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Rosa, en la conversación con su madre IrmaAntena 3

La historia familiar de Rosa, ganadora del mayor bote de 'Pasapalabra': «Se lo debo todo a mis padres»

Rosa Rodríguez ya forma parte de la historia de Pasapalabra. Tras centenares de roscos y un duelo larguísimo frente a Manu, la concursante se convirtió en la ganadora del mayor bote del popular formato en Antena 3: 2.716.000 euros. Pero, cuando tuvo que explicar qué significaba todo aquello no habló primero de dinero, ni de fama. Habló de su familia.

La frase que la acompaña desde su debut ante las cámaras es casi un resumen biográfico: «Siempre pienso que la razón por la que estoy aquí hoy es porque mis padres, cuando yo era pequeña, sacrificaron todo para que nosotros pudiéramos tener la vida que tenemos».

Lo dijo en su primer programa y la ha repetido en distintas ocasiones. También al llevarse el bote.

El sacrificio de sus padres

La personalidad de Rosa durante el desarrollo de los programas –agradable, serena, constante, metódica– ya dejaba ver una naturalidad nada impostada.

Pero al ganar el premio y ponerse sobre ella todos los focos, ha desvelado, con notable emoción, que las claves de su vida se construyen sobre la relación que tiene con su familia.

De hecho, en una de sus intervenciones pidió permiso a Roberto Leal para «robar un minuto» y mandar un mensaje a sus padres. La emoción era visible, sobre todo cuando explicó su historia, que muchos no conocían: «Yo no nací aquí en España».

En efecto, Rosa nació hace 32 años en Quilmes (Argentina) y llegó a España con siete. «Mis padres, cuando mis hermanos y yo éramos pequeños, decidieron dejar atrás su familia, su país, todo», recordó.

¿Para qué? Para «que tuviéramos una vida mejor, para que tuviéramos oportunidades, y para que tuviésemos la vida que, gracias a ellos, tenemos», decía casi sin palabras tras ganar el premio.

«Que tus padres estén orgullosos de ti»

En ese punto, Rosa verbalizó algo que muchos hijos adultos sienten, pero no son tantos los que se atreven a decir en voz alta: «Siempre quieres que tus padres estén orgullosos de ti y de lo que haces en la vida. Y a veces, como hija, la verdad es que no sabes cómo agradecer todo eso y cómo devolverles».

«La emoción que tienen ellos estos días de verme aquí en este atril es la mayor motivación para mí», resumía la concursante.

No es casual que, cuando le preguntaron por el destino del premio incluso antes de ganarlo, la primera idea fuera devolver a sus padres los frutos de su esfuerzo: «Si ganara, me encantaría poder ayudarlos a ellos y luego, si sobra algo… vivir con más tranquilidad, seguir haciendo lo que me gusta y estar tranquila».

Una familia de pizzeros

La importancia de su vida familiar no se agota en la relación con sus padres. Y volvió a aparecer en el instante más íntimo de la victoria: las llamadas.

La primera, retransmitida en Antena3, fue a su madre, Irma, con una frase que sacó una sonrisa a los televidentes: «¿Tienes pizza en el congelador para celebrar que me llevo 2.716.000 euros?», le preguntaba Rosa, con una alegría indisimulada.

La broma tenía su intrahistoria, porque la madre de Rosa proviene de una familia de pizzeros, y esa es la comida estrella en las celebraciones familiares.

El papel de su hermana

Después llegó la videollamada con su hermana Alejandra, cuya complicidad Rosa definió sin rodeos: «Ella ha sido la mayor animadora que he tenido en este camino».

La respuesta de su hermana al mostrar su alegría, entre lágrimas, fue igual de conmovedora: «Porque te lo mereces y porque trabajaste muchísimo para esto, nadie (de la familia) tenía dudas de que lo ibas a conseguir», le decía.

Una conexión fraterna que quedó aún más en evidencia al desvelar cuál va a ser su primer «capricho» con el premio, que en realidad es el pago de una promesa hecha a una tía, que había venido a España de visita y regresaba a tierras porteñas el mismo día en que la producción del programa confirmaba a la que sería su ganadora que iba a participar.

«Antes de irse, le prometí que, cuando ganara el bote, nos iríamos de viaje por toda Argentina. Así que ahora lo haremos con ella, con mi hermana, con mi madre... ¡con todo el que se quiera venir!», revelaba con notable alegría.

En uno de los momentos que forman ya parte de la historia de la televisión en España, Rosa recalcaba un «te quiero, te quiero mucho, y me alegra poder devolver con una parte material todo lo que habéis hecho por nosotros, además de hacerlo con el amor, que siempre está ahí».

Una frase que a muchos de los telespectadores les hizo entender que Rosa, en realidad, antes de ganar el mayor bote del programa ya era verdaderamente rica, de una riqueza que el dinero no puede comprar.