Numerosas personas sostienen una pancarta con lema 'Contra los ataques de Ayuso' durante una concentración de la comunidad educativa, frente a la Consejería de Educación

Numerosas personas sostienen una pancarta con lema 'Contra los ataques de Ayuso' durante una concentración de la comunidad educativa, frente a la Consejería de EducaciónEuropa Press

Comunidad de Madrid

Los alumnos madrileños han perdido más de 270.000 horas de clase mientras se recrudece la huelga educativa

El pasado 14 de octubre comenzó una huelga educativa indefinida en colegios e institutos de la Comunidad de Madrid que, de momento, ha supuesto que los niños y adolescentes de la región hayan perdido más de 270.000 horas de clase.

Una huelga, a la que ahora se ha unido la enseñanza universitaria, que, según el Gobierno de Isabel Díaz Ayuso, es «política» y sus reclamaciones son «imposibles de cumplir» sin quebrar el sistema educativo madrileño.

En este contexto, la presidenta autonómica arremetió ayer, durante el Pleno de la Asamblea, contra los huelguistas, que a lo largo de estas cuatro semanas de huelga han protagonizado escraches a altos cargos del Gobierno, incluida a la presidenta, han cortado carreteras en plena hora punta, han irrumpido en platós de televisión en pleno directo, así como en el propio hemiciclo del parlamento autonómico -del que tuvieron que ser expulsados este jueves- y se han encerrado en la Consejería de Educación, episodio que se ha saldado con un profesor detenido.

«Secuestran la voluntad de los madrileños en las calles porque no respetan nada: el derecho de los padres a trabajar porque cortan calles, utilizando el mobiliario de las aulas para hacer barricadas en la calle con el dinero del contribuyente y el derecho de los alumnos. ¿Dónde queda el derecho de los alumnos madrileños?», se preguntaba este jueves la mandataria regional, quien informó de esas 270.000 horas de clase perdidas por los estudiantes de Primaria y Secundaria.

Ayuso puso el foco, sobre todo, en los alumnos de segundo de Bachillerato que se están preparando para el examen de la PAU. «Son alumnos que quieren ir a la universidad pública y que ustedes se lo están negando porque con sus huelgas están dejando atrás a los alumnos madrileños en situación de desventaja con el resto de los españoles», lanzó a la bancada de la izquierda.

Por su parte, la consejera de Educación, Ciencia y Universidades, Mercedes Zarzalejo, que compareció ayer en el Pleno de la Cámara de Vallecas a petición de Más Madrid, insistió en que se trata de una «huelga política» porque «cuando se utiliza el lema 'vencer a Ayuso' o 'fuera Ayuso', no cabe duda de que se está expresando un objetivo político que va mucho más allá de una negociación sobre ratios, sobre jornadas o sobre condiciones laborales».

«Mientras que unos convierten esa confrontación política en el centro de sus discursos, hay miles de familias madrileñas que están pendientes de que sus hijos puedan continuar con normalidad su formación. Hay alumnos de segundo de bachillerato que se enfrentan a un curso decisivo con la prueba de acceso a la universidad en el horizonte», señaló, en línea con lo señalado por Díaz Ayuso.

La consejera también denunció que la huelga ha «roto por completo» la convivencia en los centros educativos con «cortes de luz, panfletos, pinturas hostigadoras en fachadas, silicona en cerraduras, insultos y piquetes informativos».

Para Zarzalejo «ninguna reivindicación justifica todo eso». «Las aulas deben ser espacios de aprendizaje, convivencia y conocimiento, no escenarios de adoctrinamiento partidista. Y desde luego esta Consejería va a defender la neutralidad ideológica ante cualquiera que quiera vulnerarla», esgrimió.

Así las cosas, la consejera aseguró que no está en su mano desactivar una huelga que no tiene como objetivo «mejorar las condiciones laborales», sino que es «política» y en la que sus representantes «no quieren negociar con coherencia y responsabilidad».

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