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Mariana de Ugarte*

Así respondió una madre de dos niños con síndrome de Down al insulto de un adolescente

Mariana de Ugarte, autora del libro 2x21: La felicidad no entiende de cromosomas, y madre de Mariana y Jaime, dos niños con Trisomía 21, cuenta cómo respondió a dos adolescentes que utilizaban de forma peyorativa el término «Down».

Act. 29 sep. 2026 - 10:10

Mariana de Ugarte, junto a sus hijos Jaime y Marieta

Mariana de Ugarte, junto a sus hijos Jaime y Marieta

El pasado 30 de agosto, como otras tantas familias que volvían de vacaciones, paramos a cenar en una hamburguesería. Como todos los niños, mis hijos Mariana y Jaime fueron a entretenerse al área de juegos, mientras mi marido y yo hacíamos nuestro pedido en una pantalla. Y, en la de al lado, dos chavales de unos 16 años hacían el suyo.

No les prestaba atención; estaba concentrada en no equivocarme con el menú infantil.

Pero de pronto, una frase golpeó mis oídos: «¿Pero qué haces, tío? ¡Tienes puto Down!»

Mi marido y yo enseguida nos miramos atónitos. Nuestros dos hijos tienen un cromosoma extra en el par 21, o sea, Síndrome de Down.

Dudé unos segundos en decirles algo o no… Pero salió de mí. Si no, ¿Quién se lo iba a decir?: «Perdonad chicos, pero eso de 'tienes puto Down' está fatal. Tengo dos hijos con síndrome de Down, y si conocierais de cerca a personas que también lo tienen, os daríais cuenta de que esa frase no tiene ningún sentido».

Mientras el que lo había dicho se sonrojaba, su amigo se reía. «No te rías, no pasa nada. Pero os digo esto porque creo que es importante que habléis bien», añadí.

En ese momento, y casi de forma providencial, apareció mi hijo Jaime, y con el desparpajo y afán social que le caracterizan, se dirigió a ellos: «¡Hola, soy Jaime, chócala!».

En ese momento, y casi de forma providencial, apareció mi hijo Jaime, y con el desparpajo y afán social que le caracterizan, se dirigió a ellos: «¡Hola, soy Jaime, chócala!»

Ellos se sonrojaron aún más, diría que se impresionaron. Le chocaron la mano y le lanzaron una tímida sonrisa.

No estoy segura de si les caló lo que yo les dije, pero sí creo que la espontaneidad y naturalidad del saludo de Jaime les debió hacer reflexionar.

Pues bien, hace unos días comenté esto mismo en un vídeo que publiqué en mis cuentas de Instagram y TikTok, con la sencilla intención de hacer reflexionar sobre la importancia de la educación que damos, ya no sólo en casa, sino también como ciudadanos.

Considero que como mejor se enseñan el respeto y la empatía es a través del ejemplo, y eso pasa también por lo que escribimos y opinamos en las redes sociales.

Y reconozco que en TikTok a veces me desmorono… Al final del video, decía: «No está bien utilizar la condición cromosómica de una persona para intentar ridiculizar a otra».

La gran mayoría de mensajes que he recibido en esta red social, en la que el grueso de su usuarios tienen entre 15 y 22 años, ha sido restándole total importancia a la desafortunada expresión, e incluso riéndose de la situación.

Al parecer está de moda decirse esas cosas entre la juventud: «puto Down», «autista»… y, como me decían en un comentario, soy consciente de que cuando lo dicen no están pensando en mis hijos o en una persona en concreto con síndrome de Down, pero es terrible que su léxico sea ese, que su forma de expresión se reduzca a algo así. Y más grave me parece que no se den cuenta, después de haber escuchado por qué está mal, de la falta de respeto tan grave que supone.

Sin embargo, no pierdo la esperanza.

Sé que la edad a veces no acompaña a la toma de conciencia. Pero sí que pido, a todos los que leáis este artículo, que cuando estéis con vuestros hijos, sobrinos, nietos y amigos adolescentes, les habléis de la importancia del respeto hacia las personas, especialmente hacia aquellas que son un poco más vulnerables.

* Mariana de Ugarte es autora de 2x21: La felicidad no entiende de cromosomas, madre de dos niños con síndrome de Down y creadora de contenido en redes sociales.

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