Tailandia siempre figura a la cabeza de los destinos más hospitalarios.

Tailandia siempre figura a la cabeza de los destinos más hospitalarios.Getty Images

Los países y regiones más hospitalarios del mundo (y los que no lo son tanto)

Hay destinos donde nada más llegar se percibe si eres o no bienvenido. Y eso se confirma del todo cuando hay que interactuar con los locales. Estos son los países y regiones donde te reciben con los brazos más abiertos (y donde no tanto)

La hospitalidad y la amabilidad no aparece en las guías ni se compra con una reserva anticipada. Pero es, sin duda, uno de los factores que más influyen en el recuerdo de un viaje. Un gesto amable, una sonrisa inesperada o una ayuda desinteresada pueden convertir una estancia ordinaria en una experiencia inolvidable. Y lo cierto es que hay países que parecen tener esa calidez incorporada al ADN… y otros donde el trato puede ser más bien gélido.

Rankings internacionales, como los de Booking, Condé Nast Traveler o InterNations, recogen cada año la percepción de los turistas sobre la hospitalidad

Diversos rankings internacionales, como los de Booking, Condé Nast Traveler o InterNations, recogen cada año la percepción de los turistas sobre la hospitalidad. Con esos datos, y la experiencia compartida por miles de viajeros, hemos elaborado este mapa emocional del mundo.

LOS MÁS AMABLES

Tailandia: el País de las Sonrisas

El calificativo no es un cliché, es una constante. Desde el norte selvático de Chiang Mai hasta las islas del sur, los tailandeses reciben con una cortesía natural que convierte cualquier encuentro en una bienvenida. Su mezcla de espiritualidad budista y cultura del servicio ha hecho de Tailandia un sinónimo de hospitalidad.

Colombia: el poder del «bien pueda»

Una palenquera colombiana ofrece fruta a unos turistas.

Una palenquera colombiana ofrece fruta a unos turistas.Getty Images

A pesar de su pasado conflictivo, Colombia ha sabido reinventarse como destino amable. En Medellín, Bogotá o Cartagena, el viajero es recibido con una cortesía contagiosa y una alegría genuina. «¿Qué necesita, parcero?» es más que una frase: es un código de bienvenida. También la expresión «bien pueda» se usa para dar la bienvenida o indicar que alguien puede pasar o hacer algo.

Portugal: la calidez sencilla

Lisboa y Oporto enamoran no solo por sus calles decadentes y su gastronomía, sino por ese trato cálido y directo, sin artificios. Portugal es uno de los destinos europeos mejor valorados en cuanto a amabilidad. Incluso en zonas muy turísticas, como el Algarve, el visitante se siente como en casa

Japón: cortesía elevada a arte

La propietaria de un ryokan japonés recibiendo a unos turistas.

La propietaria de un ryokan japonés recibiendo a unos turistas.Getty Images

Aunque los japoneses son un pueblo más bien reservado, su sentido del respeto y del deber hacia el visitante es admirable. Desde cómo se entrega un recibo hasta cómo se indica una dirección, todo está impregnado de amabilidad, educación y cuidado por el detalle. En el sentido inverso, los japoneses son los turistas mejor bienvenidos cuando viajan.

Irlanda: conversación y buena onda

Tanto en un pub de Dublín o en una carretera perdida de Galway, el irlandés está dispuesto a ayudarte... y a charlar contigo media hora. La amabilidad se mezcla aquí con humor, cercanía y ese craic (buena vibra) que forma parte del alma irlandesa.

Italia: calor humano y familiar

Brindis en Italia.

Brindis en Italia.Getty Images

Aunque en ciudades como Roma el trato puede ser impersonal e incluso algo rudo en los enclaves muy turísticos y en Milán destaca mucho su pasión por la moda y no tanto por la simpatía, en regiones como Nápoles, Sicilia, Puglia, Umbría o la Toscana, y en general en casi todo el país, el calor humano es parte de la identidad italiana. En alojamientos pequeños y restaurantes familiares es turista llegar a ser «uno más de la familia».

LOS MENOS HOSPITALARIOS

París (Francia)

Vista aérea del Arco del Triunfo de París.

Vista aérea del Arco del Triunfo de París.Getty Images/Eric Isselee

Que nadie se ofenda: Francia es un país maravilloso y en sus zonas rurales la amabilidad es notable. Pero su capital, París, arrastra desde hace décadas una fama difícil de quitar. La barrera idiomática (esa mirada chovinista si preguntas en inglés o español), la impaciencia con los turistas y cierta frialdad en el trato son quejas comunes.

Rusia: hospitalidad blindada

El visitante puede sentirse observado, incomprendido o incluso intimidado. La desconfianza institucional, la rigidez burocrática y la escasa fluidez en otros idiomas no ayudan. Eso sí, quien rompe la primera capa encuentra a menudo una hospitalidad sincera… aunque cuesta.

Estados Unidos (según dónde)

Nueva York, la ciudad de las prisas.

Nueva York, la ciudad de las prisas.Getty Images/Ryan DeBerardinis

La hospitalidad norteamericana existe, pero varía. En grandes ciudades como Nueva York o Los Ángeles predomina la prisa y la atención mecánica. Sin embargo, en estados del sur como Tennessee o Georgia, el Southern hospitality es real: cálido, atento y conversador. También en muchas de sus zonas rurales la acogida es sincera y generosa.

Marruecos y Egipto: insistencia agotadora

La calidez de pueblos como el marroquí o el egipcio es real, pero el trato turístico en zonas como Marrakech, Fez o El Cairo puede resultar agobiante. Vendedores insistentes, falsas ayudas con truco y presión constante por propinas enturbian la experiencia del viajero, especialmente si no conoce las reglas no escritas. También las mujeres sufren un acoso incómodo en estos lugares por parte de algunos hombres.

China: amable pero desconcertante

Soldados de terracota en la Gran Muralla China.

Soldados de terracota en la Gran Muralla China.Getty Images/iStockphoto

En las grandes ciudades del gigante asiático el choque cultural y la barrera del idioma pueden hacer que el turista se sienta desorientado o incluso mal recibido. La hospitalidad existe, pero se expresa de forma distinta, lo que genera confusión o incomodidad. La distancia cultural no ayuda mucho.

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