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Borja Thyssen y Blanca Cuesta, en una imagen recienteGtres

Borja Thyssen cumple 45 años: el enigma que rodea su vida

Vive uno de sus veranos más tranquilos: entre días de navegación por Ibiza con su numerosa familia, obras en su nueva mansión en La Finca y un lugar cada vez más definido en el legado económico de su madre

Borja Thyssen cumple 45 años, este jueves, con una biografía que aúna herencia aristocrática, una fortuna multimillonaria, tensiones familiares y veranos de lujo en Ibiza. Más allá del dinero, su apellido sigue teniendo un peso simbólico en el mundo del arte y en la escena pública. Pero su vida siempre ha resultado un enigma; desde la inestable relación con su madre a la que mantiene con sus hermanas; las gemelas Carmen y Sabina.

Su historia comienza antes de que su madre, Carmen Cervera —más conocida como Tita— se convirtiera en baronesa. Hijo biológico de Manolo Segura, fue adoptado por el barón Hans Heinrich Thyssen-Bornemisza, esposo de Tita, lo que lo incorporó a una de las dinastías más reconocidas del coleccionismo artístico internacional. Desde muy joven vivió entre museos, grandes obras y privilegios, aunque no sin altibajos. Su relación con su madre fue complicada durante años, marcada por disputas legales por algunas piezas de arte, como un retrato atribuido a Goya. A esto se sumó una investigación de la Agencia Tributaria en 2013, por residir oficialmente en Andorra mientras pasaba más tiempo del permitido en España. Hoy, parece haber dejado atrás los escándalos. Vive más enfocado en su familia, con menor exposición mediática y una relación con su madre que, según fuentes cercanas, ha mejorado notablemente.

Blanca Cuesta y Borja Thyssen, de vacaciones en IbizaGtres

Este verano, Borja Thyssen disfruta del mar en Ibiza junto a su esposa, Blanca Cuesta, y sus cinco hijos. A finales de junio se les vio navegando a bordo de un yate de lujo, ya casi una tradición familiar. Siete en total: él, Blanca y los niños —Sacha (2008), Eric (2010), Enzo (2012), Kala (2014) e India (2020)—. La pareja, unida desde 1998 y casada desde 2007, ha logrado consolidarse como uno de los matrimonios más estables del panorama social, a pesar de las dudas y titulares pesimistas que los rodearon en sus inicios. En los últimos tiempos, también la relación con Tita Cervera parece haber mejorado. La última Navidad, que compartieron todos juntos, fue vista por muchos como un gesto claro de reconciliación.

Aunque el domicilio familiar está en Madrid, en la lujosa urbanización de La Finca (Pozuelo de Alarcón), él divide su tiempo entre España y Andorra por razones fiscales, lo que le obliga a permanecer al menos 90 días al año en el Principado. Mientras tanto, los niños están escolarizados en la capital y plenamente integrados en su entorno.

La residencia en la exclusiva zona de Los Lagos es una de las más imponentes de la zona. Actualmente cuenta con 2.700 metros cuadrados, aunque ya está en marcha un ambicioso proyecto de ampliación hasta los 3.000. El nuevo diseño incluirá 11 habitaciones, sala de cine, spa, gran salón, garaje, un estudio de arte para Blanca y un despacho personal para él. El proyecto está dirigido por el arquitecto Alberto Martín Caballero, conocido también por su vínculo con Lydia Bosch y por sus diseños de viviendas de alto nivel.

A pesar de que el patrimonio familiar ronda los 3.000 millones de euros, el apellido Thyssen conlleva una carga que va más allá del dinero. Proteger el legado artístico, cuidar la colección y garantizar la continuidad del nombre en el panorama cultural internacional son compromisos que pesan tanto como las cifras. En este contexto surgen dudas sobre el papel que le corresponderá en el futuro del imperio familiar. Declaraciones recientes de la baronesa reavivaron el debate al afirmar: «Ya hay una depositaria de mi legado», en referencia a una de sus hijas gemelas, Carmen o Sabina, nacidas por gestación subrogada en Los Ángeles tras la muerte del barón. Una de ellas ya participa en los consejos de administración, lo que algunos interpretan como un cambio en el reparto de responsabilidades.

La dinámica familiar nunca ha sido sencilla. Cervera ha confesado sentirse más cercana a las gemelas —«porque no se han casado», llegó a decir—, aunque también ha querido dejar claro que su hijo seguirá siendo una figura esencial: «Nadie sustituye el papel de nadie. El hijo va a seguir teniendo un papel importante y fundamental», expresó en conversaciones privadas recogidas por la prensa.

Como hijo adoptivo del barón, mantiene derechos hereditarios plenos, algo que legalmente no comparten las hermanas. Aun así, las distancias emocionales marcaron muchos años de su vida: no conoció a las niñas hasta que cumplieron diez, y el vínculo con su madre fue durante mucho tiempo más frío que cercano. Hoy, aunque las cicatrices persisten, las tensiones parecen haberse calmado.