Ruinas de Belchite

Ruinas de BelchiteGetty Images/Iván Moreno

El pueblo de Aragón que se ha convertido en uno de los destinos de 'turismo bélico' más impactantes de España

Su historia sufrió un vuelco en 1937, durante la Guerra Civil española. Y las ruinas se han mantenido en el tiempo como un testimonio físico y mudo del conflicto

Hay lugares que no se visitan, sino que prácticamente se atraviesan. El puebo aragonés de Belchite, en la provincia de Zaragoza, es uno de ellos. Su Pueblo Viejo quedó congelado en 1937, cuando la Guerra Civil lo redujo a escombros, y desde entonces el tiempo apenas ha avanzado entre sus calles rotas.

A diferencia de otras localidades arrasadas, en Belchite se dejaron las ruinas como un testimonio del conflicto

Casi noventa años después, Belchite se ha consolidado como el epicentro del turismo bélico en España. A diferencia de otras localidades arrasadas, aquí se decidió no reconstruir. Se levantó un pueblo nuevo colindante y se dejaron las ruinas originales como un testimonio físico y mudo del conflicto. El resultado es un escenario estremecedor: iglesias despojadas de sus techos, fachadas que parecen muñecos rotos y calles donde el silencio pesa varias toneladas.

Turismo de ruinas

Imagen del Pueblo Viejo de Belchite

Imagen del Pueblo Viejo de BelchiteGetty Images/Emma López Cervera

En los últimos años, el auge del turismo de ruinas y de los lugares incómodos ha devuelto a Belchite al mapa. Pero es al caer el sol cuando la experiencia alcanza su mayor intensidad. Las visitas nocturnas guiadas, la única forma legal de recorrer el recinto tras el ocaso, transforman el paseo en una inmersión emocional. Bajo una iluminación tenue, el relato de los guías convierte las piedras en memoria viva, situando al viajero en un espacio suspendido entre el pasado y el presente.

¿Turismo o espectáculo?

Cúpula de la iglesia de San Martín de Tours con la huella de los proyectiles

Cúpula de la iglesia de San Martín de Tours con la huella de los proyectilesGetty Images/Iván Moreno

No es casualidad que este destino genere controversia. ¿Es legítimo convertir un lugar de sufrimiento en reclamo turístico? Belchite camina constantemente por esa línea fina que separa la divulgación del morbo. Sin embargo, las rutas actuales huyen del espectáculo para centrarse en la comprensión: explicar la batalla, el destino de sus habitantes y las razones por las que el pueblo nunca volvió a levantarse.

Plató de cine

Los edificios en ruinas de Belchite se erigen como recordatorios de la Guerra Civil española

Los edificios en ruinas de Belchite se erigen como recordatorios de la Guerra Civil españolaGetty Images/Iván Moreno

Visualmente, Belchite es uno de los escenarios más potentes de España. No sorprende que directores como Terry Gilliam o Guillermo del Toro lo hayan utilizado como localización cinematográfica. Pero su verdadero impacto reside en la sensación que deja al salir: la de haber pisado un lugar donde el pasado todavía cruje bajo los pies. En tiempos de turismo rápido y destinos amables, Belchite propone justo lo contrario: mirar de frente una herida abierta. Quizá por eso, precisamente ahora, su silencio resulta más atrayente que nunca.

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