La cueva sumergida más grande del mundo: El Pozo Azul
La cueva sumergida más grande del mundo está en Burgos (y muy pocos la conocen)
Cada semana, Álex Navajas nos descubre los lugares más sorprendentes del país. Hoy viaja hasta Covanera (Burgos), que esconde una sorprendente y descomunal cavidad subterránea
Pocos coches circulan ya por la N-623 en dirección a Santander. Desde que se abrieron los distintos tramos de autopista hacia Cantabria, los viajeros prefieren la rapidez de los dos carriles al discreto encanto de las carreteras secundarias. Es la diferencia entre concebir un viaje como el desplazamiento del punto A al punto B –arañándole minutos al reloj– o como hacía Antonio Machado, cuando escribía aquello de:
Yo, para todo viaje / —siempre sobre la madera / de mi vagón de tercera—, / voy ligero de equipaje. / Si es de noche, porque no / acostumbro a dormir yo, / y de día, por mirar / los arbolitos pasar, / yo nunca duermo en el tren, / y, sin embargo, voy bien. / ¡Este placer de alejarse!
En fin, que pocos coches circulan ya por la N-623. Y es una lástima, porque la sinuosa y humilde carreterita serpentea entre descomunales murallas naturales, recorre el solitario páramo de Masa, zigzaguea hasta el puerto del Escudo y vuelve a descender abruptamente cuando entra en tierras cántabras.
Uno de los pueblos que atraviesa –todos minúsculos en el lado burgalés– es Covanera. Esconde un pequeño tesoro natural que muchos desconocen: el Pozo Azul. Este evocador nombre describe bien lo que es: una cavidad profunda de la que surge un agua gélida y cristalina. Ni un solo cartel desde la carretera advierte de la existencia del Pozo Azul, por lo que casi todos los viajeros pasan de largo.
Se trata de una surgencia de agua de origen kárstico que mana mansamente de las entrañas de la tierra. Desde los años 60, los espeleólogos se han adentrado en la cueva sumergida, y hasta el momento han recorrido algo más de 13 kilómetros de galerías subterráneas sin dar con el inicio de las mismas. Esto la ha convertido en la cueva sumergida más larga del mundo.
Si pueden, vayan a visitar el Pozo Azul. Y, si hace buen tiempo, llévense el traje de baño.