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Tamra Falcó e Iñigo OnievaGTRES

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La discoteca de Madrid en la que Tamara Falcó ha celebrado su cumpleaños con Íñigo Onieva

Tras un día de trabajo en televisión y un aluvión de felicitaciones, la marquesa de Griñón culminó su aniversario con una noche inesperada y simbólica

Tamara Falcó ha cumplido 44 años el 20 de noviembre y vivió un día tan intenso como simbólico, arrancando con un despertar de película y terminando en una discoteca cerrada exclusivamente para ella, volviendo a la noche madrileña en un plan que mezcló romanticismo, trabajo, nostalgia ochentera y una promesa de pareja que por fin se cumplió.

La jornada empezó con una escena íntima y muy tierna porque fue la propia Tamara quien contó a cámara, entre risas y con esa naturalidad tan suya, que Íñigo Onieva la había despertado con globos, una tarta y flores, confesando que «no me puedo quejar», un detalle que marcó el tono de un día en el que su marido se propuso hacerla sentir especial desde el minuto uno.

Él además la felicitó públicamente en Instagram con una serie de fotos que iban desde una cena romántica hasta una imagen de ellos en una de sus carreras, llamándola «ironwoman» e «ironmate», y remató la dedicatoria con una foto de su esposa de niña sosteniendo un perrito y un «te quiero» que dejó claro el buen momento por el que atraviesa la pareja tanto a nivel personal como profesional.

Pero la parte realmente inesperada vino por la noche, porque Íñigo Onieva estuvo con ella en El Hormiguero y, a las 23:25, en cuanto terminó, la cogió del brazo y juntos se marcharon directamente a la discoteca La Movida Madrileña, situada en la calle Cid, 1, un local diseñado por María Villalón que mezcla estética underground, luces rojizas, neones, vinilos por todas partes, música española de los años 80, coctelería clásica y una atmósfera que parece sacada de la época dorada de Almodóvar y Radio Futura.

El local estaba completamente cerrada para ellos, cumpliendo a rajatabla el lema del lugar, «Lo que pasa en La Movida, se queda en La Movida», y lo cierto es que así fue porque ni la hija de Isabel Preysler ni el empresario han publicado una sola imagen de lo ocurrido entre las 23:30 y las 2:30 de la madrugada, que fue el tiempo que, según ha podido saber El Debate, permanecieron allí celebrando el cumpleaños al estilo más ochentero posible, con banda en directo, DJ pinchando vinilos reales, cava, champán y una estética que encaja especialmente con la marquesa de Griñón, nacida en 1981, justo en pleno auge de aquel movimiento cultural que marcó a toda una generación.

Esta escapada nocturna tiene además un significado especial porque, cuando la pareja se reconcilió, la hija de Carlos Falcó explicó que habían hecho un pacto muy suyo, mitad broma privada, mitad gesto de compromiso, según el cual ella acompañaría a su marido a la discoteca y él la acompañaría a misa, una promesa que hasta ahora no se había visto materializada y que por fin se cumplió al completo en un mismo día, con Íñigo acompañándola tanto en su rutina laboral como en su noche de celebración, algo que marca un antes y un después en su forma de mostrarse como pareja.

Las imágenes del club nocturno, con escaleras iluminadas en rojo, estanterías repletas de discos, una batería Yamaha preparada para la banda, guitarras eléctricas y un ambiente cálido, íntimo y casi clandestino, permiten imaginar con facilidad el tipo de cumpleaños que tuvo la hermana de Ana Boyer.

Antes de la fiesta, como ya se ha dicho, Tamara había pasado por El Hormiguero, donde todo el equipo aprovechó para felicitarla en directo y donde ella misma contó que tenía el móvil saturado de tantos mensajes, llevando además bombones y pasteles para todos los trabajadores, bailando entre bastidores y contagiando el buen ambiente que se respiraba en plató, convirtiendo su cumpleaños en un pequeño acontecimiento interno dentro del programa.

A todo esto se sumó una buena noticia en el plano familiar, porque los hijos del fallecido Carlos Falcó han comprado el 50% de Marqués de Griñón, un movimiento empresarial que llega en pleno momento dulce para la cumpleañera, que encadena nuevos proyectos profesionales mientras Íñigo está inmerso en la apertura de su nuevo club privado junto a Mabel Hospitality, en Lagasca 88, donde no estarán permitidos los móviles y que promete convertirse en uno de los espacios más exclusivos de Madrid.