Vista de Bonilla de la Sierra, ubicado al oeste de la provincia de Ávila
Bonilla de la Sierra, el pueblo medieval más sorprendente y desconocido de Castilla y León
En el valle del Corneja, al oeste de Ávila, Bonilla de la Sierra conserva un patrimonio monumental poco habitual en una localidad tan pequeña. Murallas, castillo episcopal, colegiata gótica y una Plaza Mayor porticada recuerdan el tiempo en que esta villa fue señorío de los obispos de Ávila
Bonilla de la Sierra es uno de esos pueblos que obligan a mirar dos veces. Su tamaño actual no prepara al visitante para la concentración de patrimonio que aparece al cruzar la antigua entrada de la villa. Situada en la comarca abulense del valle del Corneja, muy cerca de Piedrahíta y a unos 60 kilómetros de Ávila capital, esta pequeña localidad forma parte desde 2019 de la asociación Los Pueblos Más Bonitos de España.
Situada en la comarca abulense del valle del Corneja, cerca de Piedrahíta, esta pequeña localidad forma parte de la asociación Los Pueblos Más Bonitos de España
Bonilla de la Sierra fue durante siglos una villa episcopal, vinculada al poder de los obispos de Ávila, que ejercieron señorío sobre la localidad. Esa relación dejó una huella clara en el urbanismo y en sus edificios principales: muralla, castillo-palacio, colegiata y plaza mayor.
La colegiata
La espectacular colegiata de San Martín de Tours
El acceso más representativo es la Puerta de la Villa, también conocida como Puerta de Piedrahíta, uno de los restos más visibles del recinto amurallado. Según fuentes locales, la muralla llegó a contar con varias puertas vinculadas a los caminos que comunicaban Bonilla con otros núcleos de la zona. Hoy quedan tramos suficientes para entender la importancia defensiva que tuvo este pequeño enclave abulense.
La presencia de esta iglesia gótica de gran volumen resulta bastante llamativa en un núcleo rural tan reducido
El gran monumento religioso es la colegiata de San Martín de Tours, iniciada en la primera mitad del siglo XV y declarada monumento histórico-artístico nacional en 1931, antecedente de la actual figura de Bien de Interés Cultural. La presencia de esta iglesia gótica de gran volumen resulta bastante llamativa en un núcleo rural tan reducido.
Peso histórico
Vista aérea del pueblo medieval Bonilla de la Sierra, con su castillo y su colegiata
Muy cerca se encuentran los restos del castillo de los Obispos de Ávila, propiedad episcopal desde sus orígenes. Fue residencia y refugio de personajes relevantes, entre ellos el rey Juan II, que buscó protección en su torre del homenaje en 1440, amparado por el obispo Lope Barrientos. Bonilla tuvo un peso histórico superior al que hoy sugiere su población.
Plaza Mayor de Bonilla de la Sierra con sus soportales
La Plaza Mayor es otro de sus espacios más interesantes. De carácter castellano, con soportales y edificios tradicionales, concentra buena parte de la imagen del pueblo. No es una plaza monumental por tamaño, sino por equilibrio: la colegiata, el caserío y los restos del viejo poder episcopal se leen en pocos metros.
Pozo de Santa Bárbara
La visita se completa con calles de piedra, arquitectura popular y otros elementos como el pozo de Santa Bárbara, probablemente construido entre los siglos XII y XIII para abastecer a la población, o la fuente del Concejo, citados entre los puntos de interés locales.
Dintel que recuerda el importante pasado de Bonilla de la Sierra
Bonilla de la Sierra puede recorrerse en poco tiempo, pero conviene hacerlo sin prisa. Además, su ubicación permite integrarla en una ruta por el valle del Corneja, con paradas en Piedrahíta, Villafranca de la Sierra o El Barco de Ávila, y con la Sierra de Gredos como telón geográfico. Para quien busque una escapada tranquila, con patrimonio real y sin saturación turística, Bonilla de la Sierra es una de las sorpresas más sólidas de Castilla y León.