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Escultura de Blas de Lezo en la Plaza de Colón, Madrid

Escultura de Blas de Lezo en la Plaza de Colón, MadridWikimedia Commons

Blas de Lezo, monumento a un héroe

Una crónica desde dentro del taller que reconstruye el proceso creativo, las dificultades y la trastienda humana de un monumento destinado a devolver a la memoria pública la figura del almirante español

Estamos ante una obra original que viene a contar las venturas y desventuras de un escultor, concretamente del madrileño Salvador Amaya, en la construcción de la escultura al almirante Blas de Lezo que podemos ver en la Plaza de Colón, en Madrid. Amaya es hijo de otro escultor que colaboró en la erección de la estatua del Cid Campeador en Burgos, cuyo anecdotario también recoge esta obra.

Cubierta de 'Blas de Lezo'

Chocolate (2025). 286 páginas

Blas de Lezo, monumento a un héroe. Memorias de una ayudante de taller

Amanda González Jiménez

Fue precisamente el redescubrimiento del marino Blas de Lezo por parte del senador colombiano Pablo Victoria, en cuyo país es más conocido que en la propia España, el que dio pie a la recuperación de otros dos héroes del siglo XVIII: Bernardo de Gálvez, el héroe de Pensacola en la independencia de Estados Unidos, y Pedro de Cevallos, gobernador de Argentina.

La autora recoge en la obra el inmenso trabajo de documentación previo a la realización de la escultura, desde el boceto hasta la génesis de esta en el taller –de ahí el subtítulo de la obra– y el paso a paso de su realización hasta que la idea toma forma en bronce y se eleva sobre su pedestal, sin olvidar la búsqueda de mecenazgo para hacerla realidad y la localización y permisos para erigirla en un espacio público, con los trabajos correspondientes de arquitectura civil a los que somos ajenos los profanos.

Con un estilo cercano y fresco, en el que se compagina la experiencia personal y familiar con el marco histórico, no exento de elegancia, Amanda González nos habla de su madre, el hilo del ovillo, y de su relación con el escultor Salvador Amaya, que hoy es su marido y padre de su hija, además de su socio en esa empresa que son las familias de los autónomos y algunas otras. Con gracia y rigor nos cuenta todos los pasos que hubieron de seguir hasta llegar a erigir la estatua del almirante Blas de Lezo en los Jardines del Descubrimiento, en la madrileña plaza de Colón, como dijimos, desde el boceto original, la recopilación de información histórica, el montaje en barro o arcilla y el vaciado en bronce. Todas y cada una de las fases narradas en situación privilegiada por esta ayudante de taller, sin olvidar las condiciones que les puso el cliente, en este caso el Ayuntamiento de la capital española. Y detalla que en el mundo artístico de hoy el objeto u obra no se destina a regodearse en su belleza al contemplarlo: «el cliente contemporáneo invierte».

El libro se completa con la historia heroica del vencedor de Vernon, el teniente general de la Armada española Blas de Lezo, un vasco que honró a España, su patria, con su buen hacer, dejándose literalmente la piel: un ojo, un brazo y una pierna en la defensa de su nación, no solo en Cartagena de Indias, sino en otros muchos episodios bélicos, derrochando valor e ingenio contra el imperio pirata británico, en inferioridad numérica, quince veces menor en hombres y barcos. De haber sido inglés o estadounidense, su vida y obras habrían sido popularizadas en películas y libros.

No se escapan a la pluma de la autora los sinsabores de las competiciones por ganar el encargo ni las aventuras y desventuras del artista que tiene que presentar un boceto en barro, los problemas de transporte y de mantenimiento del barro fresco que acabará dando vida a la estatua en bronce. El final de una larga historia que nos desvela Amanda de forma clara y entretenida. Es un libro que cuenta cosas no sabidas en un lenguaje comprensible y ameno.

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