Diseño de Balenciaga en la Paris Fashion Week
El magnífico Balenciaga de Pierpaolo Piccioli
La marca toma un rumbo drásticamente diferente que indica su vuelta a los orígenes
Después de una difícil década de Balenciaga a cargo de Demna Gvasalia, el georgiano que llevo a cabo bolsas de chino a 1.900 euros o bolsas de basura de comunidad en cuero a 2.000, ahora las tornas cambian y se puede rayar en lo contrario. El - probablemente- mejor couturier del momento, Pierpaolo Piccioli, ha tomado el rumbo creativo de la marca. ¿Estarán los clientes actuales de Balenciaga preparados para una marca que vende moda de verdad? ¿Será mucho pollo para tanto arroz?
La marca Balenciaga guarda en si misma la elegancia y el misterio de lo bien hecho, la esencia de la perfección, de la seriedad, de la obra de un modisto admirado, copiado y venerado por sus coetáneos y su competencia en años posteriores: Don Cristóbal. Alejada de la opinión pública tras su cierre, se convirtió en enigma al ser recomprada por el entonces grupo Gucci, ahora parte de Kering. Cristóbal Balenciaga no deseaba que su marca sobreviviese tras su muerte y a buen seguro se ha llevado grandes disgustos desde arriba con las fechorías llevadas a cabo.
Diseño de Balenciaga en la Paris Fashion Week
Diseño de Balenciaga en la Paris Fashion Week
Para rentabilizar la marca y hacerla conocida para el gran público, se hicieron zapatillones de deporte tamaño mamut, camisetas con la marca escrita, sudaderas de algodón y algún bolso. A través de los años, se convirtió en la marca de la contracultura, de los rebeldes, de los jóvenes, de los poco conformistas, de los amos del feísmo, algo que nada tenía que ver con el espíritu inicial de la marca española. Se ha conseguido notoriedad pero no calidad.
Diseño de Balenciaga en la Paris Fashion Week
Ahora que Pierpaolo Piccioli llega al timón de Balenciaga, promete dominar la costura y contar con el saber hacer, algo que no aportaban ni Alexander Wang y Demna Gvasalia. Pierpaolo, la estrella que devolvió el glamour a Valentino, se ha propuesto usar su brillantez para revivir los códigos de estilo de la casa esta temporada. El único problema es que no se puede pasar de Don Pedro a Periquillo en un día, porque se pierde el público y la clientela, cuando aún no se ha llegado a conquistar otro segmento de la población.
Diseño de Balenciaga en la Paris Fashion Week
Es por ello que Pierpaolo, que sabe dibujar princesas y hacerlas de carne y hueso, se ha tenido que reservar sus grandes golpes y ha incluido detalles que hacían la colección presentada más light: algunos tops de bikini -que ahora todas las marcas llevan - como tops de conjuntos, tejidos transparentes, blanco y negro, piezas irregulares, tejidos con relieves inesperado y colores impactantes.
Diseño de Balenciaga en la Paris Fashion Week
Los vestidos hechos con flores de tela, los modelos rectos de materiales metalizados, los atuendos de flecos con escote asimétrico, las capas transparentes y las camisas con chorreras, se alternaron con faldas de cuero y túnicas maravillosas. El exceso combinado con la simplicidad de vestidos camiseros monocolor o vestidos de corte tradicional y cuello a la caja en blanco que recordaban a algunos de los que el maestro de Guetaria llevaba a cabo. No será fácil la transición de Balenciaga, de marca despojo para vender curiosidades a marca de costura de lujo, pero si hay alguien que domina los códigos del sector y los entresijos de la profesión en si, ese es Piccioli. Es una estrella.