Restaurante Le Bistroman, a escasos metros del Teatro Real de Madrid
El exquisito restaurante francés de Madrid que se ha convertido en una segunda casa para la aristocracia
Le Bistroman, a escasos metros del Teatro Real, recibe con asiduidad a miembros de la Casa de Alba y otros rostros conocidos
Un soleado jueves de marzo, sobre las tres de la tarde, Fernando Martínez de Irujo y Fitz-James Stuart entra en el restaurante Le Bistroman, un pedacito de Francia a escasos metros del Teatro Real de Madrid. Suele tomar una tortilla francesa o pasta salteada con mantequilla para acompañar un bourguignon. El día siguiente ha pedido por encargo riñones a la mostaza con arroz pilaf. El marqués de San Vicente del Barco siempre es encantador tanto con el servicio como con el resto de clientes. El asesor gastronómico Stephan del Río se levanta a recibirle y le pregunta si quiere saludar a una mesa de prensa. Accede encantado y descarta unirse al almuerzo, pues debe cumplir con una reunión a las cuatro de la tarde.
No es el único miembro de la familia que se deja ver en este local exquisitamente decorado con lámparas de araña y asientos de tapicería fina que remite a la Provenza gala. A su sobrino Fernando Fitz-James Stuart y su mujer Sofía Palazuelo les gusta cenar en Le Bistroman cuando salen de algún estreno de teatro. En los últimos años también han recibido a Luis Miguel, Amber Heard, Sara Carbonero y rostros de la política como el ministro José Manuel Albares.
Cocina vista de Le Bistroman
Abierto en 2019, la carta de Le Bistroman se construye a partir de elaboraciones emblemáticas como la sopa de cebolla (19.50€), el plato con una clientela más fiel. También resultan imprescindibles el pâte en croûte (24€), los escargots au beurre persillé (21€), con una pomada de mantequilla, ajo picado y perejil, o el lenguado meunière (48€), un clásico francés del siglo XIX, cuyo nombre significa «al estilo de la molinera» haciendo referencia al enharinado del pescado antes de freírlo en mantequilla. El solomillo Wellington (45€ por persona) es una especialidad por encargo y el magret de pato o el confit de pato se elabora íntegramente en el restaurante.
Paté en croute de Le Bistroman
Escargots au berre
A estas recetas se suman otras que unen Francia y España como los raviolis de txangurro con salsa bullabesa (38€), así como un plato fuera de carta que cambia cada semana en función del producto de temporada y mercado. Junto a estos platos, propone para los almuerzos entre diario un menú de 30 euros con ensalada, entrecote con salsa café de Paris y patatas fritas.
Otro de los grandes pilares de la propuesta son las salsas, tratadas como auténtico patrimonio culinario francés. En la carta destacan elaboraciones como la café de Paris, la beurre blanc o la holandesa, que acompañan y elevan los platos, reafirmando el dominio técnico y el respeto por el recetario clásico.
La parta dulce destaca por los crêpes suzettes, la mousse de chocolate praliné de avellanas o el soufflé Grand Marnier, aunque lo mejor para el postre es su tabla de quesos.
Confit de pato
Al frente del restaurante continúan Miguel Ángel García Martinelli, Premio Nacional de Gastronomía, con más de 20 años de experiencia en la creación y dirección de espacios gastronómicos, y Stephan del Río como asesor gastronómico, que aporta su personalidad y conocimiento profundo del recetario francés.
Su bodega supera ya las 200 referencias y una marcada vocación francesa: 30 champagnes conviven en una carta que recorre las grandes regiones vitivinícolas del país vecino y que se ha convertido en uno de los pilares de la experiencia en sala. Además mantiene vinos españoles con acento francés, una selección de etiquetas nacionales que dialogan con Francia por estilo, filosofía u origen. El ticket medio del restaurante es de unos 100-120 euros.