El bonito pueblo medieval con un castillo del siglo XII que salvó al ‘rey pequeño’
El bonito pueblo medieval de España con un castillo del siglo XII que salvó al ‘rey pequeño’
En la sierra norte de Guadalajara se alza uno de los conjuntos medievales mejor conservados de Castilla-La Mancha, un lugar que fue escenario de una huida legendaria que fue decisiva en la historia de España
Corría el año 1162 cuando los partidarios de Fernando II de León mantenían sitiada una localidad del interior peninsular en cuyo castillo se protegía al rey Alfonso VIII de Castilla, apenas un niño de 8 años de edad. Para salvarlo de las huestes leonesas, los arrieros de la villa lo sacaron disfrazado como uno de ellos, en una huida cuidadosamente organizada que logró burlar a sus enemigos.
Gracias a los arrieros de esta villa, el «rey pequeño» gobernó Castilla durante 56 años y lideró la decisiva victoria en las Navas de Tolosa contra los almohades
Gracias a esta huida, este niño gobernó Castilla durante 56 años (1158-1214), siendo además quien lideró a la coalición cristiana que derrotó a los almohades en la batalla de las Navas de Tolosa de 1212, un momento decisivo en la Reconquista y en la historia de España. Los arrieros de Atienza (Guadalajara), la villa medieval que salvó al «rey niño», conmemoran esta huida con La Caballada, una de las fiestas más antiguas de España, con más de 860 años de historia. Se celebra anualmente el Domingo de Pentecostés y está declarada Fiesta de Interés Turístico Nacional. Esta aventura está asimismo narrada de forma magistral por Antonio Pérez Henares en su novela El Rey Pequeño.
Villa medieval
Centro de Atienza (Guadalajara)
Atienza puede presumir de ser villa guardiana de reyes. La localidad está en lo alto de una colina áspera, dominando la sierra norte de Guadalajara, y mantiene su perfil medieval de calles empedradas, iglesias románicas, casas de piedra rojiza y, sobre todo, su castillo, decisivo en el devenir de la historia.
Castillo de Atienza
El castillo de Atienza, construido entre los siglos XI y XII y cuya silueta se recorta sobre un promontorio rocoso casi inexpugnable, es el símbolo de la villa. De origen musulmán y reformado tras la reconquista cristiana, fue plaza estratégica en la frontera entre reinos durante siglos. Subir hasta sus ruinas (una ascensión breve pero intensa) permite comprender por qué era prácticamente inexpugnable: las vistas abarcan kilómetros de paisaje serrano, un mar de encinas y campos que en invierno adquiere tonos ocres y plateados.
Bonita iglesia en Atienza
Desde allí, el casco histórico se despliega como un decorado medieval auténtico. Atienza llegó a contar con 14 iglesias y un notable peso comercial gracias a su posición en rutas ganaderas. Hoy conserva varios templos románicos reconvertidos en museos, como el de la Santísima Trinidad, que permiten entender la importancia artística y religiosa de la villa en la Edad Media.
A menos de dos horas de Madrid
Ruinas de la Iglesia de Santa María de Atienza
Uno de los grandes atractivos de Atienza es que ofrece una escapada perfecta desde Madrid, a poco más de hora y media en coche, para quienes buscan pueblos medievales con historia real. Pasear por la Plaza del Trigo, detenerse ante los escudos nobiliarios de las fachadas o recorrer sus callejuelas empinadas es casi un ejercicio de arqueología urbana. Atienza también es citada en el Cantar del Mío Cid como «la peña muy fuerte».
La Caballada
La Caballada de Atienza
Pero la historia aquí no es un relato congelado. Cada Domingo de Pentecostés, la fiesta de La Caballada recuerda aquella huida que salvó al futuro rey que años después consolidaría el poder castellano y sería protagonista de la batalla de Las Navas de Tolosa. Los cofrades, vestidos con trajes tradicionales, rememoran el episodio en una celebración que combina devoción, memoria y orgullo colectivo. Para los amantes de la historia y los linajes, como dato curioso señalar que nuestro rey pequeño, al casar con Leonor Plantagenet, se convirtió en cuñado del legendario Ricardo Corazón de León.
Qué más ver en Atienza
Arco de Arrebatacapas
Además del castillo y sus iglesias-museo, merece la pena acercarse al Arco de Arrebatacapas, antigua puerta de la muralla, o disfrutar de la gastronomía serrana en alguno de sus mesones tradicionales, donde el cordero asado y las migas siguen siendo protagonistas.