Huertos ecológicos de la Finca Ana María
Las nuevas claves del lujo hotelero en Marbella: estrellas del tenis, huertos ecológicos y rooftops
Entre fincas ecológicas, leyendas del tenis y terrazas con los mejores atardeceres de la Costa del Sol, los grandes hoteles de la ciudad malagueña recuperan el pulso dorado que marcó su pasado
Los Rolls-Royce, Ferraris y Lamborghinis aparcados en fila en Puerto Banús devolvían por un instante el pasado fin de semana la imagen de aquellas portadas de ¡Hola! en las que Marbella era sinónimo de grandes yates, fiestas interminables y celebridades internacionales. En realidad, era solo un espejismo: se trataba de los participantes del festival de supercoches que ha reunido estos días piezas únicas —del Ford GT40 al KTM XBow— pero no a la jet set que marcó la época dorada. Y lo mismo ocurre con sus famosas fiestas. Por muy impecables que aparezcan en las fotos Victoria Federica, Paula Echevarría o Carmen Lomana en Starlite, la escena no es comparable ni de lejos a la de aquellos veranos con Sean Connery, los príncipes de Mónaco o los Thyssen. Y aunque no hayan vuelto ni la misma lista de invitados ni todos los yates míticos como el Nabila, sí hay un renacimiento real: hay tanta clientela en las tiendas oficiales de Prada, Louis Vuitton, Hermes o Loewe de Puerto Banús que en los puestecillos 100% falsos del popular mercadillo de los sábados.
El renacimento se nota especialmente en la escena hotelera, marcado por inversiones millonarias en los nombres con más pedigrí que ahora vuelven a brillar, y la llegada de nuevas marcas internacionales que siguen considerando la costa malagueña un destino atractivo. En esta nueva era dorada de Marbella, la gran dama sigue siendo indiscutiblemente el Marbella Club. Bajo la batuta visionaria de su propietaria, la simpre discreta Jénica Arazi, el hotel fundado por Alfonso de Hohenhole en 1954, ha entrado en el siglo XXI sin perder un ápice de su esencia: ha renovado su Kids Club, su spa y, sobre todo, ha incorporado la histórica Finca Ana María, un terreno de 50.000 metros cuadrados que linda directamente con el hotel y cuyo nombre rinde homenaje a Ann-Mari von Bismarck, matriarca del célebre clan que tantos veranos pasó en esta fabulosa finca de su propiedad ahora en poder del Marbella Club para uso y disfrute de sus clientes.
Finca Ana María, Marbella Club
Marbella Club
El «anexo» se extiende desde el paseo marítimo hasta la carretera, con la soberbia silueta de La Concha como telón de fondo, y por ahora en él no se edificará. Allí donde Gunilla se bronceaba sin prisa y los martinis fluían, hoy se cultivan tomates ecológicos, se disfruta de saunas finlandensas de diseño camufladas entre los árboles, se dan clases de yoga y talleres para niños sobre la importancia de los conservar los océanos. En la finca se ha recuperado también un gesto cargado de memoria: ahora hay dos pistas de pádel. No hay que olvidar que la primera de Europa la trajo Alfonso de Hohenlohe a su querido hotel y posteriormente, y de manera un tanto inexplicable, se desmanteló. Ahora, con dos flamantes canchas, el eco de aquella intuición pionera vuelve a resonar entre buganvillas y brisas marinas. El lujo aquí se mide en biodiversidad, en historia viva y en la posibilidad de desaparecer de los focos sin dejar de estar en el lugar donde siguen pasando cosas interesantes.
Kimpton Los Monteros Marbella
Tras el pulso elegante del Marbella Club y la calma verde de la Finca Ana María, otro nombre de la época dorada que ha vuelto a escena es Los Monteros. Cerrado durante dos años, reabrió hace unos meses bajo la marca Kimpton y mantiene vivo su legado: en uno de sus pasillos cuelgan fotos en blanco y negro de algunos de sus huéspedes más ilustres, como Michael Jackson o Julio Iglesias, imágenes que recuerdan que aquí el lujo siempre tuvo rostro. Hoy su gran reclamo es el rooftop, seguramente el mejor de la zona para ver la puesta de sol, con un suelo ajedrezado, cierta estética setentera y un ambiente que estos días, coincidiendo con el Starlite, ha estado especialmente animado, con música en directo y ese punto social (y de selfies) que convierte una vista panorámica en un lugar al que todos quieren ir. Otra buena dirección que vuelve a la escena con acierto, integrado además en el gigante IHG, lo que garantiza el huésped internacional.
