«Si las normas las ponen los adolescentes, tienes un 'jefe adolescente'», alerta Rocío Ramos-Paúl
«Una familia no es una democracia, los que mandan son los padres»: 'Supernanny' y los 'jefes adolescentes'
La mediática psicóloga Rocío Ramos-Paúl, conocida por su participación en Supernanny y por sus consejos de crianza, alerta sobre los padres que renuncian a poner límites a sus hijos
«¿Quién decide en tu casa qué película se ve, o cuándo se ve? ¿Quién hace cambios a los planes de fin de semana? Si la respuesta para cualquier cambio es 'mi hijo adolescente', tú tienes un jefe adolescente en casa». Así alerta la popular psicóloga Rocío Ramos-Paúl, también conocida como «Supernanny», del fenómeno creciente del «jefe adolescente».
Según advierte Ramos-Paúl, de forma cada vez más frecuente «los padres están pidiendo permiso para poner normas y límites en casa».
Algo que ocurre, «normalmente, porque la adolescencia es una etapa de conflicto y lo que hay que hacer es aprender a gestionarlos, es decir, a negociar, pero esto cansa mucho».
Así, cuando los padres regresan a casa después de todo el día de trabajo, más las labores propias del hogar, «uno llega al final del día y dice 'mira, yo estoy agotao. Prefiero ceder y no tengo ninguna batalla más'».
El adolescente necesita normas
Sin embargo, como apunta Supernanny en su espacio de divulgación educativa en la emisora de Cadena Dial, si los padres convierten esa actitud, no en algo esporádico, sino «en la tónica general», el resultado es que «estamos haciendo cesiones a un adolescente que no está desarrollado para establecer normas y límites, sino que necesita que yo se las ponga».
Y da un ejemplo tan gráfico como común: «Si los domingos comemos en casa de los abuelos, yo puedo negociar contigo que vengas a la comida y después salgas con los amigos. Pero no te puedo permitir que todos los sábados tengas un plan distinto en el que tú te vayas y no te hagas cargo, no te hagas responsable, no cumplas con la parte que te corresponde, que es ir a ver a los abuelos y estar con ellos un rato, y además si puede ser sonriendo, mucho mejor».
Cuando, por el contrario, es el adolescente el que marca las normas en la casa, por las cesiones de los padres que buscan evitar el conflicto, el propio menor es el más perjudicado, porque «no me frustro, hago lo que quiero, cualquier capricho se me concede… Y cuando llega la realidad, me pego la torta de mi vida porque no sé gestionar esto que es el 'No'», explica.
«Los 'jefes' son los padres, no los hijos»
Consciente de que la exigencia diaria de los padres es, en muchas ocasiones, excesiva, Ramos-Paúl aclara que, «si como madre o como padre, un día o dos te encuentras agotado y miras para otro lado, no pasa nada».
Pero, añade, «ten en cuenta que nosotros, como padres, tenemos que desarrollar la responsabilidad de nuestro hijo. Y esto pasa por decir: Para tener tus beneficios, tienes que cumplir con ciertas responsabilidades. ¿Puedo negociar contigo? Sí. Pero la autoridad sigo siendo yo'».
Además, Supernanny remarca un concepto hoy muy políticamente incorrecto: «En las familias, los que mandan son los padres», porque la familia «no es una democracia».
E insiste: «Los 'jefes' son los padres, no los adolescentes. Porque el adolescente necesita tener seguridad y la seguridad pasa porque alguien les ponga normas».