Reino de Bután, conocido como la Tierra del Dragón del Trueno
Bután
El país de Asia que cobra 100 dólares por noche a sus visitantes y mide su desarrollo en tasas de Felicidad
Este reino budista del Himalaya exige a la mayoría de los viajeros extranjeros una tasa de sostenibilidad de 100 dólares diarios (50 dólares para niños de 6 a 12 años) que se suma al alojamiento, los vuelos, el visado y el resto del viaje
Druk, el dragón blanco, ocupa el centro de la bandera nacional del reino budista de Bután, sosteniendo joyas en sus garras que representan la riqueza y la pureza de este país, conocido la Tierra del Dragón del Trueno. Y es que en su idioma nativo, el dzongkha, el país no se llama Bután, sino Druk Yul, el Reino del Dragón, y sus habitantes son los drukpa.
La tasa de Felicidad Nacional Bruta (FNB) evalúa el progreso del país mediante el bienestar de las personas, la cultura, la salud y la ecología
Ubicado en el borde oriental del Himalaya, Bután es famoso por sus monasterios, como el de Paro Taktsang o Nido del Tigre, sus dzongs (fortalezas), sus paisajes y espectaculares rutas de trekking como la del Jomolhari, alrededor de esta cima de 7.326 metros de altura, que no es la más alta del país. Ese título lo tiene el Gangkhar Puensum, que con sus 7.570 metros de altitud ostenta además el título de la montaña más alta del mundo que jamás ha sido escalada por el ser humano.
El reino de Bután también es conocido por medir su desarrollo a través de la Felicidad Nacional Bruta (FNB) en lugar del Producto Interior Bruto (PIB). La FNB evalúa el progreso del país mediante el bienestar de las personas, la cultura, la salud y la ecología.
Política de turismo sostenible
Monasterio del Nido del Tigre, el icono turístico de Bután
Antes de reservar un hotel en el reino de Bután hay una cifra que conviene anotar: 100 dólares por persona y día. Es la Sustainable Development Fee (SDF), una tasa de desarrollo sostenible que los viajeros deben abonar al tramitar el visado. No es un paquete turístico ni incluye habitación, comidas, transporte, guía, vuelos o entradas a monumentos. Los menores de seis años están exentos y los de entre seis y doce pagan la mitad.
Los 100 dólares por persona y día es la Sustainable Development Fee (SDF), una tasa de desarrollo sostenible que los viajeros deben abonar al tramitar el visado
Además, el visado tiene una tasa única no reembolsable de 40 dólares. La rebaja actual de la SDF, que redujo de 200 a 100 dólares la tarifa para adultos, está prevista hasta el 31 de agosto de 2027. El Gobierno butanés la destina a protección ambiental y patrimonial, infraestructuras, educación y programas de desarrollo, dentro de su política de turismo de alto valor y menor volumen.
Entrada y aclimatación
Festividades en el monasterio Rinpung Dzong
La mejor manera de entender adónde va esa contribución es recorrer el oeste del país durante una semana. La puerta de entrada es Paro, donde aterrizan los vuelos internacionales procedentes de ciudades como Delhi, Katmandú, Bangkok o Singapur. Desde España, por tanto, hay que viajar con al menos una escala. El valle reúne dos de las grandes imágenes del país: el Rinpung Dzong, monasterio-fortaleza que domina la localidad, y el Paro Taktsang, más conocido como el Nido del Tigre.
Hombres butaneses con cuentas de oración en el monasterio de Kyichu Lhakhang
El ascenso al Nido del Tigre merece una jornada entera. El monasterio, encaramado a un acantilado, exige una subida sostenida y no conviene improvisarla nada más aterrizar: Paro está a unos 2.200 metros de altitud. Es mejor aclimatarse primero, visitar el antiguo templo de Kyichu Lhakhang y reservar la caminata para el segundo o tercer día.
Pasos de montaña
Gran Buda de Timbu, la capital
Desde Paro se llega por carretera a Timbu, la capital. No es una gran ciudad asiática, sino una sucesión de edificios tradicionales, monasterios y talleres de artesanía en un valle de montaña. Aquí conviene visitar el Tashichho Dzong, sede del Gobierno, el Memorial Chorten y el gran Buda Dordenma, que domina la ciudad desde una colina.
Estupas del Paso de Dochula en honor a soldados caídos
La ruta continúa hacia Punakha por el paso de Dochula, marcado por 108 estupas blancas. En días despejados hay vistas de la cordillera del Himalaya; después, la carretera desciende hacia un valle más cálido, con arrozales y cultivos subtropicales. Punakha fue capital del reino hasta 1955 y su espectacular dzong se levanta en la confluencia de los ríos Pho Chhu y Mo Chhu.
Debido a su ubicación geográfica en las altas montañas del Himalaya, el país sufre tormentas eléctricas de una violencia extrema
Campamento bajo el pico Jomolhar (7.326 metros)i
El vehículo con conductor es la forma más práctica de enlazar estas etapas: Bután no permite alquilar coches sin conductor. Para una primera visita, Paro, Timbu y Punakha permiten condensar monasterios, pasos de montaña y vida local sin convertir el viaje en una carrera. Ojo a las tormentas eléctricas por su ubicación geográfica en las altas montañas del Himalaya, de una violencia extrema (los habitantes creían que los truenos eran rugidos de dragones, de ahí el apelativo del país). Y recuerde los cien dólares diarios extra para calcular bien el tiempo de estancia según presupuesto.