Monumento a los Rumanos Caídos, en Majadahonda (Madrid)
Monumento a los Rumanos Caídos
La Comunidad de Madrid no protegerá la cruz de Majadahonda que quiere demoler Sánchez alegando que carece de «valor arquitectónico»
El Gobierno de la Comunidad de Madrid no tiene previsto aplicar ningún tipo de protección patrimonial sobre el monumento a los Rumanos Caídos, ubicado en el municipio de Majadahonda, por carecer de «valor arquitectónico» y porque, por su año de construcción, no entra «dentro de los bienes sujetos al régimen de protección de los Bienes de Interés Patrimonial (BIP)».
Así lo han trasladado fuentes de la consejería de Cultura, Turismo y Deporte a El Debate, después de que la Fundación Española de Abogados Cristianos pidiera al Ejecutivo madrileño proteger el conjunto monumental, que incluye una cruz conmemorativa, declarándolo Bien de Interés Patrimonial (BIP) o Bien de Interés Cultural (BIC).
Monumento a los Rumanos Caídos, en Majadahonda (Madrid)
Una petición que buscaba evitar la demolición de este monumento que anunció el pasado mes de junio el Gobierno de Pedro Sánchez. Y es que el Ministerio de Política Territorial y Memoria Democrática lo incluyó en el Catálogo de símbolos y elementos contrarios a la memoria democrática, ordenando su inmediata retirada al considerarlo un «elemento de exaltación del franquismo y del fascismo europeo».
Sin embargo, Abogados Cristianos considera que el valor histórico y religioso del conjunto obliga a estudiar su protección antes de ejecutar cualquier actuación irreversible. Además, advierte que el conjunto se encuentra en terreno de titularidad privada, anexo al cementerio parroquial de la localidad; por lo que considera que cualquier intervención unilateral para demolerlo o alterarlo sin los procedimientos y autorizaciones correspondientes constituiría una vía de hecho administrativa.
El conocido como Monumento a los Rumanos Caídos recuerda a dos miembros de la Guardia de Hierro de Rumanía, Ion Mota y Vasile Marin, que murieron en la Batalla de la Carretera de la Coruña el 13 de enero de 1937.
El monumento en su honor fue erigido tiempo después, en 1970, en el lugar donde tuvo lugar la batalla. Se levantó en un terreno privado y con la financiación exclusiva de rumanos exiliados que habían huido del régimen comunista instaurado en su país tras la Segunda Guerra Mundial.
Compuesta por cuatro arcos de piedra, toda la estructura está rematada en su parte superior por una gran cruz, en cuyo pedestal puede leerse: «A Ion Mota y Vasile Marin caídos por Dios, España y Rumanía». Además, en la base del conjunto hay grabadas dos frases atribuidas a los caídos: «He amado a Cristo y he marchado feliz a la muerte por él» (Mota) y «Lo he hecho con el mismo amor con el que lo hubiera hecho por mi Patria» (Marin).