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Silvia Abril y Andreu BuenafuenteGtres

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La buena vida de Silvia Abril y Buenafuente: sus propiedades inmobiliarias en Barcelona y Formentera

Hay famosos que dominan el arte de hacer reír. Y luego están quienes, además, dominan el de provocar titulares y polémicas gratuitas. En esa categoría se mueve con soltura la actriz y humorista Silvia Abril, que en los últimos días ha vuelto a colocarse en el centro de la conversación pública tras sus comentarios sobre la fe cristiana durante la gala de los Premios Goya.

La actriz no se mordió la lengua. Con su habitual tono irónico, lamentó que algunos jóvenes encuentren sentido en la religión y deslizó una frase que rápidamente se convirtió en viral: definió a la Iglesia como un «chiringuito». Una expresión popular que suele emplearse con cierto tono burlón para referirse a estructuras que, según quien habla, funcionan más como entramados de intereses que como instituciones con vocación de servicio.

Pero mientras sus palabras generaban debate, su carrera y la de su marido han construido un patrimonio considerable dentro del mundo del entretenimiento español.

Su trayectoria está estrechamente ligada a la del presentador Andreu Buenafuente. Juntos forman una de las parejas más conocidas del entretenimiento español y también una de las más estables.

El origen de ese entramado profesional se remonta a 1998, cuando Buenafuente decidió fundar su productora El Terrat de Produccions. Lo que comenzó como una pequeña aventura empresarial acabó convirtiéndose, con el paso de los años, en una de las productoras más influyentes de la televisión española.

Desde El Terrat se han producido algunos de los programas más conocidos de las últimas décadas. Entre ellos figuran Buenafuente, Homo Zapping, Salvados, Late Motiv o La Resistencia. Con el tiempo, la productora terminó despertando el interés del gigante audiovisual Mediapro, que adquirió la compañía en una operación valorada en varios millones de euros.

Silvia Abril felicita a Buenafuente por su cumpleaños

Además, a ese entramado empresarial se suman otras sociedades creadas por el presentador para gestionar conferencias, colaboraciones y distintos proyectos vinculados al mundo de la comunicación. Un sistema que durante años ha permitido a la pareja diversificar ingresos más allá de los focos de televisión.

El patrimonio del matrimonio también tiene un capítulo inmobiliario notable. Su residencia principal se encuentra en Cabrera de Mar, en la comarca catalana del Maresme. Allí poseen una masía reformada de principios del siglo XX que se ha convertido en su refugio familiar lejos del ruido de los platós.

La finca, valorada en más de medio millón de euros, conserva el estilo tradicional de la arquitectura de la zona. Un gran muro de piedra con arco de entrada da paso a una propiedad con piscina y amplios espacios exteriores dentro de una parcela cercana a los 451 metros cuadrados. Y no es la única propiedad destacada. En la isla de Formentera poseen otra vivienda valorada en torno a 1,5 millones de euros, escenario habitual de sus veranos.

Silvia Abril, en el centro, con gafas, caracterizada como María LázaroEl Terrat

Sin embargo, la historia personal de Silvia Abril tiene un matiz curioso. La actriz no es precisamente ajena al mundo religioso. Durante 13 años estudió en colegios de monjas, una etapa que ella misma ha recordado en más de una ocasión al hablar de su infancia.

Y hay más. En 2014 la actriz llegó incluso a vestir hábito, aunque fuera sobre un escenario. Aquel año participó en la versión española del musical Sister Act, producido internacionalmente por Whoopi Goldberg. En la obra interpretaba a la hermana María Lázaro, una de las monjas del coro que acompañaban a la protagonista en esta comedia musical inspirada en la popular película de los años noventa.

La producción, estrenada en Barcelona, tuvo una importante promoción y ella misma fue una de sus caras visibles. Durante meses participó en entrevistas, presentaciones y actos promocionales hablando con entusiasmo del espectáculo y del ambiente del convento ficticio que protagonizaba la historia. En aquel momento, desde luego, no parecía incomodarle demasiado el universo religioso que servía de base al musical.

La historia personal de la pareja también comenzó en televisión. Se conocieron en 2006 cuando ella comenzó a colaborar en uno de los programas de Buenafuente. Durante años mantuvieron su relación con discreción hasta que finalmente se hizo pública en 2010. Poco después, en 2011, nació su hija Joana y, años más tarde, en 2017, decidieron casarse en Barcelona en una ceremonia oficiada por la entonces alcaldesa Ada Colau.