíos y 3.000 hombres frente a la flota británica Royal Navy. En la mítica Plaza de Colón, concretamente en Los jardines del Descubrimiento, se ubica su figura, creada por Amaya, como reconocimiento a sus hazañas.
Un soldado legionario de casi 3 metros de altura subido a un pedestal y perfectamente ataviado asoma en uno de los paseos más largos e importantes de Madrid, La Castellana. La obediencia, el compañerismo y la entrega hasta el final son pilares del credo de esta fuerza de élite fundada en 1920 y a la que, desde 2022, homenajea Madrid con esta escultura de Amaya.
La estatua de la Legión en Madrid
Salvador, con un espíritu de servicio a España bien arraigado, no olvida tampoco en su obra a « Los últimos de Baler», símbolo de lealtad y resistencia extrema. La escultura para recordar la heroicidad de estos españoles en Filipinas se levanta desde 2020 en la Plaza del del Conde Valle Suchil.
Por su parte, Navalcarnero dio la bienvenida a Miguel de Cervantes en febrero de 2006. La escultura de bronce de 2,20 metros de altura reposa sobre un pedestal de granito en una pequeña plaza ajardinada. El escultor le confiere los dos atributos que le son propios a este genio de gran tenacidad ante la adversidad, el de escritor y el de soldado.
Mientras tanto, en el parque histórico del mismo municipio se levanta un Monumento en homenaje a Isabel la Católica. La postura regia y la expresión de su rostro nos hablan de su condición de Regenta. «Imprimir gesto no es algo mecánico, no hay cánones, es muy personal», cuenta el artista terriblemente obsesivo con su trabajo.
Los turistas que se acerquen a visitar esta villa real fundada en 1499, escenario de la boda de Felipe IV con Mariana de Austria, también pueden disfrutar de otra escultura de Salvador Amaya. Se trata de la aristócrata castellana de la corte de los Reyes Católicos, Beatriz Galindo, que trabajó como moza de cámara de la Reina Isabel y estuvo muy vinculada a nuestra historia local.
Una mujer desnuda que simboliza la ausencia de ataduras forma parte del conjunto artístico de Alcorcón. Su brazo izquierdo alzado sostiene una paloma que evoca la paz y la concordia. Esta obra - Monumento a la Libertad - y ubicada en la plaza que lleva su mismo nombre, rinde homenaje a los valores democráticos: igualdad, respeto y tolerancia.
No muy lejos de allí, en una de las avenidas más importantes de la ciudad, Alcalá José Aranda, otra mujer joven sedente porta en su mano izquierda un libro, la Constitución, y sobre su cabeza una corona de laurel rinde tributo a la victoria del Estado de Derecho sin olvidar la idea de honor y gloria. Se trata de una representación más - Monumento a la Constitución Española - de este artista, escultor de personajes y momentos históricos.
La XCIX de la Asamblea General Ordinaria de la Real Asociación de Hidalgos de España, celebrada el 16 de diciembre de 2025, aprobó por unanimidad la concesión de la Cruz al Mérito a este escultor. Un virtuoso a la hora de plasmar rigor histórico a sus obras, ejemplo de comprensión, de cómo aprender de los maestros (de su padre especialmente) abriéndonos a un universo creativo que aporta emociones y enseñanzas diferentes. Su necesidad de alcanzar la excelencia artística se hace latente.