Vista panorámica de la localidad de St. Moritz, en Suiza

Vista panorámica de la localidad de St. Moritz, en SuizaGetty Images

La maravillosa historia del audaz hotelero que inventó el turismo de nieve

Johannes Badrutt convirtió a St. Moritz en el primer gran destino alpino invernal en 1864 con su célebre propuesta a unos turistas ingleses. Hoy sus hoteles icónicos se renuevan y el destino busca vida más allá del esquí con el «hiking» y la bicicleta

Todo nació de una audaz proposición, una de las más célebres de la historia de los viajes, una apuesta que, sin pretenderlo, cambió radicalmente el destino del lugar donde ocurrió. A finales del verano de 1864, cuando St. Moritz empezaba a vaciarse, el hotelero Johannes Badrutt despidió a sus clientes ingleses con una propuesta que sonaba poco razonable, que no era otra que regresaran en invierno. No les prometía solo nieve, también les vendía algo que a un británico le suena casi a literatura. Un frío luminoso, seco, y un sol radiante. Y para que aquello no quedara en simple farol de barra de hotel, añadió la garantía definitiva. Si la experiencia no les gustaba, él asumiría los gastos del viaje.

En el verano de 1864 el hotelero Johannes Badrutt despidió a sus clientes ingleses con una propuesta que sonaba poco razonable: que regresaran en invierno

En aquel tiempo, los ingleses se desplazaban a los Alpes en verano para respirar aire limpio, eran tiempos de tuberculosis y de las primeras preocupaciones por la polución en las ciudades tras la apertura de las primeras fábricas. El invierno en las montañas suizas se consideraba una estación para personas sin demasiado apego a la comodidad, casi para osados aventureros. Pero algunos de estos ingleses aceptaron. Volvieron al Kulm, el hotel de Badrutt, y al comprobar que enero podía resultar más amable que Manchester en abril, repitieron. Y con ellos llegó el efecto contagio, primero discreto y luego imparable. Así empezó el turismo de nieve, o al menos así se ha contado desde entonces.

La hoja de ruta de la jet set

Partido de polo en St. Moritz en invierno

Partido de polo en St. Moritz en inviernoGetty Images

Al recordar esta historia en este curioso pueblo de algo más de 5.000 habitantes, hay un punto de nostalgia que invita a pensar con cierta añoranza en aquellas laderas vírgenes hoy cubiertas por torres de lujosos apartamentos que han robado parte del encanto al lugar donde creció Johannes Badrutt. Un siglo y medio después de su apuesta, el pueblecito alpino se ha transmutado en uno de los destinos favoritos de quienes alternan los veranos en la Costa Azul con las navidades en Suiza.

El pueblecito alpino se ha transmutado en uno de los destinos favoritos de quienes alternan los veranos en la Costa Azul con las navidades en Suiza

Este cambio en el paisaje es el precio que hay que pagar por estar en la hoja de ruta de la jet set. Si la vecina Gstaad se aferra a ese espíritu aldeano y se afana en ser uno de los últimos bastiones del refinamiento del dinero de toda la vida, hay algo en St. Moritz que sabe a exceso. Algunos hablan de la montecarlización de la villa más famosa del Valle de los Grisones.

Un hotel clásico

Hotel Kulm en St Moritz

Hotel Kulm en St MoritzBooking.com

El Kulm, el hotel de Badrutt, donde empezó todo, es uno de los hoteles más tradicionales de St. Moritz, todo un clásico suizo. También es el que mejor explica quién manda de verdad en St. Moritz. Desde 1970 pertenece a la familia Niarchos y no es un dato menor, porque su presencia en el valle va mucho más allá de un hotel. El Kulm está inmerso en una reforma de gran alcance, con un plan director firmado por el estudio de Norman Foster, uno de los incondicionales del lugar, con una inversión de unos 125 millones de francos suizos.

El hotel Kulm está ahora inmerso en una reforma de gran alcance, con un plan director firmado por el estudio de Norman Foster

La renovación se ha concentrado por el momento en el Eispavillon, de 1905, y el Country Club del recinto, devuelto a su función de centro social y con la pista de hielo como corazón del conjunto. La propuesta gastronómica también se ha convertido en parte importante de la renovación, con KCC by Mauro Colagreco, la marca del chef cuyo restaurante Mirazur tiene tres estrellas Michelin.

Renovación y aperturas

Piscina con vistas en St. Moritz

Piscina con vistas en St. MoritzBooking.com

El Badrutt’s Palace, por su parte, abierto en 1896 por uno de los hijos del pionero, ha sumado una ampliación reciente con la Serlas Wing, una manera de actualizar el icono sin tocar su papel de epicentro social. Es una de esas direcciones que forman parte de la hoja de ruta de la jet set internacional y, además, sigue perteneciendo a la propia familia Badrutt, algo cada vez menos habitual en hoteles de este nivel. El hotel conserva también ese tipo de aura que se construye con décadas de nombres propios y anécdotas. Se ha dicho, por ejemplo, que fue uno de los hoteles preferidos de Alfred Hitchcock, un detalle que el propio establecimiento ha incorporado a su relato.

Junto a la renovación de estas grandes damas, el destino ha incorporado una novedad reciente que marca el momento que vive St. Moritz. Grace La Margna St. Moritz se ha presentado como la primera gran apertura hotelera en décadas, incluso como el primer hotel en abrir en casi 50 años, con una propuesta más lifestyle y con vocación de funcionar también fuera del calendario tradicional de invierno, más extensa que en otros destinos de Suiza.

La ventaja de la altitud

Bonita imagen de St. Moritz de noche

Bonita imagen de St. Moritz de nocheGetty Images/Chalermpon Poungpeth

La altitud de la Alta Engadina sigue siendo la ventaja competitiva que explica por qué aquí la temporada se alarga más que en estaciones más bajas como Gstaad. Este año, el calendario de cierre en la zona se extiende hasta bien entrada la primavera. Corviglia tiene previsto cerrar el 6 de abril de 2026, Corvatsch lo hace el 26 de abril de 2026, y Diavolezza y Lagalb alargan hasta el 3 de mayo de 2026. Es una baza práctica para el viajero y también un argumento de negocio para un destino que, al mismo tiempo, empuja con fuerza su otra temporada.

Hotel Kulm en Saint Moritz

Hotel Kulm en Saint MoritzGetty Images/Robert Buchel

Cuando la nieve desaparece, St. Moritz quiere seguir atrayendo visitantes con hiking, bicicleta y ebikes, y el ciclo de reformas y aperturas hoteleras, incluso de direcciones que no cierran, como Grace La Margna, encaja con esa estrategia de ampliar el año más allá del esquí. El sol, como bien sabía Badrutt, está garantizado. El Valle de la Alta Engadina es una de las regiones montañosas más soleadas del mundo, con una media de 322 días de sol al año. Uno puede estar a 20 grados bajo cero, pero con un sol espléndido. Es lo que llaman clima de champán: seco, burbujeante, estimulante y brillante. Aunque estemos en Suiza y el chocolate nunca falta, tal vez la bebida que mejor retrata St. Moritz sea otra.

comentarios
tracking

Compartir

Herramientas