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Javier Muñoz Calero

El chef Javier Muñoz-Calero acaba de abrir El Alfiler del CallejónEl Debate

La nueva taberna madrileña donde tomar una caña de las de siempre y un bocata de calamares «esponjosito»

El Afiler del Callejón, en el barrio de Salamanca, es el nuevo proyecto del cocinero Javier Muñoz-Calero

una caña es un vaso de pequeño formato entre los 200 y 250 ml donde disfrutar de una cerveza servida de barril bien fría. Parece una obviedad, pero quizá no lo sea tanto. Hace solo unas semanas al entrar en un establecimiento de la glorieta de Quevedo me respondían que solo sirven dobles obligando por tanto a beber más y perder esa sensación de ser recién tirada. Consciente de la tontería que impera en cierto barrios con tal de hacer caja, el cocinero Javier Muñoz-Calero, conocido por su restaurante Ovillo, del barrio de Prosperidad, decidió abrir El Alfiler del Callejón, un bar de los de siempre.

«He querido abrir la taberna a la que a mí mismo me gustaría volver cada semana y que cada vez me cuesta más encontrar en Madrid: una buena barra con una caña bien tirada por el camarero que sabe lo que tomo y buen producto. No se necesita nada más», explica sobre su nuevo local en la calle Puigcerdá, un pequeño refugio en pleno barrio de Salamanca. Aquí no se viene a hacer fotos y presumir en las redes sino a tomar algo.

Con un horario ininterrumpido desde la una del mediodía, no hay que reservar y el ticket medio parte de los 20 euros, subiendo considerablemente si optamos por la parte de marisco de la carta y los vinos más caros. Pero también hay muchas medias raciones o incluso se puede pedir por unidades para probar un poco de todo.

El Alfiler del Callejón

El Alfiler del Callejón

La caña tiene un precio de 3,20 y la carta incluye mariscos del día como navajas, volandeiras, gambas a la plancha, nécoras a la sartén, langostinos. También conservas, salazones y escabeches propios. Y alrededor de ellos aparecen los clásicos de barra y de cocina popular como la oreja crujiente, croquetas de jamón, torreznos, bravas, gambas al ajillo, una ensaladilla fabulosa y un bocata de calamares «esponjosito».

El broche lo ponen unos callos con mongetas que en 2022 se alzaron con el premio a los mejores callos del mundo en Ovillo o los daditos de solomillo salteados.

Bocadillo esponjosito

Bocadillo de calamares esponjosito

El interior del espacio evoca la atmósfera de aquellas marisquerías de barrio que durante décadas formaron parte de las calles de Madrid. La madera oscura, los azulejos azules de la cocina vista y los guiños al mundo marinero construyen un ambiente reconocible y sin artificios, pensado para que lo importante ocurra alrededor de la barra. Cuenta con mesas altas y una pequeña terraza que da la bienvenida al visitante, al final del callejón.

Bígaros

Bígaros de El Callejón de Jorge Juan

Anchoa con pan de carbón

Anchoa con pan de carbón

El nombre del establecimiento hace referencia a los alfileres clavados en un corcho que tradicionalmente acompañaban la tapa de bígaros, un placer cotidiano que muchos madrileños todavía recuerdan y que aquí se convierte en símbolo de la casa.

Estos días, el Alfiler ha conseguido atraer a vecinos, trabajadores, camareros de otros establecimientos, jóvenes universitarios y clientes que llegaron por el boca a boca.

Y este es solo el primer proyecto de una plataforma gastronómica con la que Muñoz-Calero quiere devolver protagonismo a las barras de la ciudad. La intención es abrir otras tabernas en diferentes barrios, cada una con nombre, historia y personalidad propios.

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