Panorama de la ciudad de Venecia
Cómo se disfruta Venecia durante la Bienal, cuando el arte toma la ciudad de los canales
La recién inaugurada Bienal se extiende por palacios, iglesias, jardines, hoteles e incluso islas. Este año coincide, además, con dos de las aperturas hoteleras de lujo más esperadas: Airelles Palladio y Orient Express Venezia
Durante unos días, la fachada bizantina del Palazzo Ca’ da Mosto, sede de The Venice Venice Hotel, se ha convertido en una de las imágenes más comentadas de la Serenísima. Sobre uno de los palacios más antiguos del Gran Canal aparecieron rostros contemporáneos asomados a las ventanas, como si una nueva comunidad hubiera ocupado de pronto la arquitectura veneciana. Era Il Gesto, la intervención del artista francés JR, una reinterpretación de Las bodas de Caná, el gran cuadro que Paolo Veronese pintó en 1563 para el refectorio de San Giorgio Maggiore y que hoy se conserva en el Louvre.
The Venice Venice Hotel ha sido protagonista en esta Bienal de Venecia con la obra «Il Gesto» que ha decorado su fachada
Aunque la instalación exterior ya ha desaparecido de la fachada, dado su carácter efímero, la obra continúa en el interior del hotel con un tapiz monumental realizado por un maestro tejedor y una experiencia sonora que permite escuchar las historias de los personajes de esa nueva escena inspirada en el banquete de Veronese. Desbordante creatividad de JR, quien trabaja en estos momentos además en una de las intervenciones más esperadas del año en París, donde este junio transformará el Pont Neuf en una gran caverna contemporánea.
Nuevos puntos de interés
«Il Gesto», la intervención del artista francés JR en la fachada del Palazzo Ca’ da Mosto
La escena resume mejor que cualquier declaración lo que ocurre en Venecia durante la Bienal. El arte desborda los recintos oficiales de los Giardini y el Arsenale y se infiltra en palacios, hoteles, iglesias, jardines, fundaciones y hasta islas de la laguna. Cada edición añade nuevos puntos a esa cartografía paralela que va a más y donde se diría que todos quieren tomar parte de un modo u otro, transformando espacios, abriendo puertas al arte.
Bajo el título In Minor Keys, la 61ª Bienal de Arte de Venecia, concebida por la fallecida Koyo Kouoh, se extenderá hasta el 22 de noviembre. Pero su interés para el viajero que visita en esta época la ciudad de los canales tal vez está menos en el programa oficial que en todo lo que provoca alrededor: nuevas fundaciones, hoteles que participan en la escena artística, palacios abiertos, islas recuperadas y una Venecia que amplía su mapa cultural más allá de los recintos oficiales.
Entrada al Arsenale de Venecia
Las semanas inaugurales son una de las citas más sofisticadas del calendario veneciano. No tienen la teatralidad visible del Carnaval ni la exposición mediática de la Mostra o de las bodas de celebridades, como las de George Clooney o Jeff Bezos, pero concentran en la ciudad a galeristas, coleccionistas, artistas, comisarios, mecenas, periodistas especializados y viajeros que llegan atraídos por algo más que los pabellones oficiales. Hay inauguraciones, cenas privadas, fiestas discretas, presentaciones, programas paralelos y una agenda que se mueve muchas veces fuera del foco, entre palacios, fundaciones, terrazas, embarcaderos y hoteles.
Aperturas hoteleras de primera línea
Habitación del nuevo hotel Airelles Palladio
En esta Venecia tomada por el arte, la hotelería tiene un papel cada vez más visible. Además de la comentada intervención de JR en The Venice Venice y de otras colaboraciones artísticas en hoteles de la ciudad, la temporada se ha aprovechado para hacer coincidir dos aperturas de primera línea: Airelles Palladio, en la Giudecca, y Orient Express Venezia, en el Palazzo Donà Giovannelli. Dos proyectos muy distintos, pero unidos por una misma lógica: recuperar edificios históricos y convertirlos en nuevas direcciones desde las que vivir Venecia durante una de sus temporadas más especiales.
Exterior del Orient Express Venezia
La primera es Airelles Palladio, en la Giudecca, frente a San Marcos. Airelles no es una marca tan conocida para el gran público como Four Seasons o Belmond, pero dentro del lujo europeo tiene un perfil muy particular: hoteles muy escenográficos, con una idea de la experiencia casi teatral, como Le Grand Contrôle, su propiedad dentro del dominio de Versalles. También ha ganado visibilidad porque su Château de La Messardière, en Saint-Tropez, será uno de los escenarios de la próxima temporada de The White Lotus. En Venecia, la marca abre su primera propiedad fuera de Francia en un conjunto del siglo XVI vinculado nada menos que a Andrea Palladio, rodeado de jardines y situado en la Giudecca, con la ciudad enfrente, pero a cierta distancia del ruido.
