Orient Express ha presentado en Cannes al 'Corinthian', su nuevo velero de ultralujo
Orient Express deslumbra en Cannes con su nuevo yate, el velero de pasajeros más grande y lujoso del mundo
El Corinthian, el mayor yate de vela del mundo, estará fondeado en la bahía durante el festival y marca la entrada de la legendaria marca ferroviaria en el negocio de los viajes marítimos de ultralujo
La imponente silueta del Orient Express Corinthian, el mayor yate de vela del mundo, atrae estos días todas las miradas en la bahía de Cannes. Aunque resulta difícil competir con las estrellas que desfilan por la alfombra roja del Palacio de Festivales, el nuevo barco de Orient Express se ha convertido en una presencia inevitable. Aparece al fondo de las fotografías, se cuela en todos los encuadres, obliga al consabido selfi y añade a la Croisette una imagen casi irreal, como salida de una película, con sus 220 metros de eslora, sus tres mástiles y esa prestancia más propia de un palacio flotante que de un crucero convencional.
Bautizado el pasado 29 de abril en Saint-Nazaire, el 'Corinthian' navega bajo pabellón francés y ha llegado a la Riviera para su gran puesta de largo
Bautizado el pasado 29 de abril en Saint-Nazaire, el Corinthian navega bajo pabellón francés y ha llegado a la Riviera para su gran puesta de largo. Orient Express Sailing Yachts, en un gesto muy bien pensado, es socio oficial del Festival de Cannes 2026, que se celebra hasta el 23 de mayo, y el barco permanecerá fondeado durante esos días en la bahía. No consta un programa público de fiestas a bordo y, oficialmente, parece funcionar como escaparate perfecto de la nueva ambición de la marca: llevar el mito del gran viaje europeo del tren al mar. Pero cuesta creer que, entre tanta alfombra roja, tanto productor y tanto invitado importante, sus cubiertas no escondan algún encuentro privado.
Un crucero diferente
Vista aérea del 'Corinthian', de 220 metros de eslora y tres mástiles
El flamante buque no es solo un golpe de efecto frente a la Croisette. Es la pieza más visible de la nueva estrategia de Orient Express, una marca que durante más de un siglo estuvo asociada al tren más legendario de Europa y que ahora quiere convertirse en una casa global del viaje de ultralujo, con trenes, hoteles y yates de vela. El Corinthian no es un crucero convencional. A bordo hay solo 54 suites, una cifra que explica bien el tipo de experiencia que propone: más cercana a un hotel flotante de altísimo nivel que a un gran barco de pasajeros. Tiene restaurantes, bares, biblioteca, sala de mapas, cine, teatro, salón de música, spa Guerlain, gimnasio, piscina y una marina para deportes náuticos.
Navegación sostenible
También el velamen forma parte del relato. Sus tres mástiles incorporan velas rígidas SolidSail, una tecnología desarrollada por Chantiers de l’Atlantique que permite aprovechar mejor la propulsión eólica y reducir el consumo de combustible. En tiempos en los que el lujo ya no puede permitirse ignorar la sostenibilidad, el Corinthian se presenta como una combinación de espectáculo, ingeniería naval y cierta conciencia energética, aunque conviene recordar que hablamos de un yate de 220 metros destinado a una clientela de altísimo poder adquisitivo.
En su primera temporada navegará por la Riviera francesa, Córcega, Cerdeña e Italia
Su primera temporada estará centrada en el Mediterráneo y el Adriático, con itinerarios por la Riviera francesa, Córcega, Cerdeña, Italia y algunos de los puertos más codiciados de esta parte del mundo. En la programación aparecen escalas como Cannes, Mónaco, Saint-Tropez, Cassis, Calvi, Porto-Vecchio, Portofino, Porto Cervo, Capri, Roma, Taormina, Palermo, Venecia, Dubrovnik, Hvar o Rovinj. Después cruzará el Atlántico para pasar el invierno en el Caribe. España, por ahora, tendrá que esperar: no figura en los itinerarios publicados para el verano de 2026, pero sí aparece en la programación de 2027, con escalas previstas en Cádiz, Marbella, Málaga, Motril, Ibiza y Mahón.
España aparece en la programación de 2027 del velero, con escalas previstas en Cádiz, Marbella, Málaga, Motril, Ibiza y Mahón
La operación tiene, además, una lectura evidente en clave de orgullo francés. El propio Emmanuel Macron celebró la puesta a flote del barco con un mensaje en redes sociales en el que hablaba de Saint-Nazaire, del mayor velero del mundo y de orgullo nacional. La puesta en escena abundó en esa idea: un barco construido en los astilleros franceses de Chantiers de l’Atlantique, bajo pabellón francés y presentado como escaparate de innovación naval, artesanía decorativa y savoir-faire francés.