Kimpton Los Monteros Marbella
Si en el Marbella Club el lujo se mide en biodiversidad y en Los Monteros en un rooftop que asegura la perfecta foto de Instagram, en el Don Carlos el reclamo estrella tiene nombre propio: Rafa Nadal. El clásico hotel marbellí, inaugurado en 1969, ha reabierto este verano tras dos años cerrado y una reforma de 45 millones que ha devuelto el blanco impecable, las terrazas abiertas al mar y la elegancia andaluza con un aire mucho más contemporáneo. Entre sus 284 habitaciones, 24 villas con piscina privada y un flamante spa, la joya son las siete pistas de tierra batida, dos pistas de pádel con vistas al Mediterráneo, pro-shop y hasta una pequeña exposición con trofeos del célebre tenista en su Rafa Nadal Tennis Center. El tenis en Marbella tiene otro gran escenario, y este septiembre la ciudad verá cómo Carlos Alcaraz se mide contra Dinamarca en la Copa Davis en el Club de Tenis de Puente Romano. Y la verdad, Puente Romano parece hecho a su medida: un lugar donde se puede entrenar duro por la mañana y divertirse por la noche, algo que él mismo decía hace unos días en el Financial Times que forma parte de su filosofía de vida. Allí, entre el Nobu, los bares con música en vivo y la pista central que ha visto pasar a Borg, McEnroe o Becker, la nueva generación del tenis español volverá a poner a Marbella en el mapa deportivo y social a la vez.
Rafa Nadal Tennis Center
En este revival dorado marbellí no podían faltar otros dos nombres con solera en clave nacional que añadir al Don Carlos: El Fuerte y Don Pepe. El Fuerte Marbella, abierto originalmente en 1957 junto a los restos del Fuerte de San Luis como símbolo de una Marbella que despertaba, ha reabierto recientemente convertido en hotel cinco estrellas, tras una importante reforma firmada por el interiorista Jaime Beriestain. En su legado, huéspedes ilustres como Walt Disney. En cuanto a Gran Meliá Don Pepe, otro emblema de la escena marbellí, está previsto que inicie su reforma tras el verano, con una inversión de más de 100 millones de euros para actualizarse sin perder el arraigo local de uno de los buques insignias de Meliá. Mientras eso sucede, el grupo mallorquín presidido por Escarrer ha abierto este julio el innovador ME Marbella, primer hotel de la marca ME en Andalucía, cargado de vanguardia y glamour y en clave más «lifestyle» y confirmando que la localidad está en plena temporada alta hotelera e inmobiliaria. Su llegada coincide con el estreno del Gran Marbella Resort & Beach Club, gestionado por Iconic Luxury Hotels, y con rumores persistentes que apuntan a que la Costa del Sol podría recibir, por fin, un Four Seasons, tras anunciar que desembarcará en Sevilla.
La Fonda Heritage Hotel
En una clave muy distinta, pero igualmente cinco estrellas, La Fonda Heritage Hotel —primer Relais & Châteaux de Andalucía— ofrece una experiencia íntima en pleno casco histórico, a un paso de la Plaza de los Naranjos. Un hotel de solo 20 habitaciones, restaurado con mimo en un edificio del siglo XVI, que propone una Marbella diferente: más de pasear por callejones encalados que de asomarse a un beach club, más de vino blanco frío en un patio que de música en un rooftop. Tal vez los grandes yates como el Nabila ya no atracan en Puerto Banús, pero está claro que nunca hubo tantas opciones de lujo en Marbella. Sin olvidar, naturalmente, a la Buchinger, auténtica gran dama de la Costa de Sol, la dirección más discreta y seguramente la única que sigue acogiendo a un nutrido número de personajes de la lista Forbes, fieles a sus mundialmente célebres programas de ayunos. Este agosto, por primera vez, no está Vargas Llosa. Y se le echa de menos. También renueva espacios de la mano de célebres interioristas y acaba de inaugurar la espléndida Casa del Silencio. Para algunos, la ausencia de ruido es el máximo lujo. Para otros, el dj de moda en Nobu. Marbella infinita.