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El diestro Francisco Rivera habla de la relación de su hijaGTRES

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La advertencia de Francisco Rivera a su hija Tana por su relación con Roca Rey

El torero ha roto su silencio tras darse a conocer el romance y publicarse la primera foto de los dos juntos

Ha sido, sin duda, uno de los auténticos bombazos del fin de semana. La posible historia de amor entre Cayetana Rivera, Tana para su entorno, y Andrés Roca Rey ha irrumpido con fuerza en la crónica social.

Y es que contexto no le falta. Ella, de 26 años, nieta de la duquesa de Alba e hija de Eugenia Martínez de Irujo y Francisco Rivera (además de nieta de Paquirri, bisnieta de Antonio Ordóñez y tataranieta de El Niño de la Palma), ha crecido bajo el foco mediático, acostumbrada a los titulares pero manteniendo esa naturalidad tan suya.

Él, de 29, es una de las grandes figuras del toreo actual, peruano, consolidado y con un entorno donde no faltan nombres conocidos como Victoria de Marichalar. Se conocen desde hace años, comparten amigos, planes y también esa misma pasión por el mundo taurino que forma parte de su día a día. Todo parecía normal… hasta ahora.

Según ha trascendido, fue durante la pasada Semana Santa cuando la relación dio un paso más y dejó de moverse en ese terreno ambiguo en el que muchos la situaban. Lo que hasta entonces era una cercanía evidente, pero sin definir, pasó a tomar forma. Y el detalle que marca ese antes y después no es una imagen ni una declaración pública, sino una llamada. Andrés Roca Rey habría telefoneado en pleno Viernes Santo a Francisco Rivera para comunicarle que estaba saliendo con su hija. Un gesto que se interpreta como una muestra de respeto, pero que también deja entrever que la relación ya había alcanzado un punto de seriedad difícil de ocultar.

¿Y qué dice el padre de ella? La reacción de Francisco Rivera no se hizo esperar. En Sevilla, a punto de subirse a su moto, fue abordado por la prensa y, sorprendentemente, se paró. Escuchó y respondió, aunque marcando distancia desde el principio: «Yo no tengo nada que decir. Los padres en esas cosas… yo nada». Pero enseguida matizó: «Yo lo que deseo es que mi hija sea feliz y, bueno, es su decisión. Que la respetéis en la medida que podáis, pero vamos, que yo ahí no tengo nada que opinar».

Tana Rivera, en la plaza de toros de BrihuegaGTRES

Ya más tranquilo, terminó hablando de algo que conoce muy bien, el mundo del toro. «Hombre, la vida de un torero no es fácil. Es dura, muy sacrificada y conlleva mucho riesgo. No es una vida fácil. Ella la conoce perfectamente, sabe lo que hay…». No en vano, Tana Rivera siempre ha estado muy ligada a ese mundo, incluso protagonizando el cartel de la Feria de San Isidro 2024. Aun así, quiso quitar hierro al asunto: «Pero bueno, son muy jóvenes y, bueno, poquito a poco. No vamos a casarlos ya».

El momento más incómodo llegó cuando le preguntaron directamente por esa llamada de Viernes Santo. Ahí el cambio fue claro. Más serio, más breve, respondió: «Hay cosas que no os incumben a vosotros tampoco, ¿no?». No lo confirmó abiertamente, pero tampoco lo negó.

Mientras tanto, Tana Rivera optaba por lo más sencillo: seguir con su vida. Apenas unas horas después de que saltara la noticia, aparecía en la plaza de toros de Brihuega (Guadalajara), viendo torear a Roca Rey con total normalidad. Sonrió, saludó y, cuando le preguntaron, respondió como siempre: «Yo siempre estoy feliz».

La imagen que terminó de confirmarlo todo llegó poco después. Pablo Castellano compartía una fotografía de un fin de semana en el campo que ahora cobra todo el sentido. No era un plan cualquiera: varios días entre amigos, caballos, paseos y una barbacoa al sol, en lo que muchos sitúan como el cumpleaños de Marco Juncadella Hohenlohe. Allí estaban todos: las hermanas Pombo, María García de Jaime, Tomás Páramo… y en medio, sin esconderse, Tana y Roca Rey, abrazados, tranquilos, como una pareja más.

Tana Rivera y Roca Rey, con su grupo de amigos

Pero hay un detalle que añade cierta incomodidad. En ese mismo entorno se movía también Marina Díaz, ex del torero, una joven mexicana con la que había mantenido una relación hasta hace poco y que, además, compartía piso en Sevilla con Tana Rivera. Según se ha contado, antes de que todo saliera a la luz, ya sabía lo que iba a pasar. Su reacción fue marcharse.

De momento, nadie habla de futuro (y el propio Fran Rivera ya ha dejado claro que «no vamos a casarlos ya»), pero cuando una historia empieza así, cuesta pensar que se quede solo en algo pasajero.