Vista aérea del casco antiguo de la ciudad de Tournai (Bélgica)
La desconocida ciudad de Europa con una catedral de cinco torres y dos Patrimonios de la Humanidad
A medio camino entre Bruselas y Lille, la belga Tournai guarda una de las catedrales más singulares de Europa: un enorme templo románico con cinco torres, declarado Patrimonio Mundial por la Unesco junto con su campanario medieval
La mayoría de los viajeros que recorren Bélgica se concentran en Bruselas, Brujas, Gante o Amberes. Pero Tournai, en la región francófona de Valonia y muy cerca de la frontera francesa, ofrece otro tipo de escapada: una ciudad compacta, con herencia romana, plazas de ladrillo y piedra y dos monumentos inscritos por la Unesco.
Esta ciudad de la región de Valonia ofrece una escapada más tranquila y diferente a las clásicas Brujas o Gante
El gran reclamo es la catedral de Notre-Dame. Su silueta, visible desde distintos puntos de la ciudad, está formada por cinco torres de planta cuadrada que se elevan sobre el crucero. El conjunto, iniciado en el siglo XII, combina una enorme nave románica con un coro gótico levantado a partir del siglo XIII. Esa convivencia de estilos y la excepcional escala del templo explican su inclusión en la lista de Patrimonio Mundial en el año 2000.
La catedral y el campanario
Catedral de Nuestra Señora de Tournai
Las cinco torres miden alrededor de 83 metros y dominan el centro de Tournai. En el interior sobresalen la nave románica, el crucero, las vidrieras, el tesoro catedralicio y las capillas funerarias. El templo ha pasado por una larga restauración estructural, por lo que antes de viajar conviene comprobar los horarios y las zonas visitables: las obras pueden condicionar el acceso a determinados espacios.
Campanario de Tournai, el más antiguo de Bélgica
A pocos minutos a pie se levanta el otro símbolo de la ciudad, el beffroi o campanario municipal. Construido a finales del siglo XII, es considerado el más antiguo de Bélgica y forma parte del conjunto de campanarios de Bélgica y Francia reconocido por la Unesco. Sus 72 metros de altura y sus 257 escalones recompensan a quien sube con una vista amplia sobre los tejados, la catedral y el río Escalda.
Grand Place de Tournai en verano con el campanario al fondo
El recorrido puede continuar por la Grand-Place, presidida por el antiguo mercado de paños, y por las calles que llevan al Pont des Trous. Este puente fortificado, levantado en el siglo XIII sobre el Escalda, formaba parte de las defensas fluviales de la ciudad y ha sido reconstruido tras las transformaciones recientes de su entorno.
Museo con grandes obras
Museo de Bellas Artes de Tournai, diseñado por Víctor Horta
Tournai tiene además un museo poco esperado: el Museo de Bellas Artes, diseñado por Víctor Horta, genio de la arquitectura Art Nouveau. Alberga pintura flamenca, francesa y neerlandesa, con obras de Bruegel, Rubens, Manet, Monet, Seurat, Ensor o Van Gogh. Quien tenga más tiempo puede acercarse también al Museo de Historia Natural, conocido por su colección de animales naturalizados.
Notre-Dame de Tournai, la catedral de las cinco torres
La ciudad se presta a una jornada completa o a una noche. Desde Bruselas se llega en tren en alrededor de una hora y cuarto; desde Lille, en Francia, el trayecto ronda media hora. La cercanía a ambas ciudades permite incorporarla a una ruta por Flandes, Valonia y el norte de Francia.