Mosaico y placa para situar un pie en Eslovenia y otro en Italia
La bonita y sorprendente ciudad de Europa partida entre dos países que merece una escapada
Un pie en Eslovenia y el otro en Italia. Esto es posible en la plaza que comparten las ciudades de Nova Gorica y Gorizia, que, debido a esta unión única, fue la primera capital europea de la cultura transfronteriza en 2025
Hay destinos que se visitan por sus monumentos o su gastronomía y otros por lo que cuentan sobre Europa. Nova Gorica y Gorizia, la primera de Eslovenia y la segunda de Italia, ubicadas en la misma frontera, reúnen todas esas cosas. Separadas durante décadas por una frontera física y política, hoy forman un destino singular que puede recorrerse a pie y que en 2025 se convirtió en la primera Capital Europea de la Cultura transfronteriza, un reconocimiento que reforzó su fama internacional.
Separadas durante décadas por una frontera física y política, hoy forman un destino singular que puede recorrerse a pie
El símbolo más claro de esa unión es la Plaza de Europa (Trg Evrope) o Piazza Transalpina, situada junto a la estación de Nova Gorica, un lugar único y singular donde la frontera entre Italia y Eslovenia atraviesa el mismo centro del espacio público. La plaza une las ciudades de Gorizia (Italia) y Nova Gorica (Eslovenia) y una línea de baldosas de piedra y un mosaico circular en su suelo marcan el límite exacto entre los dos países. Nadie se marcha sin situarse justo encima para tener, literalmente, un pie en cada uno de los dos países.
El muro de la Guerra Fría
Plaza de la Transalpina, en Gorizia
Durante la Guerra Fría, esta plaza estuvo dividida por una valla física conocida como el Muro de Gorizia (también llamado el Muro de Berlín de Gorizia). La barrera se eliminó simbólicamente en 2004 con la entrada de Eslovenia en la Unión Europea y la plaza se ha convertido en un símbolo de la Europa sin fronteras.
La ciudad de Gorizia (Italia) a vista de dron
La escapada a este destino permite combinar dos ambientes muy distintos en pocas horas. Gorizia conserva un aire centroeuropeo heredado de su pasado austrohúngaro, con casco histórico, castillo y elegantes edificios. Nova Gorica, en cambio, es una ciudad más moderna, nacida tras la Segunda Guerra Mundial, con avenidas amplias y una identidad más contemporánea.
Cultura y gastronomía
Vista del monasterio de Kostanjevica y la ciudad de Nova Gorica desde el castillo de Gorizia
A eso se suma el atractivo práctico del viaje. En un mismo fin de semana se puede pasear entre dos países sin apenas darse cuenta, enlazar visitas culturales con gastronomía y usar la ciudad como base para descubrir otros lugares próximos. Mientras que en el lado italiano manda el aroma a café y el aire aristocrático, en el esloveno destaca la apuesta por la vanguardia cultural y el paisaje del valle del Soča".
Puente ferroviario de piedra sobre el río Soca
En una escapada de 24 horas, la visita puede empezar en la Plaza Europa o Piazza Transalpina, el símbolo de la antigua frontera entre Eslovenia e Italia, para seguir después hacia el castillo de Gorizia, uno de los grandes miradores de la zona, y completar el paseo por el centro histórico italiano. Del lado esloveno, merece la pena acercarse al monasterio de Kostanjevica, vinculado a la historia de los Borbones, y al puente de Solkan, con su arco de piedra sobre el río Soča, el más grande del mundo construido para un ferrocarril.
El recorrido se puede rematar con una comida o cena que combine influencias italianas, eslovenas y centroeuropeas. Aquí se producen los vinos del Collio (Italia) y Brda (Eslovenia), que son de los mejores de Europa.