Buque de carga en el océano
De crucero en un carguero: la experiencia de viajar en un barco mercante como un tripulante más
Frente al crucero turístico convencional, algunos barcos mercantes permiten embarcarse previo pago de un camarote y navegar casi como un tripulante más. Una forma de viajar diferente y auténtica
Olvídate de los grandes buffets libres, los espectáculos de variedades por la noche y las cubiertas con hamacas y piscina para tomar el sol con una piña colada. Hay otra forma de cruzar el océano más pura y auténtica, que no tiene nada que ver con el ocio masivo y mucho con la navegación: viajar a bordo de un buque mercante.
La normativa solo permite un máximo de 10 o 12 pasajeros por barco para evitar la obligación de llevar un médico titulado a bordo
Aunque parezca una opción reservada a marineros profesionales, existe un mercado que permite a los civiles alquilar uno de los pocos camarotes que estas moles del mar dejan libres para invitados. No es un viaje barato, pero es la única manera de experimentar la navegación sin el filtro del turismo. La experiencia comienza mucho antes de subir a bordo, con una gestión que debe hacerse a través de agencias especializadas y con meses de antelación, ya que la normativa solo permite un máximo de 10 o 12 pasajeros por barco para evitar la obligación de llevar un médico titulado a bordo.
Desde España
Barco mercante de los que comercializa Cargo Holidays
Desde puertos españoles existen rutas muy concretas para 2026 que permiten vivir esta aventura. Desde Algeciras, la opción más popular es la ruta hacia el norte de Europa, tocando puertos como Amberes o Hamburgo en una travesía de unos 8 días que ronda los 950 euros. Si se busca algo más breve, desde Bilbao parten barcos hacia los países escandinavos por unos 750 euros.
Camarote para pasajeros de un barco mercante
Para quienes persiguen el gran salto oceánico, desde Valencia o Barcelona zarpan cargueros hacia la costa este de Estados Unidos (Nueva York o Savannah, en Georgia); un viaje de 15 días que puede costar entre los 1.800 y los 2.300 euros. Estos precios, que suponen una media de entre 120 y 150 euros diarios, incluyen un camarote individual de nivel de oficial y pensión completa con la tripulación. A esto hay que sumar unos 200 euros adicionales en concepto de tasas portuarias y seguros de desviación, obligatorios en caso de emergencia médica.
Vida austera y disciplinada
Carguero junto a la estatua de la Libertad en Nueva York
La vida a bordo de estos cargueros es austera y se rige por la disciplina naval. El pasajero comparte las comidas en el mess room con los oficiales, lo que permite conocer de cerca la realidad logística de los gigantes que mueven el comercio mundial. No hay Wi-Fi recreativo ni horarios flexibles; el barco es el que manda y el pasajero debe adaptarse a la puntualidad de las guardias y a la posibilidad de que el atraque en puerto se retrase por cuestiones de carga.
Bella Desgagnés, barco con opción de pasajeros que comercializa Maris Freighter & Specialty Cruises
Es un viaje diferente, de introspección personal, experiencial, de mucha lectura, donde el único entretenimiento es el acceso al puente de mando, siempre que el oficial de guardia lo permita, y el espectáculo de las maniobras de estiba. Para embarcarse, la flexibilidad es el requisito principal, además de un certificado médico de buena salud, especialmente para mayores de 65 años. Es, en definitiva, la alternativa perfecta para quienes quieren entender el mar no como un parque de atracciones, sino como una aventura auténtica.
Datos prácticos
Cabina de pasajeros de un barco de Maris Freighter & Specialty Cruises
Para reservar un pasaje en un carguero, olvida las webs tipo Booking o las agencias de viajes convencionales. Es un mercado gestionado por agencias especializadas que actúan como intermediarias entre los viajeros y navieras como CMA CGM, Hamburg Süd o NSB.
Hay que contactar con empresas como Cargo Ship Voyages o Cargo Holidays (Reino Unido), Slowtravel-Experience (Alemania) o Maris Freighter & Specialty Cruises (EE UU). Ellas tienen los calendarios de las navieras que admiten pasajeros. No se compra un destino, se compra una ruta. Por ejemplo: Ruta del Mediterráneo o Transatlántico. Eliges el barco según los puertos donde toca y la disponibilidad de camarotes (entre 2 y 5 por barco).
Viajar en un barco mercante es una experiencia diferente y única
Para realizar el viaje necesitas un seguro médico que incluya repatriación marítima. Si tienes más de 65 años, te exigirán un certificado médico oficial que garantice que estás en plena forma, ya que en el barco no hay médico, solo un oficial con formación básica en primeros auxilios.
Las fechas de embarque y desembarque no son exactas. El barco puede retrasarse varios días por el mal tiempo o porque la carga en puerto se demora. Tienes que tener una flexibilidad total; si el barco llega el martes en lugar del domingo, es tu responsabilidad estar allí para embarcar ese día.