Vista panorámica de la ciudad medieval de Carcasona, en la Occitania francesaGetty Images/Alexander Hafemann

Ruta en coche por la Occitania de Francia: ciudades medievales, fortalezas cátaras y pueblos increíbles

A pocas horas de la frontera española, la enorme región francesa de Occitania, situada sobre Cataluña y Aragón, alberga algunos de los paisajes históricos más atractivos del sur de Francia, así como ciudades y pueblos realmente bellos para disfrutar de un gran viaje en coche

Fortalezas cátaras levantadas sobre montañas, ciudades de ladrillo rojo, pueblos y ciudadelas medievales y carreteras secundarias entre viñedos, gargantas y valles fluviales. Esto y más espera en un viaje por la Occitania, enorme región del sureste de Francia que ofrece maravillosas rutas en coche. Una de las más interesantes puede organizarse entre Toulouse, Carcasona, Albi, el valle del Lot y las antiguas tierras cátaras.

Este recorrido puede hacerse en cuatro o cinco días, aunque conviene añadir alguna noche más si se quiere viajar sin prisas

Este recorrido puede hacerse en cuatro o cinco días, aunque conviene añadir alguna noche más si se quiere viajar sin prisas. La ruta puede hacerse en coche desde España entrando por Cataluña y el eje de Perpiñán, o bien tomando Toulouse como punto de partida si se llega en avión. Primavera y otoño son las mejores épocas para recorrerla: hay menos calor, menos visitantes y buena luz para disfrutar de carreteras, pueblos y miradores. Estos son los principales destinos o paradas del itinerario.

Toulouse, la puerta de entrada

El puente de Saint Pierre sobre el Garona y cúpula de La Grave en ToulouseGetty Images

Toulouse es una buena base para iniciar la ruta. Conocida como la ciudad rosa por el color de su ladrillo, combina ambiente universitario, patrimonio medieval y una posición estratégica entre el Garona, el Canal du Midi y las carreteras que conducen hacia Carcasona, Albi y el Ariège. La basílica de Saint-Sernin, el Capitolio y los muelles del Garona justifican al menos una primera parada.

Carcasona, la gran ciudad fortificada

Vista aérea de la espectacular ciudad medieval de CarcasonaGetty Images/iStockphoto

Carcasona es uno de los conjuntos medievales más visitados de Francia. Su ciudadela conserva doble línea de murallas, torres defensivas, puertas monumentales y el castillo condal. Aunque recibe muchos visitantes, sigue impresionando por sus dimensiones y por la lectura clara de su sistema defensivo. Es una parada imprescindible para entender el peso histórico de esta zona del sur francés.

Los castillos cátaros

Fortaleza de Peyrepertuse al amanecerGetty Images/Gareth Kirkland

El gran elemento diferencial de la ruta son las fortalezas asociadas al mundo cátaro y a la cruzada albigense del siglo XIII. Entre las más espectaculares destaca Peyrepertuse, situado a casi 800 metros de altitud, sobre una cresta caliza. También pueden incluirse Quéribus, Lastours o Montségur, según el itinerario. No son castillos cómodos de visitar: exigen caminar, pero ofrecen historia y paisaje en estado puro.

Minerve, el pueblo entre gargantas

Vista aérea de Minervevisit-occitanie.com

Minerve merece entrar en la ruta porque resume muy bien la mezcla de historia y paisaje. Este pequeño pueblo aparece encajado entre los cañones de los ríos Cesse y Brian, en el departamento de Hérault. Fue un enclave cátaro importante y sufrió un duro asedio en 1210. Hoy conserva calles de piedra, restos defensivos y una ubicación especialmente singular.

Albi y la 'catedral roja'

Vista de Albi, con sus puentes sobre el río Tarn y la catedral de Santa CeciliaGetty Images/iStockphoto

Albi sorprende por el color rojizo de sus edificios de ladrillo y por la monumental catedral de Santa Cecilia, considerada la mayor catedral de ladrillo del mundo. Su volumen exterior recuerda más a una fortaleza que a un templo convencional. La ciudad, que conserva un notable conjunto histórico junto al río Tarn, además de dos puentes, el Viejo y el Nuevo, también está ligada a Henri de Toulouse-Lautrec, nacido aquí en 1864. El puente Nuevo también se llama del 22 de Agosto en referencia a un episodio heroico de la Segunda Guerra Mundial.

Cordes-sur-Ciel, muy cerca del cielo

Calle medieval de Cordes-sur-CielGetty Images

Cordes-sur-Ciel fue fundada en 1222 y es una de las bastidas medievales más conocidas de Occitania. Sus calles empinadas ascienden entre casas góticas, antiguas fachadas de piedra y talleres artesanos. El nombre actual alude a la niebla que a veces cubre el valle y deja visible solo la parte alta del pueblo. Es una de las paradas más fotogénicas del recorrido.

Saint-Cirq-Lapopie y el valle del Lot

Saint-Cirq-LapopieGetty Images/Laurent Renault

Saint-Cirq-Lapopie domina desde lo alto el valle del río Lot y figura habitualmente entre los pueblos más bellos de Francia. Sus casas medievales, tejados inclinados y callejuelas forman un conjunto muy compacto sobre la ladera. El escritor André Breton quedó fascinado por el lugar y llegó a instalarse allí. La visita permite cerrar la ruta con uno de los paisajes fluviales más atractivos de Occitania.