Interior con acento gallego
Una de las 54 suites del barco
Sin embargo, el orgullo francés también tiene acento español y gallego. Buena parte del trabajo interior lleva la firma de Martínez Otero Contract, empresa gallega con sede en A Estrada, Pontevedra, especializada en proyectos contract de altísimo nivel para hoteles, residencias privadas, retail y espacios de lujo en todo el mundo. Su presencia en el Corinthian no es menor: supone la participación de una firma española en la trastienda material de uno de los grandes iconos marítimos del nuevo lujo francés.
Una trama en toda regla
Aunque la silueta del Corinthian en Cannes nos lleve inevitablemente a pensar en una película de James Bond, con barcos superferolíticos, invitados de postín y mucho glamur, la historia que explica por qué el emblema de Orient Express aparece ahora en el casco y en el velamen de este superyate pertenece a otro género. Recuerda por momentos a una trama de intriga corporativa en la que conviene no despistarse: hay nombres que cambian de manos, marcas que se separan, licencias que se conservan y unos cuantos flashbacks.
SNCF y la hotelera Accor crearon en 2017 una sociedad conjunta para relanzar la marca Orient Express no solo como trenes sino también como hoteles y barcos
Para entenderlo hay que volver a 1883, cuando el visionario belga Georges Nagelmackers puso en marcha el Express d’Orient, el tren que acabaría convirtiéndose en sinónimo del gran viaje europeo. Décadas después, cuando aquel mito ferroviario parecía agotado y casi de otra época, el empresario norteamericano James B. Sherwood compró varios vagones originales en una subasta, los restauró y relanzó el Venice Simplon-Orient-Express. Sin embargo, el nombre Orient Express pertenecía a la compañía ferroviaria francesa SNCF, que lo había registrado en 1977. Años más tarde, consciente del enorme valor de aquella marca, la ferroviaria francesa decidió recuperarla. Esa decisión obligó a Orient-Express Hotels a cambiar de nombre en 2014: pasó a llamarse Belmond, aunque conservó la licencia para explotar exclusivamente el Venice Simplon-Orient-Express.
Recreación del 'Corinthian', la nueva joya de Orient Express
En 2019, Belmond fue adquirida por LVMH, que incorporó así a la primera empresa de lujo del mundo hoteles emblemáticos como el Cipriani, el Splendido o Villa San Michele, además del tren histórico recuperado por Sherwood. La otra trama de la historia volvió a manos francesas. SNCF y Accor, la principal compañía hotelera francesa y una de las más grandes del mundo, crearon en 2017 una sociedad conjunta para relanzar la marca Orient Express, no solo como trenes, sino también como hoteles y barcos. En 2022, Accor pasó a ser su propietario único. Desde entonces, el grupo francés ha intentado convertir Orient Express en una de las joyas de su corona, aunque el desarrollo avanzó más lentamente de lo previsto, en parte también por el parón provocado por el Covid.
La pieza que faltaba
En ese contexto entra de nuevo Bernard Arnault. El presidente de LVMH, viendo el enorme potencial del sello Orient Express, decidió asociarse con Accor para acelerar su desarrollo. La alianza estratégica entre ambos grupos ha dado impulso a la nueva etapa de la marca, que ya cuenta con el Orient Express La Minerva, su primer hotel en Roma, y con el Orient Express Palazzo Donà Giovannelli, en Venecia. Ahora se suma el Corinthian, el mayor yate de vela del mundo y la pieza más espectacular de esta ofensiva. Es decir, LVMH está ahora en los dos lados del mito.
El 'Corinthian' refleja una tendencia cada vez más visible en la hotelería de lujo por parte de grandes marcas como Ritz-Carlton, Four Seasons o Jumeirah
El Corinthian refleja además una tendencia cada vez más visible en la hotelería de lujo. Las grandes marcas ya no se conforman con gestionar hoteles, sino que buscan crecer también en barcos, trenes, jets privados y experiencias de viaje completas, conscientes de que tienen clientes fieles capaces de seguirlas de un formato a otro. Ritz-Carlton fue pionera en dar el salto al mar con su Yacht Collection. Four Seasons ha hecho lo mismo esta primavera con su propia propuesta en el segmento de los cruceros boutique. Y Jumeirah, la marca dubaití del Burj Al Arab, ha entrado también en este territorio con el Maltese Falcon, uno de los superveleros más célebres del mundo, incorporado a su universo Jumeirah Privé.