La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, ha asistido a una misa en la Basílica Santa María de Guadalupe de Ciudad de México
Comunidad de Madrid
El minuto a minuto de la agenda de Ayuso en México, boicoteada desde el Gobierno de Sheinbaum
El pasado sábado 2 de mayo, después de una intensa jornada como anfitriona de los actos de celebración del Dos de Mayo, la presidenta madrileña, Isabel Díaz Ayuso, se embarcó a Ciudad de México en un viaje institucional que estaba previsto que durara diez días, pero que terminó abruptamente antes de tiempo entre acusaciones de «boicot» al Gobierno de Claudia Sheinbaum.
Después de más de una treintena de viajes internacionales desde que llegó a la Real Casa de Correos en verano de 2019, Díaz Ayuso sabía que se exponía con su nuevo periplo a las habituales críticas por parte de la oposición, pero nada le hacía presagiar que las hostilidades de la máxima autoridad mexicana –pese a los desencuentros públicos que ya habían protagonizado ambas– iban a obligarla a regresar a España prematuramente. Algo que jamás le había ocurrido en sus casi siete años de presidenta autonómica, ni siquiera en el propio México, adonde ya se había trasladado en abril de 2024.
Nada más aterrizar en la capital del país hispanoamericano el domingo, tras una parada rápida en el hotel para darse una ducha, Díaz Ayuso participó en su primer acto público, una misa en la Basílica de Santa María de Guadalupe junto con 7.000 fieles mexicanos, oficiada por el arzobispo de la Archidiócesis Primada de México, Carlos Aguiar.
Al día siguiente, la presidenta madrileña empezó la jornada de trabajo a las nueve de la mañana con un encuentro informativo con más de un centenar de empresarios e inversores que tuvo lugar en la Cámara Española de Comercio en México.
Ayuso inicia su viaje a México rezando por la relación de ambos países en la Basílica de Guadalupe
Después, se reunió con la alcaldesa de Cuauhtémoc, Alessandra Rojo de la Vega, quien en 2024 sufrió un intento de asesinato saliendo de un mitin y a quien Ayuso premió en la última edición de los premios del 8M, Día Internacional de la Mujer.
Esa misma tarde, tuvo lugar el primero de los actos envueltos en controversia de la agenda de la presidenta, un homenaje a Hernán Cortés. Aunque este evento estaba previsto en la Catedral Metropolitana de México, en el último momento se canceló esta localización con el pretexto de que no contaba con los permisos necesarios para grabar en el interior del recinto.
Un extremo que para Díaz Ayuso no fue más que una excusa por las presiones que estaba ejerciendo el Gobierno de Sheinbaum para que no se celebrara ese homenaje. Sin embargo, este finalmente tuvo lugar en el Frontón México, mientras que en los alrededores de la catedral se concentraban manifestantes indígenas para expresar su «rechazo a la visita y participación pública de Isabel Díaz Ayuso en actividades que distorsionan y ofenden la memoria histórica de los pueblos indígenas y afromexicanos».
Los reproches de Sheinbaum por esa ceremonia, en la que Ayuso reivindicó la unión entre mexicanos y españoles y la figura de Isabel la Católica –apenas mencionó de soslayo una vez a Cortés–, no tardaron en llegar. En un acto para conmemorar la Batalla de Puebla de 1862, la mexicana aseveró: «Quienes reivindican a Hernán Cortés y sus atrocidades, están destinados a la derrota».
Así las cosas, y con el ambiente empezando a caldearse, Ayuso protagonizó un encuentro con estudiantes en la Universidad de la Libertad, donde replicó a Sheinbaum en un velado mensaje, al animar a su audiencia a «dejar de comprar la versión siempre acomplejada del choque, el enfrentamiento y las supuestas conquistas para estar unos y otros divididos constantemente con las gafas del pasado». Además, aseguró que esta es una actitud para «no tomar responsabilidad alguna sobre qué tiene que hacer en el presente», momento en el que recordó que en México a día de hoy hay 130.000 desaparecidos.
