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Luis de la Fuente

Luis de la Fuente, junto a la plaza del Ayuntamiento de HaroMontaje: David Díaz

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La capital del vino en la que creció Luis de la Fuente

«Estoy orgulloso de ser de mi pueblo y siempre he dicho que soy riojano», reconoce el entrenador de la selección española

cerca de lograr la clasificación del mundial 2026 y después de que la selección española iguale su mejor marca histórica de imbatibilidad al sumar 29 partidos consecutivos sin conocer la derrota, Luis de la Fuente visita plató de El Hormiguero. Pocos confiaban en que este discreto riojano de 64 años pudiese conseguir los mismos logros que su predecesor Luis Enrique, pero ya ha demostrado de sobra que el seleccionador español no pierde la calma.

El natural de Haro siempre se ha definido como un tipo normal, accesible y cercano. Y en parte es gracias a sus padres, Alberto de la Fuente y Berta Castillo. Con él, marino mercante, viajaba a Bilbao para ver jugar al equipo vasco mientras su madre se hacía cargo de la mercería que regentaba en su ciudad natal y que, con posterioridad, su hermana convirtió en una boutique de ropa.

Allí, de hecho, sigue siendo conocido como 'el hijo de la Berti', un apodo del que no reniega y que le recuerdan cada vez que visita su pueblo natal, Haro. Ubicada en el noroeste de La Rioja, esta localidad que combina historia y cultura es famosa por ser una de las capitales del vino de España.

Con algo más de 11.000 habitantes, se asienta sobre la confluencia del río Ebro y el río Tirón, en un enclave estratégico que, desde la Edad Media, ha favorecido su crecimiento económico y cultural. La ciudad cuenta con un casco antiguo declarado Bien de Interés Cultural, destacando monumentos como la iglesia de Santo Tomás, el Palacio de los Condes de Haro o la basílica de Nuestra Señora de la Vega, patrona de la localidad.

«Son mis raíces, mis costumbres y mis tradiciones. Allí está mi familia, mis amigos de la niñez y mis mejores recuerdos», reveló en una entrevista a La Rioja Digital. «Sigo teniendo un vínculo intimísimo y, aunque ahora por mi profesión, las ausencias son más largas, vengo siempre que puedo y sobre todo en las fechas señaladas», como la famosa las fiestas de la Virgen de la Paz, de la que es devoto.

Haro La Rioja

Cuenta con un casco antiguo declarado Bien de Interés CulturalGetty Images/iStockphoto

El riojano se ha confesado abiertamente creyente y profesa una fuerte fe desde niño. «Durante mi vida he tenido muchas dudas y he estado alejado de la religión. En un momento de mi vida, decidí acercarme de nuevo y apoyarme en Dios para todo lo que hago», explicó en una entrevista.

De hecho, la única manía que mantiene antes de salir al campo es persignarse. «Es fe. Cuando me preguntan si soy supersticioso, siempre digo lo mismo, que no. Es simplemente fe», reconoció en Cope. «Tengo buena relación con Dios. Así que le pido a él, a San Fermín y a la Virgen de la Vega que nos ayuden, que estén cerca».

Más allá de las tradiciones religiosas, si por algo se distingue Haro es por su papel fundamental en la industria vinícola, hasta el punto de que es conocida como la capital del vino de La Rioja alta por la cantidad de bodegas que acoge. Algunas de las más antiguas y prestigiosas de España se encuentran en el conocido como barrio de la Estación, considerado una de las mayores concentraciones de bodegas centenarias del mundo.

Bodega López de Heredia, una de las más conocidas de la localidad

Bodega López de Heredia, una de las más conocidas de la localidadiStock

Gracias a ello, una de las grandes tradiciones festivas es la Batalla del Vino, celebrada cada 29 de junio, pintoresca y conocida de forma internacional. Durante ella, miles de personas se congregan vestidas de blanco y se arrojan vino unas a otras en un evento que combina lo pagano y lo religioso, y que ha sido declarada Fiesta de Interés Turístico Nacional.

Luis de la Fuente ya ha confesado en más d e una ocasión que siempre que puede acude, llevando por bandera las tradiciones de su pueblo al resto de la península. El orgullo es mutuo y Haro le ha querido recompensar como jarrero ilustre por su trayectoria profesional y sus valores personales, un título que el seleccionador recibió con emoción. «Estoy orgulloso de ser de mi pueblo y siempre he dicho que soy de Haro, riojano. De alguna manera este reconocimiento que yo tengo hacia mi pueblo ellos me lo devuelven con creces. Me siento muy querido allí». Hace dos años, además, el ayuntamiento le homenajeó también poniendo su nombre al campo municipal de fútbol.

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