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Sólo 4 de cada 10 familias con bajos recursos limitan el tiempo de pantallas de sus hijosGetty Images / iStock

La brecha salarial pone a los niños «en modo avión»: las familias de rentas bajas exponen más a sus hijos a pantallas

La diferencia salarial entre los padres afecta de forma directa a las restricciones que ponen a las pantallas, según un informe elaborado por Netflix y la Fundación de Ayuda contra la Drogadicción.

Nada menos que el 60% de las familias en España que cuentan con mayor nivel socioeconómico limita el tiempo de exposición a las pantallas de sus hijos, frente al 41% de aquellas que disponen de menos recursos.

Así se desprende del estudio Educación digital en la infancia y la adolescencia: prácticas, actitudes e impacto de las tecnologías digitales en los hogares españoles, elaborado a partir de una encuesta a 1.500 progenitores con hijos de 3 a 17 años, de Fad Juventud y Netflix.

El trabajo ha sido presentado este martes en la sede de Red.es y muestra que el 56% con más nivel socioeconómico decide cuándo y dónde pueden usarse los dispositivos, en comparación con el 40% de los hogares que tienen menos recursos.

Asimismo, la investigación revela que el 38% de las familias con más recursos aplica cinco o más estrategias de gestión de las pantallas, frente al 34% de las que tienen un nivel socioeconómico medio y el 27% de las de nivel bajo.

Ni siquiera herramientas gratuitas

Eso sí, la renta alta tampoco garantiza una correcta supervisión de los contenidos y tiempos de los dispositivos de los hijos.

Así, en cuanto al uso de herramientas para limitar los tiempos y los contenidos, el informe señala que sólo las utilizan el 37% de las familias de nivel socioeconómico alto, un porcentaje que cae al 29% en el caso de las de nivel bajo.

Por otro lado, la investigación indica que el 30% de los menores de familias con pocos recursos utiliza el teléfono móvil en espacios privados del hogar, 12 puntos más que quienes pertenecen a familias con más recursos.

El estudio revela que el 92% de las familias implementa estrategias de supervisión o control sobre las actividades digitales de sus hijos, principalmente cuando los menores tienen entre 8 y 12 años.

En este sentido, un 54% de las familias limita el tiempo que sus hijos dedican a las pantallas; un 50% pone límites sobre cuándo y dónde pueden utilizarse dispositivos electrónicos; y un 49% establece normas de uso de forma acordada con los menores.

Educación sí, pero que lo hagan otros

Un dato llamativo del estudio es que los padres reconocen la necesidad de dar una correcta educación digital... pero delegan esa labor en otros, o directamente no la abordan.

Así, el 61% de las familias defiende la educación digital desde la infancia y creen que hay que educar en el uso de las pantallas. Sin embargo, el 51% de los progenitores no habla con sus hijos sobre los riesgos de internet y el 61% no supervisa las actividades que realizan en la red.

Entre quienes sí abordan estos riesgos, las cuestiones que más se tratan son el contacto con personas desconocidas, compartir información privada o la dependencia de las pantallas.

Riesgos y diversión

Además, un 67% de las familias opina que las pantallas ayudan a sus hijos a divertirse y relajarse y un 64 por ciento que les permiten aprender cosas nuevas. También valoran su contribución a un mejor manejo de la tecnología (62%) o al aprendizaje de idiomas (56%).

Por su parte, el acceso a pornografía (43%), la comunicación con personas desconocidas (42%) y el desarrollo de comportamientos adictivos (41%) son los riesgos que generan mayor inquietud, seguidos del 'ciberbullying' y la exposición a violencia extrema, ambos con un 39%. En general, las madres muestran una preocupación mayor que los padres y esta disminuye a medida que aumenta la edad de los hijos e hijas.

Métodos de supervisión

Respecto a los métodos de supervisión, el 37 % de las familias emplea herramientas de control parental, el mismo porcentaje de hogares que controla el consumo de contenidos en plataformas de 'streaming', como Netflix.

Sobre los usos más habituales de las pantallas, el estudio señala en primer lugar el consumo de videos en plataformas digitales (55%) como YouTube o TikTok, realizar tareas educativas o escolares (52%), consumir contenidos en plataformas de streaming y escuchar música, ambas con un 45%.

Los resultados muestran diferencias por género: Las chicas realizan más actividades que tienen que ver con lo creativo (pintar, dibujar, hacer fotos, etc.) y con las relaciones sociales mediadas por la tecnología, mientras que los chicos señalan en mucha mayor medida el uso de videojuegos.

El 95% de los menores utiliza algún dispositivo electrónico y, de media, emplea 2,6 dispositivos de forma habitual. Los niños de familias de clases más acomodadas hacen un uso mayor de la televisión en familia, mientras que en las clases más desfavorecidas se utiliza más el teléfono móvil, de manera aislada, en las habitaciones, por ejemplo.

«La familia es un actor protagonista»

En la presentación de los resultados, la directora general de Fad Juventud, Beatriz Martín Padura, ha destacado que la familia es «un actor protagonista» y que «todo parte del ejemplo» que los progenitores dan a sus hijos en el hogar. Además, ha puesto el foco en que «las brechas se agrandan en las familias vulnerables» y ha defendido la importancia de distinguir entre pantallas, entornos y plataformas porque «no todos son iguales».

En su caso, la directora de Relaciones Institucionales de Netflix, Esperanza Ibáñez, ha apuntado que el bienestar digital «importa más que nunca». «Queremos que nuestros niños, niñas y adolescentes puedan disfrutar en un entorno digital seguro, con garantías, en el que desarrollar su creatividad, su sentido crítico y sus capacidades, pero también queremos que sea un espacio en el que puedan disfrutar», ha señalado, para después añadir que ese equilibrio es un reto y una prioridad para las familias.