Iberostar Heritage Grand Mencey
El hotel icónico del lujo canario que se gestó en el despacho de un capitán general
El emblemático Mencey de Tenerife celebra sus 75 años y sigue siendo un símbolo de la isla de Tenerife y un caso insólito en la hotelería española por sus peculiares orígenes
La Gran Dama tinerfeña está llamada a brillar contra viento y marea. La celebración prevista para el pasado miércoles por el 75 aniversario del Hotel Mencey ha sido pospuesta hasta nueva fecha para evitar riesgos derivados de la adversa climatología. Un contratiempo menor en la larga vida de un hotel acostumbrado a superar vicisitudes. Cuando el tiempo lo permita, el Mencey revivirá con el gran evento previsto aquella atmósfera de los años 50 en la que hunde sus raíces. Y lo hará desde el mismo lugar simbólico que ha ocupado durante décadas: el de referencia indiscutible de la capital tinerfeña y el de uno de los inmuebles más queridos de Canarias.
Cuando el tiempo lo permita, el Mencey revivirá con un gran evento aquella atmósfera de los años 50 en la que hunde sus raíces
Setenta y cinco años después de su inauguración, el hoy Iberostar Heritage Grand Mencey, propiedad del Cabildo de Tenerife y gestionado desde 2011 por el grupo turístico de la familia Fluxá, sigue siendo mucho más que un hotel de lujo: es un emblema urbano, patrimonial y sentimental de Tenerife, una pieza inseparable de la historia de Santa Cruz y un espacio que varias generaciones reconocen como parte de su propia memoria.
Un proyecto para revitalizar la isla
El hotel Mencey en los años 40 del siglo XX.
Su origen, además, resulta tan singular como revelador de una época. El gran hotel de la capital no empezó a soñarse en el despacho de un empresario turístico, sino en el entorno del poder militar de la posguerra. Fue el entonces capitán general de Canarias, Francisco García-Escámez e Iniesta, gaditano de nacimiento, quien impulsó la construcción de un gran hotel para Santa Cruz en un momento en el que la economía insular se hallaba profundamente deteriorada no solo por las consecuencias de la Guerra Civil, sino también por el aislamiento, las penurias y la incertidumbre derivados de la Segunda Guerra Mundial.
El capitán general de Canarias impulsó la construcción de un gran hotel en un momento en el que la economía insular se hallaba profundamente deteriorada
En aquella Canarias intervenida y escasa, García-Escámez encarnó un poder híbrido, a medio camino entre la autoridad militar y el promotor civil, al frente de un Mando Económico concebido precisamente para sostener el Archipiélago en circunstancias excepcionales.
Espacio interior del hotel
Ese es, seguramente, el rasgo más llamativo del Mencey: no hay apenas referentes similares en España. La red de Paradores, sí, fue impulsada por el Estado, en concreto durante la monarquía de Alfonso XIII, y personalizada en buena medida gracias al impulso muy directo del marqués de Vega-Inclán. Pero el caso del Mencey parece distinto y más raro: un hotel emblemático, levantado como gran proyecto urbano desde el entorno directo de un alto mando militar.
Carácter canario
Piscina del hotel
García-Escámez no solo quiso dotar a Santa Cruz de un gran hotel representativo; también dejó una huella profunda en su urbanismo y en su desarrollo material. Su nombre sigue ligado a la ciudad hasta el punto de bautizar un barrio entero, y su etapa al frente del Mando Económico quedó asociada a carreteras, puentes, barrios obreros, equipamientos y obras públicas. El Mencey fue una de las expresiones más refinadas de esa visión: un edificio concebido para proyectar prestigio, modernidad y rango urbano a una capital que aspiraba a situarse en otro nivel y pensando en el papel de Canarias como núcleo turístico.
Se dice que fue el propio capitán general de Canarias quien propuso el nombre guanche de Mencey para el establecimiento
Se dice, además, que fue el propio García-Escámez quien pensó el nombre de Mencey, la voz con la que los antiguos guanches designaban al rey o jefe de un territorio, en un gesto cargado de intención simbólica para subrayar el carácter canario del establecimiento. Para levantarlo se adquirieron en 1945 unos solares de casi 13.000 metros cuadrados y se confió el diseño al arquitecto tinerfeño Enrique Rumeu de Armas, que imaginó un edificio solemne, elegante y de aire neocolonial. En agosto de 1948 se agotaron los fondos, pero el proyecto no se detuvo: el Cabildo de Tenerife concedió un crédito decisivo para rematar una obra que ya apuntaba a convertirse en emblema. En 1949 comenzaron a llegar los primeros huéspedes, aunque el hotel no estaba del todo concluido, y la inauguración oficial tuvo lugar el 8 de abril de 1950.
Cuando se hizo cargo de la gestión, Iberostar afrontó una profunda renovación que salvaguardó el peso de la historia del hotel
Con el paso del tiempo, el hotel atravesó diferentes etapas, incluidas fases de esplendor, decadencia y recuperación, hasta consolidarse de nuevo como gran referencia de la capital. Propiedad del Cabildo de Tenerife, como ya se ha indicado, Iberostar afrontó, cuando se hizo cargo de la gestión, una profunda renovación que modernizó sus 261 habitaciones, añadió 30 nuevas suites y reforzó su identidad original sin renunciar al peso de su historia. La reforma conservó elementos emblemáticos como las lámparas de araña, así como las zonas nobles y los jardines, catalogados también como Bien de Interés Cultural.
Gastronomía local
Restaurante Papa Negra del hotel
Ese equilibrio entre tradición y actualización explica buena parte de su vigencia. El Mencey combina hoy el legado arquitectónico y estético de mediados del siglo XX con los estándares contemporáneos de confort, innovación y sostenibilidad, además de una apuesta por la gastronomía local en espacios como Papa Negra o Colmado 1917. Iberostar ha sabido proyectarlo hacia el presente sin borrar su alma histórica, manteniéndolo como uno de los grandes iconos del destino y como un espacio de referencia para la ciudad.
Jardines del hotel
Por sus salones, jardines y habitaciones han pasado figuras de primer orden de los siglos XX y XXI, desde Joan Miró, Camilo José Cela o Mstislav Rostropóvich hasta los Reyes Juan Carlos I y Felipe VI y estrellas de Hollywood como Richard Burton, Elizabeth Taylor, Sofía Loren o Matt Damon. Coincidiendo con el aniversario (aunque el «cumpleaños» técnico número 75 del hotel fue en 2025, la conmemoración oficial y los eventos públicos se están desarrollando a lo largo de este año 2026), además de la fiesta que tendrá lugar en fechas por determinar se han organizado otros eventos a lo largo del mes igualmente inspirados en ese glamur de los años 50.