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Larga cola para entrar en la cafetería La Cabra, este sábado por la tardeAna Mellado

La Cabra, la nueva cafetería que revoluciona Madrid tras triunfar en Nueva York: colas para entrar y bollos de cardamomo

La marca nacida en Dinamarca hace 15 años desembarca en el barrio de Justicia junto con panadería y pastelería

Madrid vive un auténtico boom de cafeterías de especialidad emplazadas en locales con un toque alternativo y empleados muy jóvenes, que no son camareros sino baristas, y donde un café en vaso de cartón no baja de los cuatro euros. En torno a ellas se ha creado una mística que versa sobre el origen del grano, el tueste ligero o la masa madre de la tostada que lo acompaña. Además de vivir «la experiencia del café», la expresión grandilocuente con la que lo definen, venden gorras y tote bags.

La última en abrir se llama La Cabra, en la calle de las Infantas del barrio de Justicia, y la gran repercusión mediática se ha traducido en colas para acceder. Este sábado sobre las 15.30 horas, unas 30 personas esperaban su turno y no hay mejor reclamo que una larga fila para que esta siga aumentando. Algunos pedían permiso para entrar y sacar solo una foto del local con la que presumir en sus redes sociales. Uno de los empleados en la puerta explicaba que en el interior solo tienen capacidad para 18 personas sentadas, pero también hay que esperar para el take away. No hay duda de que hay muchos madrileños con paciencia, pues a escasos metros se encuentran varios locales con el mismo concepto.

La Cabra es una cafetería y obrador de origen danés que nació en un sótano de Aarhus hace 15 años y hoy cuenta con 12 locales en el mundo, en los barrios de moda de Nueva York, Bangkok y Mascate además de en varias ciudades de Dinamarca.

Interior de la cafetería La Cabra MadridHoracio Bolz

El local elegido albergó en el pasado un antiguo taller de orfebrería y casa de hojalatero. Al entrar hogazas y barras de pan recién hechas aparecen expuestas en la pared como obras de arte. Se conservan elementos originales del edificio, como los techos de estuco, la madera oscura, el granito y el terrazo, que conviven con detalles y mobiliario contemporáneos.

La carta cuenta con seis perfiles de espresso, con granos procedentes de Kenia, Colombia, Brasil y Etiopía que tuestan en los dos tostadores propios que la marca tiene en Dinamarca y Estados Unidos. También panes de masa madre, bollería laminada y su conocido bollo de cardamomo. La propuesta se completa con diferentes tés, matcha, hojicha y otras bebidas especiales de autor, como el cardamonlate.

Esben Piper, fundador de La CabraHoracio Bolz

Esben Piper, fundador de La Cabra, llevaba muchos años soñando con escribir un nuevo capítulo en España. «Madrid tiene una cultura de cafés y bares muy particular. Son espacios que forman parte de la vida cotidiana de la ciudad y que se disfrutan a lo largo de todo el día, más allá del momento de tomar un café. Queríamos crear un espacio de La Cabra que respetara esa cultura y, al mismo tiempo, reflejara nuestra propia manera de entender la hospitalidad y el diseño», explica.

«Visitamos la ciudad desde los inicios del proyecto y, a lo largo de este tiempo, hemos colaborado con personas que nos han inspirado de diferentes maneras. Abrir en el barrio de Justicia supone una evolución natural de ese vínculo», añade.

Choux de higo y tartaleta de azafrán

Por su parte, Regina Mejía, directora general de La Cabra Madrid, destaca la importancia de los hábitos y rituales que rodean al café en la capital. «En Madrid, el café forma parte de nuestra vida cotidianna, desde un expreso rápido en la barra hasta un cortado, un café con leche o un café de filtro. Son pequeños rituales que acompañan distintos momentos del día y forman parte de nuestra manera de relacionarnos. Queríamos crear un espacio que estuviera profundamente conectado con esa cultura».