Arrancan los trabajos previos de trasplante de árboles de cara a la ejecución del cantón de limpieza de Montecarmelo
Almeida gana el pulso del cantón de Montecarmelo después de que Sánchez malgastara 35.828 € para impedirlo
El Gobierno realizó dos estudios en busca de brigadistas internacionales pese a un informe previo del Ayuntamiento que afirmaba que no había ningún resto mortal
Los trabajos de trasplante de árboles de cara a la ejecución del cantón de limpieza de Montecarmelo han empezado esta semana. El alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, ha ganado el pulso a los vecinos y al Gobierno central que se oponían a la construcción de este espacio alegando que había brigadistas en el terreno donde se va a construir y que dificulta las tareas de los colegios cercanos. Desde el Ayuntamiento han subrayado que estas actuaciones no significan que las obras vayan a comenzar ya. Recalcan que hasta que no esté redactado el proyecto definitivo, que será a lo largo de este año, «no se iniciará la construcción».
El Debate desveló hace unos meses que el Ministerio de Memoria Democrática ha gastado 35.828,10 euros en buscar en dos ocasiones una fosa común de brigadistas internacionales en la parcela del cantón de Montecarmelo.
Cabe destacar que el Ayuntamiento de Madrid ya estudió previamente este lugar y cuyos informes indicaron que no se hallaban restos mortales. Estos sondeos se hicieron a petición de la Asociación de Amigos de las Brigadas Internacionales y los vecinos que rechazan que se construya un cantón de limpieza.
El Gobierno de Pedro Sánchez tras el informe del Consistorio mandó realizar dos estudios. El primero de ellos, según los contratos menores del Estado consultados por El Debate, se publicó el 16 de abril de 2024 por un valor de 17.908 euros y se adjudicó a la Asociación científica Arqueoantro.
El resultado de este primer estudio del Ministerio —el segundo en esta zona si se cuenta el del Ayuntamiento de Madrid— fue negativo. Según un documento de la cartera al que ha tenido acceso El Debate, se indicó que «los sondeos resultaron infructuosos».
Así, señala que «con el fin de realizar sondeos más extensos y precisos se aprobó, el 13 de septiembre de 2024, un nuevo contrato menor con la misma asociación científica por valor de 17.920,10 euros, aunque nuevamente los resultados de los mismos fueron negativos», subraya el escrito de Memoria Democrática.
La lucha entre los vecinos de Montecarmelo y el Ayuntamiento de Madrid comenzó por querer levantar un cantón de limpieza —donde se guardan los camiones— junto a viviendas, un colegio y una guardería. El objetivo de los residentes era parar esta iniciativa del Consistorio «porque les afecta a su descanso y convivencia», y «además, dificulta que se realicen adecuadamente las tareas en los colegios».
Los vecinos juntos con la Asociación de Amigos de las Brigadas Internacionales elaboraron un informe en el que se recopilaban varias pruebas que presuntamente demostraban que en el lugar donde se quiere construir el cantón de limpieza había una fosa común de los brigadistas que participaron en la Guerra Civil.
Tanto los vecinos como los brigadistas pidieron que se hicieran estudios para comprobar si había restos de estas personas en la parcela del cantón de Montecarmelo.
Finalmente ha quedado demostrado tras los tres análisis que no hay ningún resto mortal, pese a que la entidad estimaba que hubiese 451 personas enterradas. Su hipótesis era que sus compañeros fueron enterrados en el cementerio de Fuencarral y con la llegada del franquismo fueron arrojados a esta parcela colindante.
Placa en homenaje a los brigadistas internacionales en el cementerio de Fuencarral en Madrid
Críticas a Sánchez
Una asociación de Memoria Democrática, poco afín a las políticas del actual Ejecutivo municipal, ha señalado que no había motivo para hacer la búsqueda de la fosa y que el Gobierno central ha priorizado este trabajo sin pruebas en este lugar dando dinero, mientras otras búsquedas no tienen tantas facilidades.
La entidad, Memoria Histórica, narra que «hace quince meses unos vecinos del madrileño barrio de Montecarmelo querían detener la construcción de un cantón de limpieza y nos contactaron para que buscásemos una fosa de Brigadistas Internacionales. No había testimonios ni documentos, así que no nos metimos».
La asociación de Memoria Democrática continúa relatando que «entre los vecinos había un exlíder sindical con influencia y el Gobierno decidió buscar la fosa de oficio, cuando a familias de desaparecidos por la represión franquista las obliga a competir por subvenciones. De paso, se peleaban con Almeida».
«Se llevó a cabo un estudio de la zona por parte del Ayuntamiento con un georradar, una técnica que hace años abandonamos quienes llevamos más de dos décadas buscando desaparecidos porque no sirve para localizar ese tipo de restos humanos», subraya la entidad.
Asimismo, hacen hincapié en que por segunda vez y con dos contratos de por medio no aparecieron restos humanos donde no había nada que lo señalara. El Gobierno, los vecinos anticantón y la empresa de arqueología hicieron un tremendo ridículo».