25 de junio de 2022

El local de AMAVI en Zaragoza, frente al abortorio Actur

El local de AMAVI en Zaragoza, frente al abortorio ActurM.C.

Dos voluntarios provida de Zaragoza, absueltos tras ser acusados de «coacción y acoso»

José Luis y Mari Nieves, de 87 y 80 años, rezaban el Rosario en los alrededores del centro Actur de Zaragoza cuando la gerente de este los denunció ante la Policía

Mari Nieves y José Luis son dos voluntarios provida de 80 y 87 años de Círculo AMAVI (Amigos de la Maternidad y la Vida) en Zaragoza. Cuando caminaban por los alrededores del abortorio Actur rezando el Rosario, la Policía se les acercó y les identificaron. La gerente del centro de abortos fue quien les denunció por «acoso y coacción» según cuenta a El Debate Margarita Cabrer, vicepresidenta de esta asociación provida.
AMAVI trabaja creando redes de ayuda en torno a los abortorios, alquilando locales frente a ellos, a donde los vecinos y los voluntarios llevan todo con lo que quieran colaborar para ayudar a las futuras madres que allí se paran de camino a sitios como Actur. La discreción es una de sus máximas, al igual que un ambiente tranquilo, que permita a los rescatadores hablar con las madres y ofrecerles aquello que puedan necesitar si deciden seguir adelante con su embarazo.

Abortos ilegales

El pasado 31 de mayo tuvo lugar el juicio de José Luis y Mari Nieves, el primero contra dos voluntarios provida desde que se aprobó la reforma del Código Penal que castiga a quien ofrece ayuda a las mujeres en los alrededores de los abortorios o a quien allí reza, como José Luis y Mari Nieves. Sin embargo, dado que los hechos habían tenido lugar antes de la aprobación de la ley fueron absueltos de lo que desde AMAVI han considerado desde el principio una «denuncia falsa» y que ahora ha quedado en una «anécdota».
Además, Cabrer cuenta que tienen conocimiento de que en Actur se realizan abortos más allá de la fecha permitida por la ley. Los acompañantes de las mujeres que se practican un aborto pasean por los alrededores del centro y muchos de ellos acaban también entrando en el local de AMAVI donde hablan de su situación y de la edad gestacional de la mujer. «Lo que pretenden es quitarnos de allí porque somos testigos de las fechorías que hacen a cambio de dinero», afirma la vicepresidenta de la asociación, que explica también que cuanto más avanzado está el embarazo más dinero cobran en el centro por el aborto.
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