Tras su paso por la facultad, la mandataria madrileña visitó la torre corporativa del Grupo Alsea, donde recordó que este grupo, dueño de marcas como Vips o Ginos, va a invertir en los próximos cinco años 77 millones de euros en Madrid para abrir 78 nuevos establecimientos, tanto propios como franquiciados, que darán trabajo a 2.400 personas.
Ese mismo día a las ocho de la tarde, cuatro de la madrugada hora española, mantuvo un encuentro en Aguascalientes con empresarios e inversores de la región económica Centro Occidente de México, una de las más productivas del país.
Ya el miércoles, la dirigente regional recibió a primera hora de la mañana la Medalla de la Libertad del Congreso del Estado de Aguascalientes, en sesión solemne de su pleno y, un par de horas después, recibió, en esta ocasión en el Ayuntamiento de Aguascalientes, las llaves de la ciudad como reconocimiento a su defensa de la Hispanidad. Un acto que, de nuevo, estuvo marcado por el boicot.
Primero, fue recibida por un grupo de manifestantes con gritos de «¡Fuera, fuera!» en medio de un gran tumulto a su entrada al Consistorio. Después, ya durante la celebración de la ceremonia, una regidora de Morena, el partido de ultraizquierda de Sheinbaum, irrumpió en el escenario con una cartulina de «No tenemos agua» y no permitió continuar con el acto hasta que no se le concedió la palabra para pronunciar su particular mitin.
Una vez pudo pronunciar su discurso la homenajeada, tras el show de Martha Márquez, le afeó a esta creerse «por encima del protocolo y del respeto y pensar que representa a un pueblo cuya voluntad no se mide al peso, se mide en las urnas».
Tras ese segundo altercado en lo que iba de viaje, Ayuso completó su agenda del miércoles con una reunión con la gobernadora del Estado de Aguascalientes, Tere Jiménez, y sus homólogos de Querétao, Mauricio Kuri González; Chihuahua, Maru Campos, y Guanajuato, Libia Dennise García.
La Presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, durante su viaje institucional en México
Posteriormente, se trasladó a la Feria Nacional de San Marcos, una de las más importantes y antiguas de México, donde se celebró el Día de Madrid, y culminó la jornada con una visita a la Plaza de Toros Monumental de Aguascalientes, aunque antes de acostarse, de madrugada, aún sacó tiempo para una entrevista en directo para un programa matutino de Telecinco.
En esa entrevista defendió seguir apelando en México al mestizaje y a la unión, los dos principales mensajes que trasladó en cada una de sus intervenciones públicas, pese a que «a algunos les entra urticaria porque necesitan tener a la población tensa y buscar agravios del pasado», en referencia a Sheinbaum, que se refirió a su persona y a su viaje en varias de sus ruedas de prensa diarias durante los días en los que Ayuso permaneció en el país.
Algo más de 24 horas después, ya el viernes por la tarde –hora española–, la Comunidad de Madrid hizo público el comunicado en el que anunciaba el fin del viaje a México, precipitado por las amenazas de Sheinbaum al complejo hotelero donde se iban a celebrar los Premios Platino de cine iberoamericano para que la presidenta no pusiera un pie en sus instalaciones.
Para no perjudicar a los galardones, y después de que el Grupo Xcaret reconociera que había pedido a los organizadores de los premios retirar la invitación –según Ayuso, por presiones directas de la presidenta de las que tiene pruebas–, la presidenta autonómica decidió poner punto y final a su viaje y «desaparecer», hasta su regreso a España el pasado lunes.
Tras días de mutismo respecto a ese indeseable final de su última incursión en el extranjero, Ayuso rompió ayer su silencio en dos entrevistas, en las que acusó al Gobierno de Pedro Sánchez no solo de haberla abandonado a su suerte en México en una situación de «peligro extremo», sino de haber «alimentado el fuego» desde aquí. Versión que desmienten desde Moncloa, donde aseguran que el equipo de Ayuso habría rechazado la seguridad que se le ofreció.