El Dolmen de Dalí, el único monumento urbano de este artista
Tierno Galván y Gala: la historia de cómo Madrid se convirtió en la única ciudad con un monumento urbano de Dalí
El Ayuntamiento acaba de culminar la rehabilitación de la obra y de la plaza donde se ubica, que lleva el nombre del artista catalán, por 1,7 millones de euros
Madrid presume de ser la única ciudad en el mundo que tiene un monumento urbano concebido por Salvador Dalí. De mirada fija, Dalí se convirtió en uno de los pintores españoles más importantes de la historia del arte y es el máximo representante del surrealismo a nivel internacional. La literatura, la escenografía, la moda y la escultura son algunas de las disciplinas que también abarcó este genio tan provocativo como visionario, tan excéntrico como enigmático. Como poseedor de una personalidad multifacética y de una profunda inestabilidad emocional, más allá del pintor construyó un personaje público que a menudo eclipsaba su propia obra.
Newton y dolmen de Dalí
Dalí y el origen del monumento urbano
Nacido en Figueras (Gerona) en 1904, su obra muestra las alucinaciones y delirios que se suman y entremezclan con su gran cultura. Salvador llegó a pensar que era la reencarnación de su hermano, muerto antes de que él naciera, y eso le afectó psicológicamente durante toda su vida. Para él no existían barreras en la vida profesional pero tampoco a nivel personal. Su ropa extravagante, el bastón clásico con el que salía a pasear junto a su icónico y refinado bigote formaban parte de una estrategia para destacar y provocar lo que él llamaba «la divina comedia» de su vida. «Que hablen bien o mal, lo importante es que hablen de mí, aunque confieso que me gusta que hablen mal porque eso significa que las cosas me van muy bien», decía.
Todo comenzó el 13 de mayo de 1985 cuando el alcalde Enrique Tierno Galván, brocha en mano, encoló en la Puerta del Sol el primer cartel de la exposición dedicada a la difunta esposa y musa de Dalí, Gala. Nacida en Kazán (Rusia), fue una figura enigmática que pasó a transformar el caos del pintor en un imperio económico. Diez años mayor que Dalí, las mejores obras de este artista universal se firmaron con el nombre conjunto de ambos, «Gala Salvador Dalí». Lo que realmente les unió fue su fuerte pasión y vocación creativa.
¡Viva la Gala! - así se llamaba la muestra que se prolongó en la primavera de 1985 - emocionó tanto a Dalí que como gesto de gratitud decidió regalar a Madrid un conjunto monumental que él mismo diseñó, una obra urbana para disfrute de los ciudadanos en la emblemática plaza que lleva su nombre. La plaza de Salvador Dalí fue la primera en nuestra capital dedicada a un artista en vida. Un proyecto único considerado como un testamento artístico de Dalí. El 12 de noviembre de 1985 se firmó en Figueras el acuerdo para crear tanto la plaza como el conjunto escultórico conocido como el Dolmen de Dalí.
«Los genios nunca deben morir, el progreso de la humanidad depende de nosotros». Este pintor catalán de marcados rasgos narcisistas, si de alguien estaba orgulloso era de sí mismo. Al considerarse un genio, una persona adelantada a su tiempo, no fue casualidad que eligiera la figura de Isaac Newton para su obra urbana. Un artista se define por los modelos de expresión que elige y para Dalí este teólogo y gran matemático era digno de ser emulado.
El Dolmen del genio
La escultura de bronce de casi 4 metros de altura presenta el cuerpo en tensión y en actitud de movimiento. Representa una figura humana andrógina caracterizada por tener la cabeza y el torso huecos. El «Homenaje a Newton de Salvador Dalí» simboliza que el conocimiento científico trasciende al hombre. Newton es el modelo, el ejemplo de una persona de conocimiento reconocida por todos. La Ley de la Gravedad viene representada por la esfera metálica que cae y se encuentra suspendida de la mano de la figura, mostrando la consolidación del orden natural. El orificio de la cabeza nos habla de la apertura mental, necesaria para la ciencia, y el del pecho simboliza que la mente trasciende al cuerpo.
La escultura se asienta sobre un pedestal de granito negro pulido y en cada cara encontramos una letra labrada que unidas componen el nombre de Gala. A su espalda un dolmen de 13 metros de altura simboliza los primeros intentos del hombre para desafiar la gravedad. En conjunto, se trata de un monumento dedicado a la ciencia y a la técnica como expresión a los grandes logros de la humanidad. El Dolmen de Dalí se inauguró el 17 de julio de 1986 con la presencia del entonces alcalde de Madrid, Juan Barranco. Por motivos de salud el artista no pudo asistir pero envío un telegrama que finalizaba alabando a los madrileños.
Declarado Bien Inmueble de Interés Patrimonial de la Comunidad de Madrid en 2010, a lo largo de su historia este conjunto urbanístico ha sufrido un deterioro marcado por el vandalismo - pintadas, suciedad al no existir barreras de protección, desaparición de elementos - sufriendo a la vez modificaciones que han alterado su diseño inicial.
El Ayuntamiento de Madrid, con una inversión de 1,7 millones de euros incluyendo las calles de Lombía y Fernán González, acaba de concluir unos trabajos de rehabilitación de la plaza de Salvador Dalí renovando el conjunto monumental y la zona circular del dolmen para mejorar su accesibilidad y estética. Las obras han restaurado también el pavimento dañado devolviendo valor al diseño ideado por Dalí en 1985.