Castillo de Enrique II de Castilla, hoy Parador Nacional
El espectacular Parador de España en un castillo medieval de frontera muy cerca de Portugal
Declarado Monumento Histórico-Artístico en 1949, es uno de los mejores ejemplos de conservación y reutilización del patrimonio histórico español
Solo durante un breve periodo histórico de sesenta años (entre 1580 y 1640) España y Portugal fueran la misma nación y conformaron lo que se llamó la Unión Ibérica. El resto de su historia, sobre todo la medieval, ha estado marcada por diversos conflictos y disputas territoriales, tanto en la península como en América. Ello trajo como consecuencia la proliferación a lo largo de la frontera luso-española de castillos notables que sirvieron como fortificaciones defensivas y testigos de la historia.
El castillo de Ciudad Rodrigo se ha convertido en uno de los Paradores Nacionales más emblemáticos y atractivos de España
Uno de los más destacados de estos castillos es el de Ciudad Rodrigo, en la provincia de Salamanca, hoy convertido en uno de los Paradores Nacionales más emblemáticos y atractivos de España. Este singular establecimiento ocupa el antiguo Castillo de Enrique II de Trastámara, más conocido como Enrique II de Castilla (padre del linaje de Isabel la Católica), que en el año 1372, tras tomar la población de manos portuguesas, reconstruyó esta fortaleza ubicada en lo alto de un tajo sobre la vega del río Águeda.
Almenas y arte
Parador de Ciudad Rodrigo
La fortificación, de estilo leonés, destaca por su gran Torre del Homenaje cuadrada, de 17 metros de lado, y por las almenas y matacanes que se suceden a lo largo de sus impresionantes murallas. Además, su interior cuenta con una nueva muestra de obras de arte, entre la que destacan un tapiz flamenco del siglo XVII-XVIII, una talla de un rey castellano del siglo XVIII y una copia del cuadro expuesto en el Louvre «Las Bodas de Caná», de Gerard David.
Este Parador ofrece la perfecta combinación de un viaje a la Edad Media con las comodidades de los tiempos modernos
Declarado Monumento Histórico-Artístico en 1949, este Parador es uno de los mejores ejemplos de conservación y reutilización del patrimonio histórico español. Fue convertido en Parador Nacional en el año 1931, siendo uno de los primeros establecimientos de la red. Desde entonces ofrece a sus huéspedes la perfecta combinación de un viaje a la Edad Media con las comodidades propias de los tiempos modernos.
Un poco de historia
Vista de Ciudad Rodrigo desde las murallas del Parador
Las guerras que enfrentaban a Castilla con Portugal motivaron la reconstrucción y refuerzo de este castillo por Enrique II, con el objetivo de proteger la frontera y servir de baluarte defensivo. Con el paso de los siglos, este castillo presenció muchos momentos clave de la historia, desde los enfrentamientos medievales hasta la Guerra de la Independencia, cuando Ciudad Rodrigo sufrió un asedio por parte de tropas napoleónicas en 1812.
Alojarse en un castillo medieval
Habitación del Parador de Ciudad Rodrigo
El Parador ofrece un total de 35 habitaciones, repartidas en las distintas dependencias originales del castillo, como la torre del homenaje y las salas nobiliarias. Sus estancias conservan elementos originales, como robustas vigas de madera, paredes de piedra vista y muebles clásicos castellanos, combinados con modernas comodidades para asegurar el confort. El Parador cuenta asimismo con un parque y zona de juegos privada, por lo que es un destino para toda la familia.
Las habitaciones situadas en la torre son especialmente valoradas por las vistas panorámicas sobre Ciudad Rodrigo, el río Águeda y la campiña salmantina. Desde ellas, el visitante puede observar el entramado urbano, caracterizado por calles adoquinadas, iglesias y palacios renacentistas perfectamente conservados.
Gastronomía con sello local
Gastronomía del Parador de Ciudad Rodrigo
La experiencia en el Parador se completa con una cuidada propuesta gastronómica centrada en productos locales y recetas tradicionales. Destacan platos como el farinato (un embutido típico mirobrigense), la ternera de Salamanca con Indicación Geográfica Protegida, los embutidos ibéricos y postres caseros, como el típico bollo maimón o las rosquillas de Ledesma.
El restaurante del Parador se ubica en una antigua sala palaciega, con ventanales que ofrecen una amplia panorámica del valle y el río. Es un lugar ideal para disfrutar tanto de una comida tranquila como de una cena romántica, enmarcada por siglos de historia.
Descubrir Ciudad Rodrigo
Catedral de Santa María en Ciudad Rodrigo
Además de la estancia en el Parador, Ciudad Rodrigo ofrece múltiples atractivos turísticos. Pasear por sus murallas, declaradas Bien de Interés Cultural, visitar la catedral de Santa María, joya románica y gótica, o recorrer las calles del casco antiguo permite entender el rico legado histórico de esta localidad fronteriza.
La comarca ofrece asimismo planes para todos los gustos. Cerca del Parador se puede visitar Salamanca, recorrer la Ruta de las Fortificaciones de Frontera o descubrir los grabados rupestres de la Zona Arqueológica Siega Verde, declarados Patrimonio de la Humanidad. Su cercanía a Portugal, apenas a media hora en coche de la frontera, ofrece también la posibilidad de combinar la estancia con excursiones al país vecino, descubriendo pueblos portugueses con encanto como Almeida o la histórica ciudad de Guarda.