El Castell de Guadalest a vista de dron

El Castell de Guadalest a vista de dronGetty Images

El pueblo imposible de Alicante encajado en la montaña que es uno de los más bonitos de España

A poco más de media hora de Benidorm, ofrece una de las imágenes más potentes del interior alicantino: un pequeño pueblo suspendido sobre la roca, con castillo, miradores y un embalse

No es casualidad que El Castell de Guadalest (o Guadalest a secas) forme parte de la asociación de Los Pueblos Más Bonitos de España: situado en la Marina Baja, es famoso por su castillo del siglo X, su ubicación sobre un peñasco de 595 metros y sus espectaculares vistas al embalse. Es, por tanto, uno de los pueblos más increíbles de España.

Situado en la Marina Baja, Guadalest es famoso por su castillo del siglo X, su ubicación sobre un peñasco de 595 metros y sus espectaculares vistas al embalse

Si hay pueblos que viven de una sola foto, se puede decir que Guadalest vive de una secuencia. Primero aparece la roca. Luego, las casas apretadas en lo alto. Después, el castillo de San José dominando el perfil. Y, al fondo, el azul del embalse. Esa combinación explica que Guadalest siga siendo uno de los destinos más visitados del interior de la provincia de Alicante.

Túnel de entrada

El Castell de Guadalest

El Castell de GuadalestGetty Images/Andrew Linscott

El casco histórico de la localidad se alcanza atravesando un túnel excavado en la roca que conduce al núcleo alto, donde se concentran buena parte de sus edificios más conocidos. Allí están la antigua casa señorial de los Orduña, la iglesia parroquial y los restos del castillo de San José, una fortaleza de origen islámico levantada en el siglo XI y muy dañada con el paso del tiempo por terremotos y explosiones. Aun así, su emplazamiento sigue siendo extraordinario y basta para entender por qué Guadalest tuvo valor estratégico durante siglos.

Plaza del pueblo

Plaza del puebloTripadvisor

Lo mejor del pueblo es que no obliga a elegir entre monumento y paseo. Se puede ir a ver el castillo, claro, pero también merece la pena detenerse en los miradores, asomarse al embalse y recorrer con calma las calles del recinto histórico. Guadalest es pequeño, y esa es una ventaja: en poco espacio concentra vistas, patrimonio y una sensación clara de enclave singular. No hace falta un itinerario complicado para disfrutarlo; basta con caminar y dejar que el relieve y la piedra hagan su trabajo. Ah, y para quien quiera verla, hay una prisión del siglo XII que se encuentra en los bajos del Ayuntamiento.

Muchos museos

Museo Microgigante, uno de los muchos que hay en Guadalest

Museo Microgigante, uno de los muchos que hay en Guadalestguadalest.es

También tiene un detalle algo inusual para un pueblo de este tamaño: la cantidad de museos que alberga. Los hay más curiosos que imprescindibles (de miniaturas, de casas de muñecas, de vehículos antiguos…), pero forman parte de la personalidad turística de Guadalest y ayudan a entender su éxito como escapada. A eso se suma la proximidad de otros reclamos muy populares de la zona, como las Fuentes del Algar o la costa de Benidorm y Altea, lo que permite encajarlo fácilmente en una ruta más amplia por la Marina Baixa.

Vista del embalse desde el pueblo

Vista del embalse desde el puebloGetty Images/Shaun Dodds

Rodeado por las sierras de Aitana, Xortà y Serrella, el pueblo está en una localización idónea, integrado en el pintoresco Valle de Guadalest, y fue declarado Conjunto Histórico-Artístico en 1974, además de la ya mencionada pertenencia a la asociación de Los Pueblos Más Bonitos de España. Tras recorrer el pueblo, aquí se come gastronomía de montaña alicantina, caracterizada por platos de cuchara contundentes y productos de la zona como el embutido y la miel. No hay que marcharse sin probar el plato estrella indiscutible: la Olleta de Blat, un guiso de trigo con verduras y carne.

comentarios
tracking

Compartir

Herramientas