Espectacular suite del Orient Express Venezia
La segunda gran apertura, justo antes de la Bienal, es Orient Express Venezia, instalada en el Palazzo Donà Giovannelli, una joya del siglo XV en Cannaregio. Es la segunda propiedad hotelera de la marca tras la apertura, el año pasado, de Orient Express La Minerva en Roma y forma parte de la ambiciosa expansión de Orient Express como universo de hospitalidad de lujo, más allá del tren mítico, una estrategia que empieza a materializarse en hoteles como este y también en su extraordinario nuevo velero.
Lobby del Orient Express Venezia
En Venecia, la marca ha elegido un palacio que llevaba casi seis siglos sin funcionar como hotel y que ha sido restaurado por la arquitecta y diseñadora Aline Asmar d’Amman. El proyecto recupera frescos, mosaicos, dorados, suelos de terrazo, cristal de Murano y esa teatralidad propia de los grandes interiores venecianos, pero la cruza con el imaginario del viaje asociado a Orient Express y al célebre Grand Tour.
Protagonismos renovados
Precisamente, aquellos hoteles asociados a la primera gran edad del viaje europeo, cuando aristócratas, escritores y viajeros ilustrados llegaban a Venecia como parte de su educación sentimental y cultural, viven también su propio revival. El Danieli, que ha cumplido ya más de doscientos años como hotel, no ha llegado a tiempo a esta Bienal como probablemente hubiera querido, pero reabrirá este verano bajo la marca Four Seasons. A su lado, otros nombres de esa vieja guardia hotelera vuelven a recuperar protagonismo. El Hotel Gabrielli, en la Riva degli Schiavoni, afronta su primera Bienal tras su reapertura como parte de Starhotels Collezione, y Londra Palace sigue siendo una de las direcciones clásicas para vivir la Bienal casi a pie de los Giardini y el Arsenale.
Fachada de The Venice Venice Hotel
También The Venice Venice pertenece, a su manera, a esa genealogía. Ocupa Ca’ da Mosto, uno de los palacios más antiguos del Gran Canal, que durante siglos funcionó como Albergo Leon Bianco, una de las direcciones históricas de la ciudad para los viajeros del Grand Tour. Aquel antiguo hotel podía presumir de haber alojado a emperadores, zares y viajeros tan ilustres como Voltaire, Mozart o Shelley. Hoy, recuperado por propietarios venecianos y convertido en un hotel de espíritu contemporáneo, resume mejor que ningún otro esa mezcla entre memoria, arte y nueva hotelería veneciana. Mientras tanto, el Bauer continúa en obras, con una reapertura muy esperada bajo el sello Rosewood que se rumorea vendrá cargada de propuestas artísticas.
Hoteles asociados al Grand Tour, cuando aristócratas, escritores y viajeros ilustrados llegaban a Venecia como parte de su educación sentimental y cultural, viven su propio 'revival'
Además de estas novedades hoteleras y de las actividades expositivas en los recintos clásicos de los Giardini y el Arsenale, este año hay otras dos incorporaciones importantes que amplían el recorrido del viajero por Venecia y que están dando mucho que hablar. La primera está fuera incluso de la ciudad histórica: San Giacomo in Paludo, en la laguna norte, nueva sede de la Fondazione Sandretto Re Rebaudengo.
Arte, agua y belleza
Complejo de dependencias del Arsenale de Venecia
La operación, impulsada por la coleccionista y mecenas Patrizia Sandretto Re Rebaudengo, recupera una isla abandonada durante décadas, con antiguos polvorines napoleónicos, y la transforma en un espacio para exposiciones, residencias de artistas, investigación y sostenibilidad. Entre sus imágenes más llamativas está GONOGO, un cohete de quince metros de Goshka Macuga, concebido como una pregunta visual sobre el futuro del planeta.
Peggy Guggenheim entendió antes que nadie la capacidad de Venecia de hacer dialogar el arte contemporáneo con siglos de historia, agua y belleza
La segunda novedad está en pleno Gran Canal. La Fondazione Dries Van Noten, instalada en el Palazzo Pisani Moretta, acaba de abrir con The Only True Protest Is Beauty una exposición que reivindica la belleza, la artesanía y la creación como formas de intensidad cultural. La llegada del diseñador belga a Venecia se suma a esa tradición de coleccionistas, mecenas y creadores que se han sentido atraídos por una ciudad capaz de hacer dialogar el arte contemporáneo con siglos de historia, agua y belleza. Peggy Guggenheim lo entendió antes que nadie desde su palacio inacabado del Gran Canal; ahora se incorporan nuevas fundaciones, nuevos nombres y nuevos espacios a esa cartografía artística. He ahí la paradoja de Venecia: frágil, masificada y tantas veces criticada, pero con un brío cultural y un atractivo para los amantes del arte imposible de igualar.